No soy Soobin

Capítulo 77

Beomgyu apartó los mechones de su cabello que caían sobre sus ojos, recordándose a sí mismo que debía ir a cortarlo. Esa mañana, cuando despertó en el suelo de aquella vieja casa, se sintió bastante desorientado. Pasó 5 minutos sentado en el mismo lugar, intentando ordenar su memoria mientras su cabeza dolía un poco. Repasó el sitio, notando que las latas vacías y las colillas de cigarro ya no estaban ahí, y se levantó precipitado mientras intentaba comprender la situación.

Se recordaba a sí mismo acurrucándose contra alguien. Recordaba unos brazos rodeándolo, que probablemente eran el paraíso. Recordaba, de manera borrosa, el rostro de Yeonjun y sus labios moviéndose mientras le decía algo. Rascó su brazo con nerviosismo, mirando nuevamente hacia todas partes, y se preguntó si realmente el peliazul había estado ahí o solamente era su cabeza invocando desesperadamente su imagen. Fuera como fuera, la verdad era que él no había estado solo. Y se sintió molesto, y aún más apenado, al descubrir que las cajetillas que había comprado tan sólo el día anterior habían desaparecido.

Si la presencia de Yeonjun había sido sólo cosa de su imaginación, ¿existía la posibilidad de que hubiera sido Heeseung el que hubiera pasado por ahí? ¿Y cómo lo miraría a la cara luego de haber usado ese lugar para algo tan deplorable?

El menor no fue al instituto ese día. Acostumbrado a que su madre saliera en ciertos horarios para cumplir sus obligaciones, regresó a su casa tras asegurarse de su ausencia. Luego de alimentar a Jjanggu, tomó un baño y cambió su ropa. Incluso si quería seguir escapando, lo cierto era que, por sobre todas las cosas, deseaba ver a Huening Kai esa noche, y él no se mostraría como un desastre frente a su mejor amigo, pues tenía la certeza de que aquello lo haría sentir peor. Su celular estaba lleno de mensajes y llamadas sin contestar, pero poco le interesaba responder. Vagando por las calles, Beomgyu sólo esperó que llegara la hora de la fiesta de cierre.

Yeonjun se veía desgastado aquel día. No era como si Heeseung y Taehyun se hubieran mostrado particularmente animosos desde temprano, pero era raro ver a su amigo con una mirada tan ausente. Tras enterarse, sin muchos detalles, de lo sucedido con el pelinegro y Huening, no demoró en disculparse con su amigo por la demora en estar al tanto de la situación; era difícil para él admitir que estaba demasiado preocupado por Beomgyu como para prestar atención. Por suerte para todos, luego de un día terrible, el bailarín pareció recobrar vida mientras los animaba hablándoles de la fiesta.

Sus corazones podrían sanar con el tiempo.

Yeonjun no vio a Soobin hasta el momento de la fiesta. A pesar de que él también ayudaba en la organización de esta, era sorprendente que el presidente estudiantil no se quedara en el mismo lugar por más de un minuto. Cuando finalmente la noche cayó y los estudiantes comenzaron a llegar, pudo notar en su sonrisa cierta inquietud; él se encontraba terriblemente ansioso.

- Disculpen, chicos. - El pelimorado los detuvo en un pasillo justo cuando se dirigían al exterior. - ¿Han sabido algo de Beomgyu?

- No realmente, nos dirigíamos a la entrada para esperarlo. - Avisó Taehyun. Yeonjun sintió sus manos sudar al notar que, probablemente, había sido el último en ver al menor.

- Presidente... - Comenzó a decir.

- Ah, ¡ahí está! ¡Beomie! - Interrumpió Heeseung con su alegre voz.

Todos voltearon a ver al castaño, quien caminaba tranquilamente hacia ellos sin ninguna expresión. La línea recta que reemplazaba su sonrisa y su mirada oscura un tanto tosca no eran muy diferentes de la última vez que lo habían visto, pero el peliazul se sintió aliviado al centrarse en su aspecto. Al menos en apariencia, Beomgyu estaba lejos de ser el desastre de la noche anterior.

- Realmente... - Soobin no demoró en caminar hasta él al verlo tan relajado. ¿Su hermano tenía idea de que casi había tenido una crisis nerviosa por su culpa? ¡Él incluso estaba pensando en llamar a la policía! ¡No podía ser que ahora simplemente llegara como si nada hubiera pasado! - ¿Dónde estabas? - Soltó con voz seria, plantándose frente a él para evitar que continuara.

Beomgyu ladeó la cabeza, mirándolo de manera completamente desentendida. El trío de amigos guardó silencio mientras a sólo metros de aquellos hermanos veían a Kai Kamal Huening aparecer.

- Beomgyu, no me hagas repetir la pregunta. - Se cruzó de brazos, su voz conteniendo aún más enojo. Su sangre comenzaba a hervir de rabia debido a que lo único que obtenía del más joven era silencio. - ¡No he sabido nada de ti desde ayer por la mañana! ¿Tienes una maldita idea de lo preocupado que estaba? - Terminó por explotar. - Te llamé todo el día, ¡te mandé mensajes! ¿Qué tan difícil era para ti contestar?

- Mi celular estaba apagado. - Respondió como si nada, intentando esquivarlo.

Huening Kai se detuvo a mitad de pasillo al verlos pelear. ¿Exactamente qué pasaba con el menor?

- No vas a ir a ninguna parte hasta que me escuches. - Se cruzó en su camino, dándole un empujoncito hacia atrás. - Llevas dos noches sin dormir en casa, no le has avisado a nadie. Has roto un espejo, te has escapado del instituto y hoy te ausentaste durante toda la jornada. - Enumeró sus faltas. - ¿Qué harás cuando el director te llame? ¿Crees que voy a intervenir por ti? ¡No puedes hacer lo que se te dé la gana! - Beomgyu puso los ojos en blanco. - ¡No hagas eso! Puedo deducir que no estabas con tus amigos, ¡¿por lo menos podrías decirme dónde pasaste la noche?!

- Eres un histérico de mierda, Soobin. - Soltó con molestia.

- Escúchame. - Lo tomó por los hombros, obligándolo a sostener su mirada. Su voz tembló debido a la frustración y tristeza. - A papá lo han convocado para representar a su compañía y se irá este domingo, ¡podría estar incluso un mes por fuera! Sólo tendremos a mamá, no habrá nadie que te cubra cuando él no esté. ¿Puedes comprender eso? Necesito que pongas de tu parte, Beomgyu. No le des razones a mamá para que la tome contra ti.




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