No Somos Nada

5. SCOTT

No sé qué es peor.

Que Seraphine y yo nos hemos estado pasando notas por todo el tiempo que hemos estado aquí como si hablar fuera una restricción entre nosotros.

O que me siento decepcionado cuando el timbre suena y tenemos que parar.

Quizás es peor que estoy haciendo esto. Sin duda no esperé que el primer día me iba a encontrar con alguien que por alguna razón me recuerda a esos patos que siguen a la mamá porque ella no parece querer alejarse de mí.

Ni siquiera cuando salimos de la biblioteca.

Lamo mis labios y aclaro la garganta. —Seraphine —digo, ella me mira con las cejas elevadas—. Por favor, no asumas que somos amigos.

No asumas que soy buena persona.

Rueda los ojos. —No lo somos, eso lo sé.

Suspiro. —Ahora ve a clases, si te dejan afuera no voy a defender…

Me detengo.

Ella no sabe que cuando el profesor la dejó afuera yo me levanté, caminé hacia el escritorio del profesor y le dije que fue mi culpa que ella llegara tarde. Su respuesta fue, sacarme a mi tambien.

— ¿Defender? —repite—. ¿Defenderme?

Levanto las manos. —Mira, solo sigue tu camino sin mí —digo, acelerando el paso.

Pero ella me alcanza. —Este es mi camino, vamos a la misma clase.

Niego y solo sigo caminando. Quiero empujarla lejos pero no por ella, sino por mi. Si ella sigue cerca se va a arrepentir y no quiero cargar con más personas que se arrepienten de haberme conocido.

Intencionalmente camino más rápido para crear distancia entre nosotros y así llegar yo primero.

Lo hago, mi hermana ya está aquí con sus amigos y amigas. Ella me mira con el ceño fruncido.

Me siento de nuevo al fondo, donde pertenecen las personas que se quieren esconder.

Un momento despues entra Seraphine, con la mirada baja y sin verme, se sienta alejada de mí.

Mi hermana se mueve de donde está y camina hacia ella, Seraphine baja el rostro como si quisiera ocultarse pero no lo logra. Veo a mi hermana y me recuerda a un jaguar acercándose a su presa.

—¿Sabes? Me sorprende verte aquí, todos pensamos que seguirías los pasos de tu hermana —Dariane le dice.

Seraphine no contesta.

—Ojala te hubieras ido, como que nos arruinas la vida con tu cara, ¿no has pensado en operarte la cara?

Una de sus amigas dice: —Tendría que hacerse un cambio completo.

Y como si esto no fuera suficientemente cruel, un chico de cabello corto se les une: —Es la más fea de la clase —dice cubriéndose la boca como si no quisiera que supiera quien lo ha dicho.

Yo frunzo el ceño. No estoy seguro si mi hermana siempre ha sido así o si toda esta actitud solo la tiene con Seraphine. Digo, conmigo no es la más dulce pero las circunstancias son distintas.

Veo a Seraphine y pienso que quizás, ella hizo algo. Los que la molestan mencionan a su familia y a su hermana. Tal vez su familia es mala y ella tambien.

O tal vez, mi hermana solo ha aprendido de mis padres.

Mis padres no son las peores personas del mundo pero tienen pensamientos muy prejuiciosos y estereotípicos, tambien fui testigo de algunas cosas que ellos hicieron o estuvieron de acuerdo.

Pero hasta al menos dos años atrás, Dariane no parecía ser una mala persona.

Al menos todo ese espectáculo de burlas se termina cuando llega la profesora de Historia y todos se van a sus asientos.

No sé porque pero durante la clase no podía dejar de dare vistazos a Seraphine intentando decifrar si ella es mala, si se lo merece que la traten así pero es obvio que no puedo.

Y cuando la clase termina, ella sigue entada. Las amigas de mi hermana le avisan que iran al baño y ella les hace una seña, luego regresa con Seraphine.

Pero algo en mi me hace pararme y caminar hacia Dariane antes que comience a molestar a Seraphine de nuevo.

— ¿Podemos hablar?

No le he dirigido la palabra a mi hermana desde hace unos meses, cuando regresé a esta ciudad llena de mis secretos y equivocaciones.

Dariane frunce el ceño. —No quiero.

No puedo creer que esta chica sea la niña que se sentaba a mi lado cuando veíamos documentales de animales por las tardes. —Dariane, solo quiero decirte algo.

Ella rueda los ojos, se gira y va por su bolsa. Sale sin voltear, ignorándome sin problema.

Miro hacia la puerta y luego hacia Seraphine, quien finalmente se está levantando. Medio me odio por no lograr apartarme de ella, ¿Qué estoy haciendo?

—Seraphine —si no obtuve respuestas con mi hermana, quizás con ella—. ¿Por qué no te llevas bien con Dariane? ¿Qué le hiciste?

Abre los ojos y luce muy indignada. —¿Qué le hice yo? ¿Yo? —suelta una risa enojada—. Claro, eso también quiero saber.

— ¿Entonces nada?

Bufa. —No, nada. Yo no le hice nada, puedes preguntarle a quien quieras.

Asiento. —Lo siento por asumir…

—No —suaviza su expresión—. Y supongo que tu y ella no se llevan bien, ¿no?

Bajo la miada. En alguna vida pasada, en otra realidad, mi hermana y yo nos llevábamos bien. No éramos el tipo de hermanos que se abrazaban todo el tiempo o que salían juntos pero éramos como los hermanos tienen que ser. Peleábamos, reíamos, nos compartíamos cosas y nos peleábamos por comida.

Pero ahora eso ya no existe. Todo eso lo perdí y es mi culpa.

—No —respondo.

Seraphine me mira a los ojos y yo mantengo el contacto visual. No sé qué pensar de esta chica, ella no tiene idea de todo lo que me pasó y lo que hice, no sabe ni lo más minimo de mi historia lejos de este lugar y lo que me trajo de vuelta.

Pero cuando la veo es como si hay algo que nos encontrara en el medio, algo que ninguno va a admitir pero que se siente. Hay dolor, un dolor que no puede ser descrito porque es difícil de hacerle entender a las personas como se siente.

Respiro proundo y por primera vez siento un aroma, como un perfume. No estoy seguro si es correcto pero huele como a melocotón y rosas.

Aparto la mirada. No sé qué pensar ahora pero es peligroso. Lo que sea que hay aquí, lo que sea que pueda ocurrir, es peligroso. Para ambos, para ella y para mi.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.