하루만
- ¿No puedes dejarme verla?
Huening Kai apartó su mirada del piano para mirar a Beomgyu, quien desde hace 5 minutos no dejaba de dar vueltas por la sala en la espera de que llegara su hermano mayor para comenzar el ensayo. Él estaba ansioso, podía verlo. Él no había dejado de insistir en ver la letra de la canción que interpretarían. Sin embargo, Huening Kai estaba incluso más nervioso que su mejor amigo y se preguntaba cómo reaccionarían ambos hermanos al ver su creación.
- ¡Vamos! Después puedes enseñársela a hyung, ¿no? - Y él castañito ya lo estaba mirando con esos ojitos a los que él no sabía decir que no.
Huening Kai suspiró, rendido, abriendo su carpeta para buscar una copia de la letra antes de finalmente extendérsela. Los ojos de Beomgyu brillaron emocionados por conseguir su objetivo, mas la gran sonrisa en sus labios poco a poco se desvaneció tras leer aquello. El menor giró sobre su asiento y rascó su oreja, observando la oscuridad en sus ojos y la manera en que sus labios sólo lucían una línea recta. Su reacción no era demasiado buena. El pulso de Beomgyu era medio inestable y tragó con dificultad antes de mirar a su amigo.
- ¿Qué... qué es esto? - Huening Kai no supo qué responder. - Esta canción, ¿para quién es? ¿De quién se trata? - La mirada de Beomgyu era exigente, Huening Kai se sentía más y más pequeño frente a él.
- ¿No te gusta? - Fue todo lo que pudo decir.
La mirada del mayor se suavizó de inmediato ante el tono de su voz, ante sus gestos llenos de inquietud.
- ¿Cómo podría no gustarme? - Miró de reojo la letra una vez más. - Tú... has hecho un trabajo precioso, Hyuka.
Él sólo necesitaba escuchar eso. Sólo quería saber que no se había arriesgado innecesariamente al hacer un número con ellos, sobre ellos. Supuso que Beomgyu había sido consciente de su temor, porque al segundo siguiente ya tenía a aquel chico frente a él, rodeándole cariñosamente en un abrazo. Huening Kai no dudó en envolver sus brazos alrededor de él como tantas veces, escondiendo su rostro en su chaleco. Las caricias del mayor a su cabellera no tardaron en llegar y cerró los ojos, sintiendo su corazón apaciguarse con su sola presencia, con el más mínimo toque.
Beomgyu era tan malditamente necesario en su vida. Y tenía miedo de que con la presencia de Soobin ahí, sólo pudiera delatarse a sí mismo, pero tenía que encontrar una forma de mantener sus sentimientos bajo control.
- Ah, Hyuka. - Suspiró. - Tú sólo puedes hacer arte después de todo, ¿no?
- Estás exagerando ahora. - Gruñó contra su ropa, Beomgyu sólo rió.
- Va a salir bien, Hyuka. - Su voz se escuchaba como una promesa. - Estoy seguro de que saldrá bien.
Soobin se apoyó contra el marco de la puerta, observando a ese par de amigos demasiado cercanos. Siempre resultaría extraño verles. Él sabía que Kai Kamal Huening no era la persona más cariñosa del mundo, no con el resto al menos, así que verlo bajar sus muros frente a Beomgyu era algo impresionante. Decir que no tuvo miedo de esa relación al principio sería mentir. Soobin conocía a Huening Kai, sabía que este era una buena persona, pero en ese entonces tuvo miedo de que su rabia contra él le hubiera cegado hasta el punto de involucrarse con Beomgyu sólo para fastidiarle. Luego de un tiempo, tras comprobar la adoración que tenía su ex novio por su pequeño hermano, supo que no tenía nada por lo que preocuparse. Incluso si dolía verlos juntos, incluso si él quería la confianza de Beomgyu o el amor de Huening Kai, él estaba feliz de que las dos personas más importantes en su vida se tuvieran el uno al otro.
Sonrió con melancolía mientras les veía compartir un abrazo y carraspeó después de un minuto, llamando su atención. Beomgyu se distanció de su amigo y este giró a verle, sin la más mínima alteración.
- Siento llegar tarde. - Sonreía. - ¿Comenzamos ahora?
Huening Kai intentó no vacilar en cuanto tuvo a esos dos hermanos frente a él esperando instrucciones. Le entregó una hoja con la canción a cada uno, fijándose demasiado en el semblante de Soobin, quien no mostró ni la más mínima emoción mientras leía la letra. No le sorprendía, el pelimorado era un experto en contener sus emociones, así que esperar que su expresión cambiara era esperar demasiado. Al menos para el momento de la verdad, esperaba que hubiera un cambio. Tocó el piano, señalándoles sus respectivas líneas. Beomgyu fue el primero en comenzar a tararear mientras se familiarizaba con el ritmo. Después de un rato, Soobin miró con emoción al castañito cantar con toda la pasión del mundo y Huening Kai sonrió al verificar lo obvio: Beomgyu siempre sería su punto débil.
- Hyung, ¿nos vamos juntos a casa? - Soobin miró a su hermano, pensativo. Eso era tan extraño.
- ¿Quieres volver conmigo?
- Bien, vivimos en el mismo lugar, ¿no? Y ambos terminamos nuestras actividades por hoy. - Soobin asintió levemente. - Entonces está bien. ¡Iré al baño y vuelvo! - Y sin agregar más, salió corriendo de la sala.
- Él se ve tan feliz... - Soobin lucía meditabundo. - ¿Es porque va a pasar la noche con Yeonjun? - Giró a ver a Huening Kai, quien chasqueó con su lengua al oír esa pregunta. - ¿Qué es eso? ¿Sigue sin agradarte Yeonjun? - Ahora sonreía con cierta burla.
- Nunca dije que él me desagradara, ni ahora ni en el pasado.
- Tú nunca lo has mirado bien. - Soobin guardó la canción en su mochila. - Tú no lo dirás en voz alta, pero eres muy celoso. - Giró a verle, Huening Kai permanecía en silencio mientras se ponía su abrigo. - Huening Kai...
- ¿Qué?
- Sabes que trabajar juntos no hará las cosas más faciles para nosotros, ¿cierto? - El menor lo miró.
- ¿Qué piensas de la canción? - El pelimorado suspiró al ser ignorado.
- Yo... no sé qué estás intentando hacer. - Admitió, caminando hasta él. - Pero estás caminando en terreno peligroso. - Se detuvo, extendiendo sus manos hacia él. Huening Kai le miró inexpresivo cuando este arregló el cuello de su abrigo. - No te arriesgues a ti mismo a salir aún más lastimado.