No quiero una vida sin volver a verte

OCHO

CAPITULO 08

 

Nos mira con desagrado, mira a su alrededor soltando una pequeña risa burlona por lo que ve. Comienza a caminar hacia nosotros, golpea algunos globos que estaban sostenidos por listones delgados. 

 

–¿Qué es toda esta cursilería?

 

Nos ponemos los tres de pie al mismo tiempo. Me coloco cerca de Letty, que es la que esta con la mirada baja y temblando del miedo por la presencia de este hombre. 

 

–Volviste –digo sin más que decir

–¿Estas ciego, niño? –me toma de la mandíbula –claro que volví a MI casa –me suelta de mala gana

–¿Te volverás a ir?

–Te urge que me vaya ¿verdad?

–No es al único que le urge señor –habla Abbey cuando prefiero que se quede callada

–¿Y tú eres?

–Abbey Fisher, un gusto –le extiende la mano

 

La analiza de abajo hacia arriba deteniéndose de momentos en sus piernas y después en sus pechos. Acaso se volvió un viejo rabo verde o ¿qué?

 

–El gusto es mío –se la toma y con su pulgar le acaricia los nudillos y yo la retiro rápido –ve que eres pareja de mi hijo

–Así es

–¿Dónde dejaste a Teresa? –me mira –¿te aburriste de la chica o qué?

–Solo terminamos

 

Nos quedamos en completo silencio hasta que mi hermana decide hablar.

 

–M-me voy a m-mi c-cuarto –abraza a la nueva –f-felicidades

 

Papá intenta acercarse a ella, pero Abbey es rápida, mucho más rápida que yo, extiende su bastón a toda prisa y golpea la mano de mi padre para que la retire en dirección a mi hermana. 

 

–Por favor, no la toque ¿de acuerdo? –le sonríe

–Vaya, tenemos a una defensora de putas

–MI HERMANA NO ES NINGUNA PUTA –grito

–LO ES EN EL MOMENTO QUE DECIDO ACOSTARSE CON ESE JODIDO IMBECIL

–TE JURO QUE…

–A MI NO ME JURAS NADA, NIÑITO IDIOTA, MALAGRADECIDO 

 

Levanta de nuevo la mano queriendo voltear mi rostro de una bofetada, pero de nuevo es detenido por Abbey, dándole un golpe en la entrepierna y con el bastón le mueve la pierna ocasionando que caiga. Mi padre trata de tomar aire por lo fuerte del golpe. 

 

–Tampoco se atreva a tocar a Zac, señor –le vuelve a sonreír

–¿Qué te sucede maldita?

–Nada, solo soy una simple chica ciega que no le gusta que su padre que es un maldito maltratador toque a sus hijos con sus sucias y asquerosas manos, es todo –no retira la mano

–Me las pagaras –dice como puede

–Si, muchos dicen eso –suelta un suspiro –si me entero de que intenta tocar a sus hijos vendré con abogados, muchos abogados y me los llevare conmigo, asi pueda usted quedarse pudriendo en su soledad

–Hija de…

–Papá ya cállate

–Me gusto mi cumpleaños, Zac, de verdad que si –me besa la mejilla y suena un claxon –ese es mi llamado, te encuentro mañana en clases

 

Va a mi habitación sin que le diga donde esta, regresa con sus cosas y pasa por encima de mi padre para salir de casa cerrando la puerta a su espalda. Papá se pone de pie lentamente y me toma del cuello de la camisa. 

 

–Hablas sobre lo que pasa en esta jodida casa y los mato

–Suéltame –me safo –no tengo porque hacerte caso

–Esta es mi casa niño, por mi tienes un techo, comida, ropa y comodidades

–Perfecto, si eso es lo que más te importa nos vamos de aquí, que no necesito nada tuyo, yo mismo puedo trabajar hasta el triple con tal de librarme de alguien como tu

–Si me dejan solo, lo van a lamentar

–¿Eso te molesta? ¿te afecta que te quedes solo? ¿ese es tu mayor miedo? –no dice nada, pero me da respuesta –porque estas logrando que eso pase con tus malditos actos 

–Tú no tienes idea de nada

–Oh claro que lo sé, créeme que si lo sé –lagrimas se avecinan –desde que murió mamá no eres el mismo, nos odias, todo lo que te pasa lo desquitas con nosotros, nunca estas en casa y, para terminar, haces la mierda de que Letty aborte a la fuerza ¿QUÉ PUTO PADRE HACE ESO CON SUS HIJOS? –tomo aire para calmarme –no entiendo cómo es que te convertiste en esto

–Hice y hago mi trabajo como padre de ustedes, tu madre nos abandono

–No, no nos abandonó porque quiso, murió en un accidente y eso no es culpa de nosotros –no dice nada –me entero de que le haces algo nuevamente a Letty, y te juro, te lo juro Alonso de la Vega, que me vas a conocer y no será de una linda manera




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