—Mamá, yo tengo que hablar contigo.
Ella asiente. —Dime, Seraphine, ¿Qué pasa?
Muerdo mi labio inferior antes de hablar. —Es solo que, no sé, a veces yo… me siento mal.
Entorna los ojos. —¿Mal? No te preocupes, vamos a solucionarlo, ¿Qué es?
Respiro profundo. —No sé, yo solo, a veces siento que estoy en desventaja y a veces…
—¿Por qué? ¿Es algo de la escuela?
Asiento. —Es que, ya sabes, por lo de Gabriella a veces dicen cosas sobre mí y yo intento mantener la calma y no hacer nada malo pero es difícil, yo a veces me siento sola.
—Seraphine, tú no eres la única persona en el mundo que se siente así.
Claro, siempre es eso.
Estás mal pero hay millones peores. —Lo sé, mamá, yo sé que hay personas que están sufriendo allá auera pero a veces yo quisiera entender porque no puedo sentirme bien, yo quiero estar bien pero no sé que hacer.
Mamá me mira como si estuviera cansada de esto. De esta misma conversación.
De lidiar conmigo y de lidiar con mis tristezas sin importancia. —Seraphine, no puedes dejar que las personas te hagan daño, ¿recuerdas la película que vimos? ¿De como la prensa atacó a esa actriz y ella no se deprimió por eso?
Casi me rio.
¿De verdad?
¿En este momento mamá me está tratando de dar un sermón con una actriz que está muerta y que tenía millones de dólares? ¿De verdad quiere que me sienta mejor solo porque alguien ya lo hizo?
—Mamá, eso no…
—Escuchame, Seraphine, nunca me escuchas —dice.
Pero siempre lo hago. Ya sé lo que me va decir. Me va a decir que es porque no duermo suficiente, que si me esforzara un poco más, que debo ser fuerte y valiente.
Pero, todo este tiempo lo he sido.
—No —digo, con los ojos llenos de lagrimas—. Tú no me escuchas. Mamá, siempre me dices que hable contigo y lo estoy intentando.
Suspira. —Pues no sé que quieres que haga.
Que me quieras.
Que me dejes llorar en tus brazos.
Que no me hagas sentir como todos los demás.
Pero no le contesto.
—¿Qué tengo que hacer para ayudarte? Dime, ¿Qu esperas de mi? —pregunta aunque ese tono no es de alguien que está buscando consolarte, es algo que está cansado de ti.
Alguien que ya se hartó de tener que lidiar con dos hijas que no son nada como lo que ella había deseado. Sus hijas no son ni la mitad de lo perfectas que son las hijas de sus amigas o de mis primas.
Entonces hago lo que he aprendido. Dejo de hablar, solo asiento y finjo que estoy de acuerdo con todo para que esta conversación se termine y finalmente poder ir a mi habitación.
Cuando sucede eso, me muevo hasta mi habitación y no enciendo la luz, solo me dejo caer sobre la cama y entierro mi rostro en las almohadas. Cierro los ojos, apretándolos y dejando que las lagrimas silenciosas se escapen.
No quiero morir, no quiero eso, pero a veces siento que estar viva es algo en lo que yo no sirvo. No sé por qué estoy viva, no sé para qué. A veces solo me siento como alguien que ocupa espacio en el universo.
Y me siento tan sola.
Me giro y ahora las lagrimas caen hacia un lado de mi rostro, empapando las almohadas que despues tendré que dar la vuelta para no sentir la humedad.
Miro hacia la ventana, solo distingo la luz amarillenta del poste y nada más. Todo es oscuro y todos están haciendo algo mejor que llorar por algo que no tiene solución, por alguien sin esperanza.
No sé qué pensar sobre Dios y las plegarias, es un poco complicado creer en alguien que todos te dicen que es bueno, que hace milagros y que te está cuidando cuando todo lo que estas viviendo y sintiendo es lo opuesto pero lo intento porque es mi ultima esperanza.
Quizás, alguien allá arriba puede escucharme. Quizás mi vida pueda cambiar si finalmente decide ayudarme.
Así que lo hago. Le ruego, le pido, le clamo por piedad y por ayuda. Le digo que me estoy hundiendo, tan rápido y tan profundo y que no tengo idea de qué hacer.
Pero eso es todo lo que hago.
No sé qué palabras usar, no sé si tengo que estar de rodillas o si tengo que ir a una capilla, no sé si es la hora correcta o si tengo que terminar de alguna forma pero lo que sí sé es que estoy desesperrada.
Estoy cansada de esto y sé que a los ojos de muchos esto es pequeño, tal solo soy una chica que se queja mucho y que llora por todo. Siempre me han catalogado así en mi familia, siempre dijeron que lloro mucho.
Pero es que siento demasiado y es caótico y solo necesito algo, alguien, cualquier cosa que me de un respiro.
Cierro los ojos de nuevo y lloro hasta quedarme dormida.
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Editado: 16.03.2026