No soy Soobin

Capítulo 75

Beomgyu terminó de beber su botella de agua, agradeciéndole con una sonrisa a los organizadores. Ahora que por fin todo aquel show había terminado, su corazón se sentía medianamente más tranquilo. Cerró sus ojos, pensando en lo molesto que se encontraría Heeseung y en cómo debería agradecerle a Taehyun por la salvada a último minuto, pero sus pensamientos rápidamente fueron en otra dirección.

Yeonjun.

Mordió su labio. Había dejado pasar otra oportunidad para que supiera la verdad, ¿qué se suponía que haría ahora? Había prometido decirlo en unos días. ¿Pero de verdad lo haría?

Cubrió su rostro, abrumado, y quiso golpearse a sí mismo por ser tan miedoso. Yeonjun no merecía tener a un amigo tan mentiroso como él. Después de extender demasiado todo aquello, sabía que lo mínimo que merecía era el odio del peliazul. Él realmente se estaba sintiendo despreciable en ese momento.

Frotó sus ojos, perdiendo su energía en cosa de segundos, y aunque se había encaminado de regreso a la primera fila con sus amigos, no tardó en devolverse al no encontrar valor para ir solo. Después de todo, quizás debió haber esperado a Huening Kai, que se había quedado hablando con uno de los organizadores.

- Disculpa. - Se dirigió a una de las personas que trabajaba tras bambalinas al no encontrar a su amigo donde se habían separado. - ¿Has visto por dónde se ha ido Huening Kai?

- Se ha ido por la salida de atrás.

- ¡Gracias! - Y no demoró en tomar la misma dirección. ¿Por qué Huening Kai se había ido por otro camino?

Salió del auditorio, caminando rápidamente por el pasillo mientras se detenía a ver las salas, asegurándose de que su mejor amigo no estuviera ahí. Buscó su celular, llamándolo, pero fue redirigido de manera inmediata al buzón de voz. ¿Por qué su teléfono estaba apagado? Pensó en preguntarle a su hermano si es que tenía idea de su paradero, pero desistió instantáneamente de la idea al recordar que Soobin había sido el primero en retirarse apenas la presentación terminó. Se detuvo, intentando pensar a qué lugar podría haber ido Huening Kai, y se echó a correr al recordar la sala de música. ¿Y si su maestro lo había mandado a llamar luego de la presentación? El hombre no había estado ahí, ¿cierto? No lo recordaba, más bien, ni siquiera le había importado verificarlo, pero nada perdía con ir hasta allí.

Una sonrisa se asomó en sus labios al acercarse y escuchar el sonido del piano. Esa era una buena señal, ¿no? Se detuvo fuera de la sala, intentando ser prudente para no interrumpir la pieza, pero sus acciones quedaron a medias al mirar por la ventanilla y comprobar que no era Huening Kai quien estaba tocando. Era su hermano. Y Huening Kai estaba ahí, apoyado contra una mesa mientras lo miraba. Beomgyu se ocultó por reflejo para que ninguno de los dos descubriera su presencia ahí. ¿Pero qué hacían juntos de todas formas? ¿Y desde cuándo Soobin sabía tocar el piano?

La melodía acabó después de un rato y sintió las manos sudar ante el silencio del lugar. ¿Por qué ellos no estaban hablando?

- Todavía la recuerdas. - Fue Huening Kai quien rompió el silencio después de unos breves minutos que parecieron eternos.

- Tengo buena memoria. - Soobin acarició el piano con sus dedos, sonriendo con nostalgia antes de girar hacia él. - Es la única pieza que pude aprender de ti, me es imposible olvidarla.

- Sólo deberías decir que a quien no puedes olvidar es a mí. - Soltó con completa naturalidad en su voz. No arrogancia. No burla. Él estaba hablando en serio.

- Ciertamente... - La sonrisa triste no desaparecía de sus labios. - Luego de esta noche, luego de compartir el mismo escenario contigo y escucharte... creo que puedo comprender por qué has hecho todo esto. - Huening Kai se mantuvo en silencio. Ni siquiera su expresión cambió al ver al mayor levantarse. - Es muy noble de tu parte, Huening Kai.

- No es noble de mi parte, Soobin. No hice esta canción para ustedes por lástima o porque tenga un buen corazón, la hice porque, así como dije, se trata de ustedes. Beomgyu y tú son lo único que importa para mí. - El pelimorado caminó hasta él. Su voz tembló cuando volvió a hablar. - Si has entendido el mensaje, ¿no hay algo que tengas que decir al respecto?

- Gracias. - Se detuvo frente a él. - Por decirnos incluso a través de tu música cuánto nos amas. Muchas gracias, Kai Kamal Huening. - Lo miró a los ojos.

- No es... no es la respuesta que esperaba. - Rascó su oreja. - Te estoy diciendo que te apoyaré en todo, ¿cómo podría ser "gracias" la respuesta que necesito? Eso no es certero, Soobin. - El contrario no respondió. - Necesito saber si me dejarás hacerlo o...

- Sabes la respuesta.

- Entonces... ¿no hay ningún cambio? - Su voz se volvió más baja, la mirada del mayor oscureció. - ¿De verdad lo dejarás hasta aquí?

- Hicimos una promesa. - Le recordó. - Tú no volverías a...

- Soobin... - Interrumpió. - No lo repitas.

- ¿Crees que me gusta tener que repetirlo?

- ¡¿Crees que a mí me gusta tener que escucharte decir esas cosas?! - Su voz se quebró.

- Huening Kai, no... - Intentó tocarlo para calmarlo, el menor no demoró en darle un manotazo.

- ¿Por qué siempre estás siendo amable? - Soobin ocultó sus manos en sus bolsillos, avergonzado. - ¿Me estoy humillando por ti, Soobin? ¿Me estás viendo cómo un niño tonto ahora? - El aludido le miró con tristeza. - ¿Tienes lástima de mí? ¿Es por eso que siempre estás siendo amable? ¿Dejaste de quererme, pero temes lastimarme aún más al decir la verdad? - Golpeó su pecho cuando no obtuvo respuesta. - Respóndeme. - Exigió, su voz completamente llena de enojo mientras volvía a golpear su pecho. - ¡Respóndeme, hijo de puta! - Y volvió a golpearlo.

- Te amo. - Envolvió sus manos, deteniendo los golpes. Sus ojos se llenaron de lágrimas cuando se encontró con los ojos de Huening Kai. - Te amo tanto, pequeño idiota. - Ahora sollozó.




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