No soy Soobin

Capítulo 66

- Yeonjun, ¿estás bien? - Taeyeon lo observaba, preocupada. Grandes ojeras decoraban el rostro de su hijo mayor y su rostro lucía incluso un poco enfermizo. - ¿Te quedaste hablando con Beomgyu hasta tarde? - Siguió preguntando. - Es por eso que te dije que debías traerlo durante el fin de semana, ¡ahora tendrás que soportar las clases sin dormirte! - Reprochó, terminando de servir el desayuno.

- ¡Yeonjunie oppa es un panda! - Eunchae tomó el lugar frente al peliazul. - ¿Dónde está Beomgyu oppa? - Pestañeó angelicalmente.

- Él... está en el baño. - Frotó sus ojos, intentando alejar el deseo de dormir. - Supongo que pronto estará aquí.

Y así fue. Beomgyu llegó junto a Niki sólo un minuto más tarde, haciendo una pequeña reverencia a la familia Kim en manera de saludo. Tomó el sitio junto a Yeonjun, centrando su mirada en él, y este bajó la mirada al sentirse demasiado avergonzado.

Ah, Beomgyu era tan lindo. ¿Por qué él había sido tan impulsivo la noche anterior?

- Hyung, ¿te encuentras bien? - Yeonjun asintió de manera mecánica. - Luces cansado. ¿Dormiste mal anoche por mi culpa? - Ahora el peliazul le miró de soslayo, sonriendo de manera perezosa.

- Por supuesto que no, Gyu. - Por supuesto que sí, gritaba su mente.

Bien, él había aprendido su lección ahora; él definitivamente no obligaría a ese chico a compartir la cama. Es más, él ni siquiera estaba seguro de querer dormir junto a él nuevamente, al menos no próximamente. Hasta que su mente encontrara lógica en medio de toda esa confusión, lo mejor sería actuar de manera prudente y Yeonjun no estaba seguro de poder ser prudente en compañía de Beomgyu.

- Beomgyu, cariño. - El castaño alzó la mirada cuando la señora Kim sonrió para él. - ¿Descansaste bien? - Él asintió. - Eso es bueno. Come con confianza, ¿sí? Tienes que tener mucha energía para soportar las clases de hoy.

- Gracias...

El señor Kim entró en ese instante, saludando a todos alegremente antes de tomar su lugar. La mesa repentinamente se llenó de risas y voces alegres y Beomgyu permanecía en silencio mientras estudiaba a esa familia que incluso iniciando el día parecía disfrutar del entorno familiar. La imagen de su familia no podía verse más lejana a esa.

- Beomgyu, ¿dormiste bien? - El castaño giró hacia el señor Kim, quien le miraba con interés.

- Ah, papá, ¡tú le estás preguntando lo mismo que mamá! - Señaló Eunchae.

- ¿Lo estoy haciendo? ¿Y él qué ha dicho?

- ¡Él no ha hablado! - Niki giró a ver al invitado. - Pero él ha movido la cabeza en afirmación, ¿cierto? - Beomgyu asintió. - Beomgyu hyung, tienes que decir que sí, ¡si puedes hablar, deberías de hacerlo! Dormiste bien anoche, ¿cierto?

- Sí.

- ¿No te molestaron los ronquidos de mi hermano? - Eunchae miraba atentamente a su hermano mayor.

- ¿Qué dices? ¡Yo no ronco!

Los hermanos comenzaron a pelear o, más bien, los menores comenzaron a atacar al mayor. La madre negó con la cabeza, bebiendo su café. El padre sólo rió suavemente para continuar con su comida. Y Beomgyu bajó la mirada para no seguir apreciándolos.

"Al final del día, incluso si ellos se preocupan mucho por mí, yo sigo siendo solo "el amigo de Yeonjun" y eso... bien, eso está bien. Pero mientras más tiempo pasaba con ellos, más comencé a extrañar a papá y... se volvió incómodo para mí. Algo como "¿por qué no pude tener una familia así?"".

Él podía entender a Taehyun ahora.

- Gyu, ¿estás bien? - Yeonjun por fin lo miró atentamente, sintiéndose inquieto al verlo completamente inmóvil y con la mirada baja.

- Lo estoy.

- Entonces deberías de comer, ¿sí? - Acercó los platos a él. - Estás en crecimiento, ¡come bien!

Beomgyu le enseñó una sonrisa diminuta cuya felicidad ni siquiera llegó a sus ojos. Y aunque Yeonjun quiso preguntarle qué estaba pasando por su mente ante tal desánimo repentino, se sintió demasiado abrumado para proceder.

De todas formas, Beomgyu no le habría respondido. Él de ninguna manera le habría dicho que no le era del todo fácil pasar demasiado tiempo con los Kim.

***

Beomgyu permaneció callado durante toda la cena. Ese viernes, tras su práctica, el menor se había ido solo de compras y al llegar a casa era lo más similar a un fantasma. Soobin lo había visto sentarse junto a Jjanggu mientras este correteaba a su alrededor, sin siquiera animarse a seguirle el juego. No es que Beomgyu fuera particularmente alguien bullicioso, pero tras pasar la noche en la casa de los Kim, esperaba verlo más alegre. No fue así. El castaño lucía más ausente que nunca y, puesto que sus padres parecían ser ajenos a él como siempre, quiso darle su espacio después de comer hasta finalmente animarse a hablar con él. Probablemente Beomgyu no confiaría en él, no le contaría sus problemas, pero esperaba como mínimo desconcentrarle para no verle tan apagado. Soobin no podía soportar verle de esa forma.

Tocó la puerta de su cuarto, sin recibir respuesta, y se asomó luego de un rato preguntándose si el menor estaría durmiendo. Beomgyu se encontraba en el marco de su ventana observando el exterior mientras tenía puestos sus audífonos. En el piso, en tanto, decenas de fotografías estaban regadas. Soobin se acercó silenciosamente, verificando que eran las fotografías que él había tomado en el asilo. Una mueca se formó en su boca al entender el por qué de su melancolía.

- Beomgyu... - Habló, caminando hasta él. - Beomgyu... - Ahora tocó su hombro, su voz un poco más potente. Beomgyu se sobresaltó, girándose rápidamente. Soobin pudo comprobar lágrimas en sus ojos que en menos de un segundo apartó por sí mismo.

- Hyung... - Su voz sonaba ahogada, pero intentaba sonreír. - ¿Qué haces aquí?

- Quería saber cómo te fue en casa de Yeonjun. - Suspiró. - ¿Puedes bajar de ahí? Me pones nervioso. - Admitió, dándose la vuelta.




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