‧̍̊·̊‧̥°̩̥˚̩̩̥͙ Ariosto ˚̩̩̥͙°̩̥‧̥·̊‧
-el descubrió que yo era el cuervo celeste, asique… entre nuestra conversación y que tenia que hacer un viaje a otro lado me prometió que volvería por mi para… casarse conmigo_ pase mi mano por mis cabellos nervioso. Como mierda fue a pasar esto, esta totalmente fuera de control_ no pude negarme Ariosto… tenia miedo que adalardo fuera a decir algo de que yo era el cuervo celeste, además…. Aprecio a adalardo, pero… no lo amo
-lo se cuzia_ suspire suavemente tomando sus manos_ cariño, tranquila. Podemos aclarar las cosas con adalardo que realmente fue un pequeño error que cometiste
-no puedo, adalardo ya esta totalmente consciente a la idea de que nos casaremos
-y sin saber la verdad_ murmure
- ¿Cómo?
-nada, no me hagas caso_ acaricie sus manos_ cuzia, tienes que hablar con adalardo, pero… las cosas empeoraran_ frunció el ceño dudando
-a que te refieres Ariosto
-tu abuelo… hizo un ultimo movimiento antes de que muriera
-no entiendo_ sabía que tendría que esperarme hasta que estuviéramos frente al notario para poder darle esta noticia a cuzia, pero… no puedo arriesgarla a tener que casarse con adalardo de Fiore sabiendo la guerra que causara contra Fernando. Tengo que perder esta confianza de mi hija por salvarla de una terrible guerra.
-es que tu abuelo firmo un acuerdo con…
- mi scusi signore (discúlpeme señor) _giramos la mirada a uno de los encargados de la funeraria_ Ora dobbiamo portare la bara al cimitero (ya tenemos que llevar el féretro al cementerio) _suspire en bajo asintiendo
- certo, dacci ancora qualche minuto (claro, denos unos minutos más) _asintió para alejarse dejándonos solos. Mire a cuzia_ vamos cuzia, yo estaré contigo cariño_ asintió para levantarnos y salir los dos de su habitación a donde estaba la carroza fúnebre y los autos de los presentes que nos acompañaban, aunque cuando quise acompañar a cuzia a nuestro auto adalardo se interpuso en nuestro camino deteniéndonos
-cuzia ira conmigo adalardo
-es mi prometida, asique es mas preferible que yo la acompañe
-adalardo_ murmuro cuzia_ quiero ir con Ariosto, puedes… seguirnos si quieres o esperarnos
-de acuerdo cariño_ beso su frente antes de dejarnos seguir nuestro camino hacia mi auto, sabia que tengo que conversar con maría sobre el acuerdo matrimonial que hizo genesio con Fernando con cuzia antes de estar en peligro en una guerra entre los dos hermanos de Fiore.
En el camino al cementerio donde fue también enterrada la esposa de genesio cuzia solamente mantenía su mirada baja, sus dedos jugaban entre ellos aunque podía ver la culpa en su mirada. Como puedo hacerle entender que ella no tuvo ni una sola culpa por la muerte de genesio, fue un accidente terrible que nadie habría deseado que sucediera. Pero cuzia se esta atormentando en sus adentros con esa culpa que ella misma se señala. Extendí una de mis manos tomando las suyas dándole esa confianza y apoyo que ahora necesita. Tal vez no comparto un lazo sanguíneo con cuzia, pero desde que era niña ya he considero mi hija, ella es mi hija en mi corazón y solo deseo verla feliz y plena. No me importa lo que ahora tenga que hacer para salvarla de la rivalidad entre adalardo y Fernando lo hare por salvar a mi hija.
Una vez que llegamos al cementerio todos los presentes que estaban en la casa a igual que adalardo estaba presente, aunque lejos de donde todos estábamos solo viendo como el féretro donde el cuerpo de genesio descansaba ahora estaría bajo tierra. Abrazaba a cuzia quien lloraba destrozada en mi pecho, acariciaba su espalda con suavidad igual que sus cabellos. Aunque genesio ahora ya no este yo me hare cargo ahora de cuzia. Ella ahora es mi responsabilidad.
Todos comenzaron a irse una vez que la oración se había terminado, solo nosotros tres éramos los últimos en el cementerio viendo la lápida fría con el nombre de genesio, cuzia estaba hincada frente a la lapida entre la tierra compactada llorando. Me recargue en una rodilla acariciando su espalda dándole mi consuelo, aunque ahora parecía inútil ante su dolor.
Gire la mirada a adalardo quien se acercó a mi susurrándome.
-tengo que irme, tengo algo que hacer
-esta bien_ se acerco dejando un beso en la sien de cuzia susurrándole algo antes de alejarse dejándonos solos
-cuzia. Hija, es mejor que nosotros también nos vayamos_ tire suavemente de ella haciéndola recargarse en mí, sus ojos estaban hinchados por sus lagrimas
-no se que hacer ahora…
-tranquila, me tienes contigo cuzia. Nunca te dejare sola mi niña. Mi hija_ la abrace dándole consuelo, podía sentir su cuerpo temblar suavemente y la tome entre mis brazos para llevarla de regreso al auto, tenerla llorando, temblando y en ese estado tan vulnerable me hace recordar a aquella pequeña niña que conocí cuando me case con su madre. Esa pequeña niña que acepte en mi corazón como mi hija.
El viaje de regreso en el auto fue demasiado silencioso, el ambiente ciertamente pesado para los dos. Cuzia había detenido su llanto, pero solamente se mantenía con la mirada baja y triste. Cuando llegamos a la casa ayude a bajar a cuzia del auto recargándola en mi para poder entrar junto a casa. La sala estaba aun con las coronas que habían entregado a genesio como otros arreglos florales.
-ve a descansar hija, yo me hare cargo aquí
-no se si pueda descansar…
-intenta hacerlo, pediré que te lleven una taza de té_ me miro con tristeza
-ven conmigo… no quiero estar sola ahora
-de acuerdo cariño_ caminamos juntos hacia las escaleras aunque antes de poder subir escuchamos como gritaba como una desquiciada
- ¡donde están! _al vernos se acerco a nosotros realmente molesta
-que haces aquí leda_ me acerque a ella queriendo encararla, pero me empujo yendo contra cuzia quien le golpeo una bofetada haciéndola caer en los escalones_ ¡que te pasa! _la empuje alejándola de cuzia, la tome sentándola en uno de los escalones viendo su mejilla roja_ ¿te hiciste daño hija?
Editado: 20.02.2025