Ansiedad
No sé qué hago aquí. Tengo un dolor en el pecho que parece ser infinito, ya que nunca se va.
Mi cuerpo tiembla, y no del frío. Los nudillos se tiñen de un color rojizo cada vez que los toco.
Aunque salga el sol, todo mi mundo se ve oscuro. Los problemas familiares no ayudan a combatir esa ansiedad que siento. Las uñas y las cicatrices de todo mi cuerpo me delatan.
Ya no siento dolor cuando sangro, pues estoy acostumbrada desde toda mi vida. El daño físico no duele, es más, me calma.