Scott Corse no es mi amigo.
Pero tampoco es mi no-nada. Es algo, algo que ni siquiera puedo encontrar un nombre. Es el hermano mayor de la chica que me fastidia sin parar, es alguien que aparentemente ya estuvo en esta escuela pero se fue y regresó.
Es quien se sienta conmigo en la biblioteca, me habla en los pasillos y cuando tenemos que hacer algun trabajo en clases con alguien, es quien se acerca sin preguntar si podemos hacerlo juntos.
Y aunque siempre me recuerda que no somos amigos y que no quiere serlo, hoy me hizo sentir más confundida.
Todo pasó al final de otro día de clases. Me subí a mi auto y no arrancaba. No es un auto tan viejo pero es de segunda mano y se lo dieron barato a mi papá, quizás por razones como estas.
Intento encenderlo de nuevo pero no logro nada. Suelto un suspiro antes de bajarme y dudar si abrir la parte de adelante aunque no sé nada de mecánica así que solo sería una acción iinutil.
Entonces Emmett se aparece de pronto a mi lado.
No lo he visto tanto como antes, nosotros solíamos charlar en la hora del almuerzo pero desde la última discusión lo he estado evitando. Ya tengo suficiente con todo lo demás.
—Hola Sera, ¿Todo bien?
Le veo de reojo. —Eh... — ¿Quizás puede ayudarme? Sé que se comportó raro la última vez pero necesito ayuda con el auto—. Um, bueno, es solo que esto no arranca, ¿Sabes porque?
Hace una mueca. —Bueno, la verdad no soy de los que saben mucho de autos pero si quieres te puedo llevar a tu casa, o podríamos ia otro lado.
Frunzo el ceño. —No puedo dejar el auto aquí.
Emmett se recuesta en la puerta trasera. —Pues entonces te vas a quedar aquí, si quieres llamar a alguien hazlo, me quedaré contigo —estira la mano y me toma de la muñeca—. Me puedo quedar contigo adentro.
Intento retirarla pero él me sostiene más fuerte. Otra vez me siento tensa, otra vez siento que el mundo aquí no me ve como un ser humano sino que un objeto al que pueden mover y patear y tocar sin ninguna consecuencia.
—Estoy bien —digo, cruzando los brazos.
Pensé que así evitaría que intentara tomarme pero ahora me toca el antebrzo. — ¿Tienes frio? Podemos estar aquí adentro, yo te acompaño, ven.
—Emmett —me muevo para que deje de tocarme—. Basta.
Frunce el ceño. — ¿Te das cuenta como eres conmigo? Soy tu único amigo, nadie más vendrá a ayudarte, ¿Por qué te comportas así?
Quizás etoy exagerando oy él solo quiere ayudar. —Lo siento.
Sonríe. —No importa, no te preocupes —da un paso hacia mi—. Entonces, ¿Realmente no quieres que yo te lleve?
Sube la mano y toca mi mejilla, da otro paso hacia mí y yo solo puedo contener el aire. —Emmett no me gusta que hagas esto.
Chsquea la lengua. —No estoy haciendo nada.
Suspiro lentamente. — ¿Sabes que? Estaré bien, ya puedes irte.
Niega, torciendo la boca. —Eres injusta conmigo, un día ya no seré tu amigo y…
—No es que seas un buen amigo —suelto sin pensarlo—. Ahora solo quieres… tocarme y…
Emmett frunce el ceño y se señala. — ¿Yo? ¿Qué crees que soy? —Levanta las manos—. Como quieras, ojala te vaya bien.
Emmett se da la vuelta y se aleja. Es así como seguramente he perdido a mi único amigo, o alguien que se hacia hacer llamar mi amigo.
Me recuesto en el auto y cruzo los brazos. Podría intentar llamar a papá aunque siempre está en el trabajo ocupado y mamá tambien, ambos están en lo suyo y no quiero molestarlos pero algo tengo que hacer.
Luego de unos segundos noto una silueta acercándose, cruzo la mirada con Scott quien eleva una ceja cuando me nota.
Se acerca a mí. — ¿Por qué sigues aquí? La escuela terminó hace como media hora.
Ya solo quedan algunos autos en el estacionamiento, probablemente de los profesores que se van despues.
— ¿Qué haces tu aquí?
Se encoje de hombros y levanta unas hojas que lleva en la mano. —Asuntos de papeleo y todas esas cosas.
Se escucha un sonido como de un avión o algo así, no estoy segura. Quizás es un trueno pero es muy temprano para que llueva, ¿no?
—Entonces, ¿Te gusta quedarte de pie frente tu auto? —pregunta, moviendo la mochila al frente para guardar las hojas.
—Mi auto… no enciende —le digo.
Él me sostiene la mirada por unos segunos, se pasa la mano entre el cabello y suspira. —Entra y abre el capó, acelera cuando te diga.
Asiento una vez y me meto para hacer lo que él dice. Veo como levanta la parte del frente, luego me pide que encienda el auto pero no sirve. Mueve una mano en el aire para que deje de hacerlo.
Se acerca a la ventana y le da dos toques. — ¿Cuándo cambiaste la batería?
Abro los ojos, esas son cosas de las que yo no se nada, supongo que papá sabe. —Eh…
Hace una seña. —Voy por mi auto, te pasaré carga pero creo que deberías revisar eso. ¿Cuándo le diste mantenimiento general?
Niego porque de nuevo, no tengo la respuesta.
Exhala lentamente. —Ahora vengo, déjalo así.
Recuesto la frente en la ventana y espero por Scott, un momento despues su camioneta se coloca frente a mi auto y salgo solo para ver qué está haciendo. Él saca de la parte de atrás una bolsa con cables gruesos, se mueve a la parte del motor y los conecta.
Intento no verlo demasiado pero es difícil, todo lo que está haciendo lo realiza con seguridad y sin titubear, como si supiera exactamente qué hacer. Mientras él hace eso, veo al cielo y está mucho más oscuro ahora.
—Entra y haces lo que te digo —ordena.
Unos minutos despues, mi auto finlmente enciende.
Sonrío al escuchar el sonido del motor otra vez y tomo una nota mental en preguntarle a papá sobre todo eso de las baterías y el servicio general.
—Gracias —me acerco mientras él termina de guardar todo.
—Tienes suerte —levanta la mirada—. Si hubiera llovido no hubiera podido hacerlo, es peligroso.
Oh, eso tampoco lo sabía. — ¿De verdad?
Él frunce el ceño y me observa. —Te daré un consejo, si tienes un auto, tienes que saber aunque sea lo básico de él.
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Editado: 16.03.2026