Aunque las cosas están yendo bien con Seraphine, hay algo que tengo que hacer por mí.
Llamo a la puerta y respiro profundo, preparándome mentalmente para lo que sea que vaya suceder ahora.
La puerta se abre y veo a mi mamá ahí, de pie. Ella frunce el ceño y entorna la mirada. — ¿Scott?
Elegí especialmente venir un domingo por la noche porque necesitaba que toda mi familia estuviera aquí, si no lo hago ahora, creo que nunca tendré las ganas de hacerlo de nuevo.
—Hola mamá —digo con un tono serio.
Se cruza de brazos. — ¿Qué haces aquí?
Miro hacia la calle. A esta hora pareciera que todos están tan cansados que prefieren estar en sus casas porque no hay nadie, apenas se escuchan unos autos y pájaros regresando a sus nidos.
—Necesito hablar con ustedes —pido.
No se mueve y no me invita a pasar. — ¿Para qué?
Rasco mi mentón. —Es importante que me escuchen, pero también papá.
Entorna los ojos. —Dime, ¿Te vienes a disculpar?
Aprieto los labios. ¿Disculparme de qué exactamente? No hice nada malo pero ellos siguen creyendo que sí. — ¿Puedo pasar?
Es tan raro pedir permiso para entrar en una casa donde crecí pero así es ahora.
—Supongo —susurra.
La última vez que estuve aquí mis papás me dieron un sermón largo de como arruiné mi futuro y que desperdicié todo lo que hicieron por mí, que eché a la basura su trabajo y lo que me habían dado.
Mamá pasa primero y luego yo. Mis ojos se ven a algunos muebles nuevos, fotografías cambiadas y una pared pintada de otro color.
Por un segundo mis ojos se van a las escaleras y me pregunto qué hicieron con mi habitación, ¿Qué pasó con todo lo que no me pude llevar?
Esa noche, cuando me sacaron y tuve que irme con tan solo una maleta de ropa, me quedé a dormir con un amigo pero no duró mucho. Sabía que tenía que salir de este lugar.
—Están en la cocina —susurra sin verme ni detenerse.
Cierro la puerta y voy detrás de ella. La tensión en mis hombros aumenta cuando los ve sentados en las bancas de la isla de la cocina, con platos de fruta al frente.
Mi padre y Dariane.
Ambos abren los ojos y luego, miran hacia mamá. Ella se suelta la coleta de caballo y se masajea la cabeza. —Bueno, ya, di lo que sea que tengas que decir.
—¿Scott? —Dariane mira a mamá.
— ¿Qué haces aquí? —papá endereza la espalda.
Respiro profundo y aclaro la garganta. —Tengo que hablar con ustedes sobre algo importante.
Dariane pica una fresa con el tenedor y lo levanta. — ¿Ya embarazaste a Seraphine?
Mis padres me miran casi deseando que no sea verdad. —No Dariane, no es nada de eso.
— ¿Seraphine es la chica con la que estabas en el viaje escolar, no? —mamá se sienta también, dejándome de pie ante ellos como si fueran el jurado y yo un abogado defendiendo su propio caso.
— ¿Entonces es cierto que te escapaste con la hija de esos estafadores? —papá pregunta, medio sonriendo—. Ah, Scott, me siguen sorprendiendo tus decisiones.
—Es lo que les dije —Dariane murmura.
Tengo que respirar de nuevo para evitar que pierda el control. —Vine a hablar de Seraphine, sí —miro a mi hermana—. Porque ella no deja de molestarla.
Bufa. — ¿Qué dices? No es cierto.
—Yo no vine a esperar nada de ustedes —miro hacia la pared—. Vine porque mientras ustedes dos siguen… siendo como siempre, Dariane está en la escuela humillando a personas por ningún motivo.
—Por favor, eso no es cierto —responde.
Mamá agrega: —Pues yo la vi con sus amigas, es bastante amigable.
Resoplo. —Por supuesto que lo es con sus amigas, pero no es una buena persona. Dariane empujó a un chico e hizo que Seraphine se golpeara el hombro, eso pudo ser un accidente mucho peor.
—No entiendo que tiene que ver eso con nosotros —papá dice, recostando el codo en la superficie.
Lo veo con el ceño junto. — ¿De verdad? ¿De verdad? —me señalo—. Ustedes me trataron como basura cuando pensaron que había embarazado a mi novia y no fue por eso, fue porque odiaban la idea que su hijo les arruinara su imagen —señalo a Dariane—. Pero ella es tan agresiva que pudo haber lastimado a alguien gravemente y eso, ¿No tiene nada que ver con ustedes?
—Scott, si viniste solo a… —mamá empieza.
Levanto las manos. —Vine a decirles que estoy bien sin ustedes —afirmo—. Que tengo un hogar y puedo seguir en la escuela por mis abuelos y que según ustedes arruiné mi vida pero Dariane va a arruinar la suya si no deja de actuar como una princesa.
Ella niega. —Tú solo defiendes a tu novia.
Doy pasos hasta la isla y tomo el borde con mis manos. — ¿Por qué odias a Seraphine? ¿Qué te hizo? ¿O acaso solo la odias porque estos dos te llenaron de odio? ¿Realmente quieres ser como ellos cuando crezcas?
— ¡Scott Corse, no te permito que hables así en mi casa! —Papá se levanta.
Aprieto el puño. — ¿Por qué te crees mejor que los demás papá? ¿Crees que tu opinión es tan importante? ¿Por qué no mejor dejas de hablar de la vida de los demás y miras a tu hija que es una acosadora?
Tensa la mandíbula. —Será mejor que te vayas de aquí.
—Lo haré, este ya no es mi hogar —quizás nunca lo fue—. Pero no estoy aquí por ustedes, estoy aquí por ella. Dariane y yo no escogimos a los padres que íbamos a tener y solo quiero irme sabiendo que si ella hace algo malo no la van a desechar como a mí.
— ¿Qué? —mamá niega—. Scott, tú te fuiste.
Suelto una carcajada. —Me fui porque me trataron con una… una basura, me fui porque prefería mendigar que vivir con dos personas que se le pasaban recordándome lo patético y mediocre que era.
Papá solo me mira, sin hablar.
Yo veo a Dariane, quien está molesta pero ha dejado de defenderse. —Dariane, yo te digo enserio que así como estas viviendo no está bien y estoy seguro que si hubieras lastimado a Seraphine gravemente, estos dos no te hubieran ayudado ni protegido.
—Scott, vete —mamá dice.
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Editado: 09.05.2026