No soy Soobin

Capítulo 71

Otro día sin práctica. Debido al aniversario que se aproximaba, Heeseung estaba teniendo problemas de horario y se había visto obligado a cambiar un par de turnos con una compañera para no tener inconvenientes, trayendo como consecuencia cancelar a sus amigos. No obstante, a pesar de salir tarde de su trabajo, no había dudado en ir a su lugar favorito para practicar, intentando no perder la costumbre. Estaba un poco atareado, pero la presentación era el 19 y prefería dar lo mejor de sí hasta su último aliento en vez de dejarse estar a última hora.

Habían trabajado mucho para actuar descuidadamente ahora.

- Supuse que podías estar aquí. - El pelinegro dejó de bailar cuando escuchó una voz baja demasiado familiar.

Se concentró en el espejo, viendo en el reflejo a Yeonjun, quien estaba parado en la puerta mientras sonreía débilmente. Este alzó una caja con comida, tambaleándola, y el menor correspondió a su sonrisa para apagar la música, decidiendo finalmente darse un descanso tras una hora de bailar sin parar.

- Ten, come. - Yeonjun le extendió la caja, Heeseung no se hizo de rogar. El peliazul sacó una lata de bebida de una bolsa y la abrió para él, depositándola en el suelo. - Imagino que no has cenado.

- Hmm. - Negó con la cabeza, tragando lo que tenía en la boca. - Aún no, muchas gracias por esto.

Yeonjun se encogió de hombros, restándole importancia; preocuparse por ese tipo de detalles era lo único que podía hacer por sus amigos. Heeseung continuó comiendo, sin quitarle la mirada de encima. Era extraño que el peliazul se pasara por ahí tan tarde, sobre todo tomando en cuenta que hace meses había tomado la costumbre de encerrarse en su cuarto tras la cena sólo para estudiar. Sin embargo, por una razón desconocida, lo tenía ahí junto a él, demasiado callado.

Era notorio que algo había sucedido con él. La expresión de Yeonjun era tristona y sus ojos lucían cansados. Jugaba nerviosamente con sus dedos, costumbre que tenía cuando algo le inquietaba. El menor dio un sorbo a su bebida antes de animarse a preguntar.

- Entonces... - Habló luego de unos cortos minutos. - ¿Sucede algo?

- Ahora que lo dices... - Heeseung sonrió, divertido por su manera de fingir poca importancia. - Creo que hice una estupidez el día de hoy.

- Ya. - El pelinegro continuó bebiendo el contenido de su lata, alzando una de sus cejas, sin quitarle la mirada de encima. - ¿Y eso sería...?

El mayor vaciló un momento. Sus manos se cerraron en su pantalón, como si la tensión le ganara, y Heeseung sospechó que el asunto era bastante serio en el momento en que su labio inferior tembló, sus sentimientos sobrellevándolo por completo.

- Hee... - Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas, Heeseung alejó todo de sí al comprender que pronto tendría que sostenerlo tras romperse. - Me gusta... me gusta Beomgyu. - Confesó en un sollozo.

Heeseung abrió la boca, sin saber cómo responder a esa declaración. Agradecía que su amigo le hubiera permitido comer antes de tal revelación o de seguro habría terminado por escupir todo. Él se había imaginado que los sentimientos de Yeonjun estaban tomando ese rumbo, pero la aceptación era tan repentina, que no sabía cómo reaccionar. Sobretodo, se preguntaba por qué el mayor estaba llorando como un niño que acababa de enterarse que Santa Claus no era real. Pero lo dejó llorar un rato, así, sin hacer nada por él, pues presentía que lo que sea que lo estuviera atormentando, sólo podría dejarlo ir de esa manera.

Lo vio secar sus lágrimas con sus puños, tal como un pequeño niño, y sonrió con dulzura en su dirección para tranquilizarle. ¿Cómo explicarle que no había nada de lo que tuviera que preocuparse porque el chico por el que lloraba estaba perdidamente enamorado de él?

- Besé a su hermano. - Soltó de repente, tras haber terminado de llorar. Eso bastó para que la sonrisa de Heeseung se esfumara.

- ¿Qué? - Él había escuchado mal, ¿cierto?

- Besé a Soobin. - Repitió, aclarando su garganta. - Hoy mientras estaba en la biblioteca se me presentó la oportunidad y yo... yo lo hice.

- ¿Y entonces...? - Exactamente, ¿qué tenía que preguntar? - Fue... ¿fue bueno?

Yeonjun sonrió débilmente. - Bueno, sus labios eran suaves.

- Hmm, sí, buen dato, en serio. - El mayor rió ante el tono sarcástico de Heeseung. - ¿Y?

- Y sólo eso. - Suspiró, recargándose contra la pared para mirar un punto dijo frente a él. - Sólo eso. - Repitió ahora, soltando una amarga risa. - ¿Puedes creerlo? Me imaginé tantas veces ese momento, de una y de mil formas, con cientos de palabras, en cientos de lugares y... - Mordió su labio. - Y se suponía que sería perfecto. Se suponía que mi corazón latiría emocionado, mi estómago se revolvería por la adrenalina, mi cara se pondría roja por la timidez, una corriente agradable me recorrería de pies a cabeza y... me desconectaría del mundo, él llenaría mi mente y me haría perder la cabeza. - Presionó sus labios. - Y entonces... entonces sólo me enamoraría más de él, hasta el punto de entregarle mi corazón en bandeja para que hiciera con él lo que quisiera.

- Y no fue así... - Sus palabras fueron una afirmación, una suave sonrisa se esbozó en los labios del mayor de forma casi dolorosa.

- No fue así. - Corroboró. - Yo estaba asustado, claro, estaba besando al chico que por casi dos años me había traído de cabeza. Pero entonces... sólo pude pensar en Beomgyu. - Su voz fue bajando, casi tímido. - Y por poco me pongo a llorar frente al presidente al sentirme de esa manera, porque se supone que yo estaba perdidamente enamorado de él, no de su hermano pequeño.

- Estabas intentando convencerte, ¿no?

Yeonjun se conservó en silencio un minuto, pensativo. Heeseung se acomodó a su lado, esperando pacientemente. Conocía al mayor, sabía perfectamente cómo había sido su primera relación y podía imaginar cuáles eran sus temores.

- Era... era feliz de esa forma. - Murmuró.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.