No mires al escenario

Capitulo 1

En el salón escolar, lleno de ruido y conversaciones, Stella estaba concentrada haciendo anotaciones en su libreta.

No era de fiestas, no era de escándalos, y sus amigas lo sabían demasiado bien. Aun así, ese día la rodearon con una energía que ella no esperaba.

-Esta noche vamos a ir a una fiesta. Ven con nosotras -dijo una de ellas, apoyándose en su escritorio.

-Siii, vamos. Siempre dices que no porque estás estudiando. Solo ven esta vez. Si no te gusta, ya no te molestamos -añadió otra, con una sonrisa insistente.

Stella levantó la mirada, sorprendida por tanta presión.

-Bueno... voy a tratar de ir. A ver si me dan permiso -respondió, aunque no estaba segura.

-Ya verás que sí. Tú nunca sales, te van a dejar. Te vemos a las diez en casa de Ana -dijo otra, emocionada.

-Sí, no te preocupes. Mi hermano nos va a llevar en su coche -agregó la última.

Stella respiró hondo y cerró su cuaderno.

-Okey... voy a tratar de ir.

En el camino de regreso a casa, Stella no dejó de pensar en la invitación. Nunca salía con sus amigas, siempre tenía una excusa, siempre había un "no" . Pero esta vez era diferente. Esta vez quería intentarlo.Mientras caminaba, se repetía que tal vez sí la dejarían ir. Solo sería una fiesta tranquila, que sus amigas tenían razón: ella nunca salía. Quizá su mamá lo entendería.

Al llegar a casa, Stella encontró a su mamá sirviendo la comida a su hermana menor Lucy.

El aroma cálido llenaba la cocina, y por un momento pensó en esperar... pero no. Tenía que intentarlo.

-Ven, siéntate. Aprovecha que está caliente -dijo su madre sin mirarla-. ¿Cómo te fue hoy?

Stella tomó asiento, nerviosa.-Bien... -murmuró, jugando con el tenedor-. Tengo que decirte algo. Las chicas me invitaron a una fiesta a las diez. El hermano de Ana nos va a llevar y también nos recogerá.

Ana, ya la conoces es la chica de las diademas y te hablé mucho de ella .Su hermano es de confianza.

La madre se detuvo. La miró con seriedad.

-No. No y no.

Stella sintió cómo el estómago se le apretaba.-Mamá, por favor. Hago todo lo que dices. Saco buenas notas, llego de la escuela a la casa, hago mis deberes siempre la obedezco. ¿Por qué no puedo ir?

Su madre alzó la voz, cansada.-Primero: no tienes ni dieciocho. En las fiestas hay bebidas alcohólicas, drogas y chicos que no sabes qué van a hacer ni qué pueden meter en tu bebida.

Stella apretó los puños, molesta.-Madre, yo nunca haría eso. Obviamente no voy a estar sola. Voy a estar con mis amigas.

-No. Ya te dije que no.La frustración le subió como un golpe.-¿Y por qué a mi hermanastro, desde los quince, lo dejas salir a fiestas y no le dices nada?

-Eso es diferente, y tú lo sabes -respondió su madre, enojada.

Stella sintió cómo la rabia le quemaba el pecho. La discusión siguió subiendo de tono hasta que su madre le gritó tan fuerte que la dejó paralizada. Con los ojos llenos de lágrimas, Stella se levantó y se fue a su habitación sin decir nada más.

Se dejó caer en la cama, respirando fuerte. No quería llorar, pero la impotencia era demasiado grande. Tomó su teléfono y abrió el chat del grupo.

Stella💙: Chicas... no me dejaron. Y de hecho me peleé con mi mamá.

Wen🍪: Quéee, no puede ser amiga.

Yes💚: ¿Qué pasó?

Dafne: ¿Le dijiste que el hermano de Ana nos llevaría y nos traería de regreso?

Anita: 😭

Stella💙: No chicas... me siento muy mal. Mi mamá ya saben... nunca me deja ser. Nunca me deja salir...

Después de llorar, pensar demasiado y quedarse dormida un rato, Stella despertó con los ojos hinchados. Miró la hora: 7:00 p.m.

La casa estaba en silencio.

Se sentó en la cama, respiró hondo y tomó su teléfono. No quería seguir sintiéndose atrapada.

No esa noche.Con los dedos temblorosos, escribió en el grupo:

Stella💙: Chicas... me voy a escapar. Pero para eso voy a ir a las 12, ya que estén dormidos todos.

El chat explotó de inmediato.

Anita: Dios mío... ¿estoy leyendo bien o es la mismísima Stella? La que siempre cumple las reglas.

Dafne: 😧

Wen🍪: Esooo, ya era hora.

Yes💚: No me lo creo.

Yes💚: OMG.

Yes💚: Siii.

Wen🍪: ¿En qué te ayudamos?

Stella💙: Este es el plan son las 7. Voy a bajar como si siguiera enojada, ceno y vuelvo a mi habitación. Mi mamá no sabe nada. Cuando sean las 12 y todos estén dormidos, me salgo de la casa. Así las cosas, chicas... ya no quiero ser esa chica a la que siempre le dicen qué hacer.

Stella bajó las escaleras con el corazón aún apretado por la discusión. En la sala, su mamá estaba peinando a su hermana pequeña, hablándole con esa dulzura que a veces a Stella le dolía. No quiso mirarla. Solo vio la comida tapada sobre la mesa, esperándola como si nada hubiera pasado.

Se sentó en silencio, comió lo necesario y volvió a su habitación sin decir una palabra.

El tiempo pasaba lento, demasiado lento. Para distraerse, tomó un libro y se recostó en la cama. Sus ojos color miel recorrían las páginas, pero su mente estaba en otra parte.

Cuando el reloj marcó las 10:30, se levantó y se miró en el espejo.

Se puso un labial rosa, apenas un toque, y sintió que estaba lista. Lista para hacer algo que nunca había hecho.

De pronto escuchó pasos acercándose a su habitación.

El corazón le dio un salto.

Se metió bajo las cobijas y fingió estar dormida.

La puerta se abrió despacio. Su madre se asomó, observándola en silencio.

Y entonces, sin pensarlo, murmuró:-Es por tu bien... tú no tienes que vivir lo mismo que yo...

Stella solo alcanzó a escuchar esas primeras palabras. Lo demás se perdió en la distancia cuando su madre cerró la puerta.

El silencio volvió a llenar la habitación.

Cuando miró su teléfono, ya eran las 11:00 p.m. Se había atrasado más de lo que pensaba.

Se levantó con cuidado y comenzó a arreglarse. Eligió un vestido negro con olanes, sencillo pero bonito.



#5088 en Novela romántica

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Editado: 24.07.2026

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