No quiero una vida sin volver a verte

VEINTIUNO

CAPITULO 21

Narra Abbey:

Han pasado unos cuantos años desde que estuvo aquí, la última vez estuve con ella, disfrutando de un buen día, era una tarde normal para nosotros... o al menos eso creía yo hasta que me enteré por terceros sobre lo sucedido. 

Me encontraba en el hospital, con mis ojos vendados, por fin había recibido un trasplante, después de tanto tiempo, quería agradecer a la persona o a la familia de la persona por eso, había esperado tanto este momento que era demasiado feliz hasta que mi doctor le entregó una carta a mis padres, ellos y yo extrañados por eso decidieron leerla por mí.

Querida Abbey

Mi loca y hermosa Abbey, para cuando estes leyendo esto yo me habré ido y no me refiero a que me vaya del país, sino de ya no regresar nunca más a la vida. Te estarás preguntando porque de mis palabras, simple y sencillamente mi tiempo aquí termino, ese hombre se llevó todo de mí, hasta la última chispa de alegría que me quedaba. 

No es mi intención lastimarte ti ni a Zac con mi decisión, pero espero sigan con sus vidas y que las vivan juntos como debió de ser desde un principio. Cuídalo, dale apoyo, cariño, dale todo cuanto puedas porque ya no le queda nadie, se ha quedado solo y yo sé que tu serias de gran ayuda. 

Te quiero, fuiste una gran persona conmigo, mi mejor amiga, no me extrañes y de nuevo, cuídalo en mi lugar.

Te quiere, tu Letty

Posdata: Disfruta de la vida a través de mis ojos como yo no lo hice en su momento.

 

Grite, llore, algo que no debía de hacer debido a mi reciente cirugía, pero era algo que no podía porque era algo que no debió de pasar, pude evitarlo, pude llevarla conmigo, pude hacer algo en ese momento que me conto lo poco que podía, pero no sucedió

Su partida me dolió como nunca lo había imaginado, pero no podía hacer nada, no podía ir con Zac para brindarle apoyo, no podía estar cerca y tranquilizar su dolor a como me lo estaba imaginando en ese momento, abrazarlo y ser su hombro en donde pueda llorar y apoyarse, yo... simplemente tuve que esperar en el hospital en el que me encontraba. 

Aun guardo conmigo su carta, las palabras tan lindas y dolorosas que me escribió. 

Gracias a Letty, puedo disfrutar de lo que veo ahora, ya viajé a donde he estado y donde fui feliz, mi último lugar es aquí, porque ella vivió y se fue de aquí, así que pienso gozar este atributo en su nombre, tener buenas cosas que ver a lo contrario a como ella lo hizo. 

Entre a la universidad en los diferentes países en los que estuve, ahora estoy aquí terminando mi último semestre gracias a que validaron los anteriores que hice en las otras universidades. Escogí la carrera de medicina, muy difícil para mí que me encanta ir de un lado a otro disfrutando, pero salvar vidas es lo que quiero, que gente generosa o que exista una oportunidad de que otros puedan recibir trasplantes como lo recibí yo de mi amiga, mi mejor amiga. 

Llegue en algún momento a toparme con viejos compañeros como Erick, no llegue a reconocerlo en su momento hasta que él me persuadió contándome quien era y como nos conocimos para confirmarlo, él fue quien me contó en donde se encuentra Letty, creí que Zac la habría enterrado, pero no fue así.

La visité, una foto suya muy feliz en esa vitrina con sus cenizas a lado y flores frescas en ella la acompañaban, era justo como la imaginaba, justo a como mis manos la tocaban, sus gestos eran esos los de la foto, los ojos brillantes que muestra la imagen son con los que yo la visualizo en este momento y es por eso por lo que lagrimas salen de estos agradeciéndole una vez más por la oportunidad que me dio. 

El mensaje de cierta persona me saca una enorme sonrisa, lo he estado buscando por tanto tiempo hasta que por fin doy en donde se encuentra. Me despido de mi personita especial y doy camino a mi encuentro con él. 

Bajo de mi auto, una pequeña llovizna me recibe y yo entro a la clínica, el olor a fármacos, guantes de látex y limpieza a más no poder entra por mis fosas nasales, a veces me gusta el olor, pero otras simplemente lo aborrezco, es tan aburrido, prefiero el olor a chicle de los consultorios para niños en donde hago mis prácticas, porque mi especialidad es o serán los niños si o sí.

Voy a recepción y me encuentro con una señorita, le pregunto dónde puedo encontrar a tal persona, es una enorme sorpresa la que le quiero dar, ya va tiempo desde que no nos vemos y lo extraño, fue mi apoyo, fue mi máximo, fue mi...

Un niño topa conmigo haciéndose caer de pompas y tirar sus galletas y jugo estropeando todo. 

–Ay mis galletitas –sus ojos se humedecen y me mira –lo siento

Me inclino a levantarlo y veo el desastre en el suelo para después mirar donde el jugo se escurrió por su pantalón

–¿Estas bien?

–Si, pero tenía hambita –dice decaído y frotándose la barriga

–No te preocupes, ven, yo te compro algo –le extiendo mi mano con una enorme sonrisa

Ve de mi mano a mis ojos, duda, ve hacia atrás y de nuevo a mi mano hasta que la toma y vamos en busca de una máquina expendedora con bocadillos.

–No me vas a robar ¿verdad?

–No creo, hoy ya robé mucho –me mira con susto deteniéndose –es bromis –me rio

–No me gustó –hace un puchero

Niño aburrido

–Pues si no me das una sonrisa, no te compro nada –le saco la lengua y se ríe

Seguimos en busca de la maquina hasta que de pasillo en pasillo encontramos al fin una, le pido que me señale que quiere y emocionado señala todo.

–... y este, pero ese es más rico, oh y ese tiene bombón dentro – yo solo me rio 

–Solo uno y un jugo, ¿de acuerdo? –asiente

Me indica cuales, y los selecciono, le incluyo unas gomas para después que se las coma, las tomo de la maquina y se las doy. Me pongo a su altura mirando lo lindo que se ve este niño con esos enormes ojos azules iguales a los míos.




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