No Somos Nada

13. SCOTT

No debería hacer esto pero aquí voy.

Me acerco a mi hermana antes que se vaya a la cafetería durante la hora del almuerzo. Ella está guardando sus cosas y cuando me nota acercándome, deja de sonreir.

—Vamos chicas —dice, ignorándome.

Ellas dan unas miraadas entre Dariane y yo, inseguras si moverse o todavía no. Yo doy un paso más cerca y tomo su hombro. —Tengo que hablar contigo.

Se mueve bruscamente. —No quiero hablar contigo.

Siento los ojos de las demás sobre nosotros así que giro hacia ellas. — ¿Pueden dejarme hablar a solas con Dariane?

Se miran entre ellas y se mueven, Dariane iba a moverse tambien pero tomo su brazo. —Déjame —se queja.

—No —ahora que estamos solos ya le hablo más firme—. ¿Puedes explicarme porque molestas tanto a esa chica?

Abre los ojos y hace una mueca de burla. —Ah, ¿Es tu nueva novia? ¿Tan rápido? Toma mi consejo Scott, búscate a alguien mejor.

Aprieto la mandibula. —No necesito tus consejos, necesito que dejes de comportarte así. Tú no eres así, Dariane.

Bufa. —Scott, tú ni me conoces. Somos hermanos por desgracia, pero no me conoces y no vuelvas a hablarme aquí, ¿bien? No quiero que me asocien contigo.

Niego, apretando los labios. —Escúchame, te guste o no, somos hermanos. No me importa lo que ellos te han dicho de mi, tú ya estas grande para saber que no tienes que creer en todo lo que nuestros padres dicen.

—Claro, porque a ti te fue tan bien cuando no les hiciste caso —sonríe ampliamente.

¿Fue mi hermana siempre así? ¿Tan cruel?

—Mira, solo te voy a pedir que seas mejor que esto. Te he visto últimamente, no puedo entender por qué eres así con ella, ¿Te hizo algo?

Rueda los ojos, se ajusta la bolsa y bosteza. —¿A mi? No, pero a todos. Si quieres empezar a limpiar tu reputación no deberías estar cerca de ella, es una mentirosa y una falsa. Ah, espera, como tú.

Antes que pueda responder a eso, ella se mueve para salir rápido del salón de clases.

Me froto las sienes mientras un dolor de cabeza empieza a aparecer. Salgo de ahí tambien, sin intención de ir a la cafetería. Giro al lado contrario y voy hasa la aburrida biblioteca donde solo exste el silencio y mi ruidosa mente.

Me muevo hasta el fondo, hay un par de personas más jóvenes haciendo algo que seguramente es tarea y no me detengo hasta que alguien cruza el pasillo y se detiene frente a mi.

Por supuesto, universo.

Es Seraphine.

Algo se mueve en mi pecho. —¿Qué haces aquí?

Junta las cejas, su mirada se endureze. —¿Qué? ¿Tengo que pedirte permiso para estar aquí?

Bajo los ojos y la mancha de jugo sigue ahí, solo que seca. Seguro ella puede percibir ese olor a naranja artificial. Mueve el brazo y lo oculta detrás de su espalda.

— ¿Qué haces tú aquí? —pregunta.

Aclaro la garganta. —No necesito tu permiso para estar aquí.

Aprieta los ojos pero luego sonríe un poco. —Eres raro.

Me encojo de hombros. —Supongo.

Ella me mira a los ojos y yo no desvío la mirada. No sé qué estamos haciendo pero solo nos miramos, de pie, al lado de los libros en una esquina con poca luz.

Finalmente bajo la mirada. —¿Te vas a sentar o algo?

—Si, eso haré —da un paso a un lado—. Si quieres puedes sentarte, ya sabes, en plan de “no amigos”

Sonrío tan solo un poco. —Sí, nada de amigos.

Camina hacia la mesa del fondo, así que la sigo casi sin pensarlo, como si mis piernas hubieran tomado una decisión sin avisarme primero.

Ella deja sus cosas sobre la mesa, acomoda el cuaderno, se sienta despacio, cuidando su brazo derecho como si le doliera o como si no quisiera que lo viera demasiado. Lo conozco. O bueno, empiezo a conocer ese gesto.

Me siento frente a ella, no muy cerca pero tampoco como si quisiera guardar distancia. Es ese punto extraño en el que no quiero incomodarla pero tampoco quiero parecer indiferente. No sé si lo logro.

Probablemente no.

La biblioteca está casi vacía, solo el sonido lejano de alguien pasando hojas y un murmullo suave de dos chicos en una mesa cercana. Seraphine baja el brazo lentamente, lo deja sobre la mesa con cuidado, la tela manchada hacia abajo. Se queda un segundo mirando la madera, como si buscara excusas para no levantar la vista.

—No tienes que fingir que no está ahí —digo en voz baja, señalando la manga sin llegar a tocarla ni nada.

Ella suspira, cansada. —No estoy fingiendo —murmura—. Solo… no quiero pensar en eso. Ya pasó.

—No pasó —respondo sin pensarlo demasiado—. No debería pasarte eso. Y lo sabes.

Levanta finalmente la mirada, directo hacia mí, como si mis palabras le hubieran tocado algo que no quería mostrar.

—No viniste aquí para decirme eso —dice, tratando de sonar neutral, aunque la voz se le quiebra un poco en la última palabra.

—No —admito—. Vine porque… —me detengo, frunzo el ceño, miro hacia un lado por un segundo— porque necesitaba silencio. Y porque necesitaba alejarme antes de decirle algo a mi hermana que fuera a empeorar todo. Y… —vuelvo a verla— porque estás aquí.

No sé por qué dije eso.

Ella se acomoda en la silla. — ¿Entonces ahora sí quieres hablar conmigo? —pregunta sin sarcasmo, solo con esa mezcla suya de incredulidad y precaución.

—No sé si hablar —digo— pero… puedo quedarme. Eso es algo.

Seraphine baja la mirada hacia la mesa, como si mis palabras fueran demasiado directas, demasiado honestas, demasiadas cosas para procesar en un lugar como este. Luego se aclara la garganta.

—Puedes quedarte —dice, casi susurrando— pero no tienes que quedarte por… lástima o por sentirte culpable o lo que sea que estás sintiendo hoy.

—No es lástima —respondo más rápido de lo que debería.

Ella arquea las cejas, una sombra de sonrisa aparece, mínima, pero aparece. —Entonces, ¿qué es?

—No lo sé todavía —digo, apoyando mis antebrazos sobre la mesa—. Pero definitivamente no es lástima.

Seraphine asiente despacio, como si de verdad necesitara un segundo para creerme. Luego abre su cuaderno, toma un lápiz, lo gira entre los dedos, pero no escribe. Está demasiado consciente de mi mirada, igual que yo de la suya.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.