No se vuelve con un ex, ¿verdad?

~2~

Marcus se sintió terriblemente indignado cuando notó la presencia de Sophie dentro del departamento de Elliot.

Eso era traición en toda regla.

No solo porque ni Elliot ni Holly se habían dignado a avisarle que ella estaba en Brighton, sino porque, evidentemente, habían conspirado para mantenerlo alejado.

Era imperdonable.

Miró a Elliot con expresión acusadora.

—¿Por qué Sophie está aquí?

Elliot desvió la mirada con la misma naturalidad de un niño que acababa de romper un jarrón.

—Está ayudándonos con la boda —respondió en voz baja.

Marcus frunció el ceño.

—¿Desde cuándo?

—Hace una semana.

Marcus contuvo el aliento.

—Traidor —susurró con absoluta solemnidad.

Elliot rodó los ojos.

—No empieces.

—¿Por qué me escondes a Sophie?

—Yo no “te escondo a Sophie". No hables como si fuera un objeto.

Marcus hizo un gesto con la mano.

—Sabes perfectamente a qué me refiero.

—Además, acaba de llegar a Brighton. Estábamos haciendo todo de forma virtual.

—Genial —dijo con una sonrisa que no engañaba a nadie—. Entonces pasaré a saludarla. También a Holly, claro. Al fin y al cabo vine para saber cómo estaban llevando toda esta situación.

—Marcus...

La voz de Elliot sonó sospechosamente cautelosa.

—No creo que ella quiera verte.

Marcus soltó una risa seca.

—Eso nunca me ha detenido.

Y era completamente cierto.

Si algo había aprendido durante aquellos diez años era que esperar a que Sophie quisiera hablar con él era una estrategia condenada al fracaso.

Porque ese momento jamás llegaba.

La única alternativa consistía en aparecer con prudencia, respeto y una paciencia que jamás creyó poseer.

—¿Sabes si tiene novio? —preguntó.

Elliot suspiró.

—No tengo idea.

Marcus juntó las manos como si estuviera a punto de rezar.

—Roguemos que no.

Seguido a eso entró al departamento con una sonrisa.

Desde atrás le pareció escuchar que Elliot mascullaba una maldición.

Sophie ni siquiera giró mientras él se acercaba.

Lo estaba ignorando deliberadamente.

Qué detalle tan típicamente Sophie.

Marcus sonrió para sí y caminó hasta quedar a su lado.

—¡Sophie, qué sorpresa!

Notó perfectamente cómo ella cerraba los ojos durante una fracción de segundo.

Apenas un instante, como quien reúne fuerzas.

Después levantó la mirada.

—Hola, Marcus.

No hubo una sonrisa, tampoco una mueca, ni siquiera una expresión de sorpresa.

Sophie era experta en fingir indiferencia.

Marcus decidió no tomárselo como algo personal.

O al menos intentarlo.

Dirigió entonces la atención hacia Holly.

—Espero no molestar. Solo pasaba para ver cómo estaban.

Holly sonrió con la dulzura que la caracterizaba.

—Qué considerado.

Marcus sonrió también.

Hasta que ella continuó.

—Estamos bien, muchas gracias. Seguro estás muy ocupado y no queremos que te preocupes por nosotros. Ya estamos en buenas manos.

Marcus entornó lentamente los ojos.

Aquello había sido una forma de echarlo elegantemente.

Protegían a Sophie como si él fuera un asesino a sueldo.

Cuando en realidad solo era un exnovio que había arruinado una relación por inmaduro.

Pero llevaba diez años arrepintiéndose y estaba bastante convencido de que la versión actual de Marcus era infinitamente mejor que la del pasado.

Porque ya no huía de las conversaciones difíciles y, sobre todo, entendía que las personas no podían darse por sentadas.

Una lección que le había costado caro.

—Me gustaría beber un poco de té antes de irme —dijo entonces con absoluta naturalidad.

Holly giró inmediatamente hacia Sophie.

Marcus casi rio.

¿Ahora necesitaban su autorización para servir té?

Sophie levantó la vista, lo observó unos segundos con resignación y un poco de fastidio pero, curiosamente, no pidió que se fuera.

—Marcus.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.