No Somos Nada

18. SERAPHINE

—Disculpa —Dariane pasa a un lado y me empuja contra los escritorios, me golpeo la peirna con uno de ellos.

Hoy no es el dia para molestarme. Hoy es de esos donde todo ha salido mal. Se me cayó mi vaso de jugo en la mañana, me lastimé la mano tratando de abrir un frasco, me golpeé la frente en el auto y estoy de muy mal humor.

— ¿Puedes dejar de molestarme? —le digo.

Ella y todas sus amigas me miran confundidas. Claro, yo jamás lucho por mí. — ¿Qué? No te hice nada.

Niego. —Claro que lo hiciste, lo haces siempre. ¿Cuál es tu problema?

Rueda los ojos. —Cállate Seraphine, ¿Por qué no te vas a llamar la atención a otro lado?

Aprieto los dientes. — ¿Por qué tú no me dejas de molestar? —Claro que quiero llorar y temblar pero también estoy harta, tan harta—. Ya Dariane, no te he hecho nada.

Su sonrisa falsa desaparece. —Es que no me agradas, esa es razón suficiente.

Giselle detrás de ella dice: —Además eres falsa, te haces la buena y débil con los chicos para que te tomen en cuenta, que asco.

¿Chicos? ¿Cuáles? — ¿De qué hablan?

Hally rueda los ojos. —Ay, sabes que amas la atención. Ustedes son así, ¿no? Tu hermana y tú tienen esa reputación.

Una cosa es lo que yo piense de Gabriela y otra es dejar que hablen de mi hermana sin saber nada. —Solo déjenme en paz. Si tanto les molesto, finjan que no existo y déjenme en paz.

Dariane da un paso hacia mí. —Ah, ¿Por qué? ¿Qué vas a hacer? ¿Tú tambien vas a darnos un espectáculo?

Dariane da otro paso y me empuja de los hombros, me desbalanceo un poco pero me sostengo lo suficiente para no caer.

En ese momento, la profesora Allyston entra. —Dariane Corse, ¿Qué está haciendo?

Todas las risas y murmuros se quedan en silencio, voltea hacia ella. — ¿Qué? Nada.

— ¿Por qué empujó a su compañera? La vi, Corse —dice, con la mirada severa.

Mi corazon se acelera, no me muevo. No digo nada.

—Estamos jugando —sonríe—. Solo era una broma, somos amigas.

La profesora niega. —Pues no juege así, no son buenos juegos. Todos, siéntense y saquen su libro. Rápido.

¿Eso es todo?

Yo sigo de pie y dudo si hablar, si decir algo más. Si confesarle que no estábamos jugando y que definitivamente no somos amigas, pero no lo hago.

Nunca lo hago.

Cuando me siento, la puerta se abre y es Scott. La profesora lo mira sin ganas y niega.

—Otro Corse causando problemas hoy desde temprano —sacude la mano en el aire—. Sientese, rápido.

Scott mira a Dariane por unos segundos y luego camina al escritorio vacío a mi lado, pero sigue observando a su hermana.

Unos minutos después que la clase iniciara, veo como Scott estira el brazo y está sosteniendo algo entre sus dedos. Es una nota y está pasándomela.

Me aseguro que la profesora no me esté viendo y la tomo, nuestros dedos se tocan por un segundo.

La abro y leo:

“¿Estás bien?”

No le respondo, solo volteo a verlo y asiento. Él mantiene el contacto visual por un instante y baja la mirada al cuaderno, arranca otro pedazo y escribe algo más. Yo giro mis ojos a los demás pero nadie nos está prestando atención.

Scott me pasa otra nota.

“¿Dariane hizo algo?”

Rasco mi cuello y solo me encojo de hombros. Él no parece satisfecho con mi forma de contestarle pero no sé como explicar todo eso que pasó antes que llegara, en una nota.

La clase continúa y Scott ya no me pasa más notas pero casi puedo sentir sus ojos sobre mí.

Cuando finalmente es hora de la siguiente clase, Scott se levanta rápido y se coloca a mi lado. Pero él no es el único que lo hace, Dariane tambien se acerca.

Ambos se miran y la tensión entre ambos es tan pesada.

— ¿Qué quieres? —Scott le habla.

Yo sigo sentada y ahora me siento más pequeña, quisiera moverme pero Scott está en el espacio para salir y no creo que vaya a moverse.

—Voy a hablar con mi compañera, ¿no puedo hacerlo? —Dariane eleva una ceja.

Ellos no se parecen realmente, al menos no a primera vista. El cabello de ella es más claro y sus ojos son verdes, los de Scott son marrones al igual que su cabello.

—Puedes hablar —responde.

Dariane suelta una risa. — ¿Qué? ¿Ahora la cuidas? —Me da una mirada—. Ah, ya entiendo, tú la cuidas y ella te da… otras cosas.

Scott se tensa de los hombros. — ¿Eso es todo lo que tienes por decir?

Ella entorna los ojos y luego me mira. — ¿Sabes algo? Está hechos uno para el otro. Tú solo quieres atención y él te la dará mientras que te quites la ropa.

Aprieto los puños y Scott da un paso hacia ella. — ¿Puedes callarte? No…

Dariane bufa. — ¿Sabes que es gracioso? Que terminaste como papá lo dijo y peor, no puedo creer que con la hija de esos… mentirosos.

De nuevo hablando de mi familia.

Esta vez sí me levanto y me topo con el cuerpo de Scott pero no importa, veo hacia ella. —No hables de lo que no sabes.

Inclina el rostro. —Sé de lo que hablo, todos lo sabemos. Siempre pensé que tú escogerías a alguien mejor que lo que tú hermana escogió pero, ¿Mi hermano? ¿Sabes lo que hizo el año pasado?

—Dariane —la voz de Scott es firme.

Tomo mis cosas sin verla pero ella no se mueve. —Seraphine, no arruines lo poco que te queda con Scott. Fuera de su aparencia, no hay nada en él que valga la pena.

¿Por qué Dariane es tan cruel? ¿Qué le pasa?

Antes de todo lo que pasó el año pasado ya sabía que era presumida y egocéntrica, que se burlaba de profesores y compañeros a sus espaldas, que siempre presumía lo que le regalaban y que se la pasaba criticando a todo el mundo.

Pero ahora se está comportando tan mal no solo conmigo sino con su propio hermano.

— ¿Sabes que? —La veo a los ojos, ella es tan linda por fuera pero tan horrible con sus palabras—. No me importa.

Volteo hacia Scott y él me mira tambien.

—Vamos —le pido.

Scott asiente. —Vamos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.