No Name (piloto)

Capitulo 3 - Vestigios del Viejo Mundo - 6

Parte 6

En un ancho pasillo de un viejo colegio abandonado, repleto de telarañas y con decenas de objetos esparcidos por todo el suelo, un sonido constante de botas de combate chocando contra el piso sonaba por el lugar. Fue entonces cuando Leon surgió apresurado en una esquina del pasillo, resbalando un poco en el piso antes de seguir corriendo.

Mirando por encima del hombro, buscaba asustado algo detrás de él, pero todo lo que encontró fue un pasillo vacío donde rayos de luz del sol pasaban por ventanas con cristales sucios y rotos.

Sin embargo, todavía desconfiado y luchando con la respiración pesada que tenía, intentó captar cualquier ruido cercano —mientras contenía la respiración—, pero solo escuchaba sus pasos ecoando por el pasillo vacío.

Lo despisté… Con una expresión de alivio, sintió cierta debilidad golpeando su cuerpo, pero, a causa de un frío en el estómago que todavía le acompañaba, se forzó a seguir corriendo.

Volviéndose hacia delante, siguió por los pasillos de la estructura pasando por ventanas, siempre del mismo lado del pasillo, mientras que del otro una secuencia de puertas, separadas entre sí, ocupaba toda la pared. Siempre iguales, había pequeñas placas justo en la parte superior de las entradas con números manchados y algunos ilegibles escritos —sin ni siquiera mirarlas, continuó.

Sin embargo, al identificar unos metros más adelante una abertura mucho mayor, de una escalera que llevaba al piso de abajo, aceleró el paso para alcanzarla.

Entrando apresuradamente en ella mientras miraba una última vez hacia atrás —Bang—, chocó contra algo y, perdiendo el equilibrio, cayó hacia atrás sentándose en el suelo.

«¡Ay! ¿Pero qué ha sido eso?» Poniéndose la mano en la cabeza, miró hacia delante.

Amontonadas en la escalera había diversas mesas y sillas bloqueando parcialmente las escaleras que llevaban al piso de abajo, pero con un agujero en ellas.

Recuperándose, miró el pasaje con rabia, pero rápidamente su expresión se deshizo. Después de haber golpeado la barricada esta todavía se balanceaba y, en la parte superior de ella, una silla cercana al borde estaba a punto de caer.

«Ah, no…» Murmuró en un tono de incredulidad y derrota.

Mientras caía y tiraba de otra, un efecto dominó empezó a derribar la mitad de la barricada, lo que produjo un estruendoso ruido que resonó por todo el colegio abandonado.

Con una mirada de dolor a causa del ruido que había causado, miró la escalera que ahora estaba completamente desbloqueada.

«¡Necesito salir de aquí rápido y salvar a Ísis!» Dijo saltando del suelo.

Con un poco de dolor —desviándose de las sillas— bajó las escaleras saltando algunos peldaños hasta llegar al primer piso.

Allí, apoyándose en una de las paredes, miró con cautela hacia los dos lados del pasillo varias veces hasta chasquear la lengua ligeramente irritado.

¡No presté atención al camino que tomé mientras huía! Con una mirada inquieta que saltaba constantemente de una dirección a otra, intentaba decidir en qué dirección debía seguir. Tengo que llegar a la cancha, ¿pero hacia dónde queda???

Sin embargo, al mirar el suelo encontró diversas marcas de botas de combate marcadas sobre la suciedad acumulada allí.

*¿Esto!? Partiendo de allí, rápidamente las siguió.

Pasando por algunos pasillos, alternando la ruta cuando era necesario, corría por una estructura muy similar: largos pasillos con grandes ventanas de estilo imperial siempre del mismo lado, mientras que del otro había puertas oscuras, algunas abiertas, de grandes aulas.

Pero, siguiendo aquel rastro, en poco tiempo llegó a una pared que cerraba el pasillo. En ella encontró una puerta doble, sin una de las mitades, con solo un lado todavía sujeto y el otro apoyado en la pared.

Acercándose, se arrodilló junto a la parte de la puerta que todavía existía, estudiando el lugar al que llevaba.

Mucho más grande que cualquier sala por la que había pasado, estaba en la entrada de una gran cancha con gradas rodeándola por todos los lados.

Sin embargo, aunque amplio, estaba lleno de decenas de objetos y equipos, desde artículos deportivos que serían naturales de encontrar allí hasta equipos militares que destacaban completamente en el lugar.

Entre ellos, dos que llamaban especialmente la atención: una gran tienda que ocupaba más de la mitad de la cancha, y un gran vehículo militar de cuatro ejes.

Parece que está seguro… Tras observar todo aquello durante unos segundos, Leon empezó a moverse, todavía agachado, usando lo que encontraba en el camino como cobertura.

Pasando por el gran vehículo de cuatro ejes, se dirigió hacia la tienda —repleta de marcas de balas y cortes— por la que pasó diversas secciones, desde áreas de camas médicas hasta almacenes con mesas y armarios.

Llegando al final de la tienda, vio que a pocos metros estaba el otro lado de la cancha, donde había una pared y, justo encima, las gradas.

Sin embargo, en la pared fijó la mirada en una puerta que estaba justo delante de él, al nivel de la cancha. Comprobando los alrededores para cruzar una parte más abierta, corrió hasta la puerta desviándose de algunos pequeños objetos, como bastones y obstáculos de carrera.



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En el texto hay: #war, #postapocalíptico, #ciencia ficción

Editado: 23.08.2026

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