18 de febrero.
Heeseung intentó darse ánimos ese día, incluso si su cuerpo se sentía cansado. Debido a las actividades del aniversario que comenzaban al día siguiente, las clases estaban siendo menos pesadas, pero Soobin no parecía querer darle un respiro. Sólo la noche anterior se había quedado hasta altas horas completando algunas guías que debía de entregarle ese día.
Entró a la cocina, encontrándose a su padre que lucía completamente atareado mientras intentaba terminar de preparar el desayuno antes de irse a su trabajo, y sonrió con somnolencia antes de abrazarlo por la espalda.
- Buenos días, papá. - Saludó, aún adormilado.
- ¡Oh, mi niño! - Él no demoró en dejar todo de lado para girar hacia él. - ¡Feliz cumpleaños! - Sostuvo su rostro, inclinándolo para depositar un beso en su frente. - ¿Cómo es posible que hayas crecido tanto? - El pelinegro rió. - Y estás tan guapo. - Peinó sus cabellos, Heeseung sonrió como un niño mientras le miraba con afecto.
- Lo mimas demasiado, cariño. - La voz de su madre se escuchó en el fondo. Heeseung suspiró silenciosamente mientras se distanciaba de su padre.
- Buenos días, mamá. - Saludó con voz más monótona.
- Buenos días. - Tomó asiento.
- Ve a sentarte, te llevaré el desayuno en un momento. - Su padre lo empujó levemente hasta la mesa, él sonrió suavemente antes de hacer caso.
Se sentó frente a su madre, quien arreglaba su cabello mientras esperaba el desayuno como cada mañana. Esperar que ella le dirigiera palabras de felicitaciones probablemente era pedir mucho, sobre todo recién comenzando el día, por lo que se limitó a agradecer cuando su padre depositó un plato frente a él.
- No tuve tiempo para preparar la sopa de algas. - Dijo él con pesar en su voz, sentándose frente a él. - Pero la haré en la noche tras terminar mi turno, ¿sí?
- No te preocupes, papá, estoy bien con esto. - Le aseguró, sosteniendo los palillos.
- Es así, no lo vuelvas quisquilloso. - La mujer dejó de arreglarse el cabello para ver al menor de sus hijos. - ¿Tus estudios van bien? - Heeseung asintió, acostumbrado a ese tipo de charla matutina. - ¿Ya son tus exámenes?
- Ya te lo he dicho, mamá, estos días celebraremos el aniversario, por lo que las clases están resultando más ligeras.
- Ya que les gusta perder el tiempo de esa forma, deberían de usar sus horas libres para estudiar debidamente también. - Heeseung presionó sus labios, mirando su comida. - Supongo que estás estudiando adecuadamente, ¿no?
- Llevo todo bajo control. - Murmuró.
- Quizás no es suficiente. - El joven mantuvo la mirada baja mientras su padre miraba con reproche a su madre.
Heeseung no iba a pelear, era desgastante para él hacerlo. Su hermana había sido una estudiante sobresaliente y ahora estaba estudiando en Seúl en una de las mejores universidades, por lo que podía comprender que sus padres esperaran que él apuntara alto. Y bien, él estaba apuntando alto, pero no en la dirección que su madre deseaba. Sin embargo, era incapaz de hacer un reclamo al ver lo mucho que ellos trabajaban para que vivieran cómodamente. Aún así, habría sido bueno empezar el día de otra forma.
Observó su celular justo antes de salir de casa y sus ojos brillaron un poco al encontrar un mensaje ahí.
Mi Taehyunie
Para mi amigo que brilla incluso más que el sol, ¡espero que estés empezando bien tu día!
Feliz cumpleaños, Hee, deseo seguir estando junto a ti por muchos años más 💞
Sonrió débilmente al recordar que ese día no podría pasarlo con Taehyun. Aparentemente, el padre de este quería salir a cenar fuera para recompensarlo por el tiempo de ausencia, así que, ¿cómo no mostrarse comprensivo incluso tratándose de su cumpleaños? Lamentablemente, resultaba un poco melancólico para él no contar con su amigo para esa tarde. Yeonjun tampoco estaba dando señales de vida.
¿Sería siquiera un buen día?
***
- ¿Debo venir aquí luego de tu tiempo de estudios con Heeseung entonces? - Huening Kai miró con curiosidad a Soobin, quien hojeaba un libro mientras asentía.
- Al menos deberías darle tiempo suficiente a Beomgyu de pasar por el pastel, supongo. - Murmuró.
- Ah, no lo entiendo. - El menor tomó asiento frente a él. - Ustedes se llevan mal, ¿por qué le has comprado un pastel?
- Ustedes se llevan mal también, ¿por qué has prestado tu casa para esto? - Apartó su mirada del libro para fijarla en él, alzando sus cejas graciosamente.
- Bien, no nos llevamos tan mal. - Murmuró Huening Kai a regañadientes.
- Bien, puede que nosotros tampoco nos llevemos tan mal. - El contrario bufó al oírle.
Soobin rió, volviendo a fijarse en su libro. Huening Kai le miró insistentemente, queriendo admirarle en silencio mientras tuviera oportunidad de hacerlo.
Beomgyu no había dejado de hablar del cumpleaños de Heeseung y eso parecía mantener su mente ocupada, por lo que lo mínimo que podía hacer era darle una mano. Sorprendentemente para él, era Soobin quien había comprado un pastel como regalo para el cumpleañero. ¿Y por qué habría de hacerlo si ni siquiera asistiría a su pequeña fiesta?
- ¿No deberías volver con Beomgyu? - El pelimorado cambió de página mientras sentía esa intensa mirada sobre él.
- Supongo. - Pero no se movió. - ¿Estás listo para mañana? Vas a cantar frente a todos.
- No soy especialmente tímido frente al resto, Huening Kai. - Alzó su vista, enseñando una sonrisa presuntuosa. - Intentaré no llevarme toda la atención en el escenario, no te preocupes. - Bromeó.
- Tendrás mi atención como mínimo.
Ambos se quedaron mirando, chispas saltando por todas partes. Vivir en constante tensión no era bueno para ninguno de los dos. Debido a que su número era mañana, Soobin realmente esperaba que todo se terminara ahí; él probablemente se volvería loco si pasaba un minuto más cerca de aquel chico. Huening Kai se inclinó sobre el escritorio, estudiando sus facciones más de cerca; Soobin quiso golpearlo por ser tan descarado.