No soy Soobin

Capítulo 79

Beomgyu observó fijamente a su hermano mayor siendo rodeado por los estudiantes. Soobin acababa de graduarse de sexto año con honores y, tras su próxima ida a secundaria, sus compañeros estaban volviéndose locos a su alrededor intentando obtener un poco de su atención. No lo entendía muy bien, pero desde que se mudaron, la popularidad de su hermano se había disparado. Aunque tampoco le sorprendía, claro, ¿no era Soobin, después de todo, el niño más genial del mundo?

Sintió una mano en su hombro, sacándolo de sus pensamientos, y sus ojos miraron con curiosidad a su madre que sonreía de manera extraña para él.

- Tu hermano es muy querido entre todos, ¿cierto? - Beomgyu asintió, bastante animado. - Es porque él es un niño brillante. ¿No es bueno que él sea brillante, Beomgyu?

- ¡Lo es! - Admitió con felicidad, él se sentía bastante orgulloso de su hermano.

- No obstante... - Ella lo miraba fijamente. - Probablemente los niños comiencen a alejarse si tú vas corriendo tras de él, así que asegúrate de guardar distancia, ¿sí? - Beomgyu la miró sin comprender. - Es porque tú no te llevas muy bien con el resto de los niños, hijo. - Acarició su cabello delicadamente, haciéndolo razonar.

- Si yo me acerco a él... ¿ellos se molestarán? - La mujer asintió. - Oh... - Su rostro entristeció de inmediato, él ni siquiera había pensado en eso antes. Si él no le agradaba a los amigos de su hermano, ¿cómo no iban a querer ellos alejarse de Soobin?

- Así que vamos a hacer esto por él, ¿sí? - Beomgyu asintió levemente, mirando con pena a su hermano que hablaba con un grupo de compañeros. - Y lo mejor será darle tiempo para estudiar también, ¿de acuerdo? Soobin tiene un gran futuro por delante, así que él no tendrá tiempo para jugar contigo ahora, Beomgyu. - Miró a su hijo menor. - No seas una carga para él.

Beomgyu miró atentamente a su hermano, sintiendo sus ojos escocer ante las palabras dichas por su madre. ¿Él había estado siendo una molestia para el mayor? Soobin giró en su dirección, dedicándole una sonrisa brillante tras visualizarlo, y no tardó en despedirse de sus compañeros para correr hasta él.

- ¡Gyu! ¿Me has visto en el escenario? ¿Aplaudiste cuando me premiaron? - Preguntó; el menor se limitó a asentir. - He estado genial, ¿cierto? - Su sonrisa se debilitó al no obtener una respuesta. - ¿Gyu?

- Quiero irme a casa.

- Oh, vale, ¡juguemos con el juego que nos ha comprado papá! - Comentó con entusiasmo.

- No quiero jugar contigo. - Respondió Beomgyu, escondiéndose detrás de su madre. Soobin alzó la vista hacia ella, queriendo entender qué había pasado repentinamente con su hermanito, pero esta sólo se encogió de hombros como si no tuviera idea de qué estaba pasando.

Probablemente ya se le pasaría, quiso creer. Pero los años que pasaron después de eso demostraron completamente lo contrario.

***

Huening Kai frotó sus ojos perezosamente, intentando ganarle al creciente deseo de dormirse en clase. El profesor de física no dejaba se escribir en la pizarra y eso lo estaba hartando. Giró a ver a su amigo, cerciorándose de su estado, y no se sorprendió de verlo garabatear en su cuaderno. Beomgyu tendía a dibujar o a revisar sus fotografías cada vez que se aburría, era lamentable que él ya no llevara su cámara consigo.

El menor lo había escuchado todo: sobre lo sucedido en la fiesta de su ex compañero y cómo ya no tenía interés de continuar en su club. Se sentía culpable por no haberse presentado aquel jueves para obligarlo a exponer, porque después de tanto trabajo encontraba inaudito que simplemente echara su oportunidad por la borda. Ante todo, no podía comprender cómo el chico que solía correr por todas partes sacando fotografías, ahora ni siquiera tuviera interés en su cámara. Había algo demasiado triste en su persona.

Alguien tocó la puerta, irrumpiendo en el silencioso salón, y no faltaron las miradas de los curiosos que intentaban saber con quién hablaba el profesor.

- Choi Beomgyu, te solicitan en dirección ahora. - Avisó.

Beomgyu soltó su lápiz, mirando a su mejor amigo para darle una pequeña sonrisa tranquilizadora. El mayor supuso que tras los problemas de la última semana lo mandarían a llamar, pero no creyó que sucedería tan rápido. Se retiró en silencio, ignorando por completo las miradas del resto, y Huening Kai perdió todo rastro de cansancio cuando los minutos de clase se volvieron eternos y el castaño no regresó.

Bien, Beomgyu había destrozado un espejo, se había escapado del instituto y se había ausentado un día sin justificación, ¿pero qué tan complicado podría ser eso? Era improbable que su castigo fuera algo mayor, por lo que Huening no podía comprender su tardanza en regresar. Por otro lado, el joven estaba casi seguro de que Soobin se había encargado de todos los problemas que su hermanito había causado, no lo imaginaba dejándolo a la deriva.

Huening Kai abandonó su aula de inmediato apenas la clase llegó a su fin. Apresurándose por el pasillo y las escaleras, se sintió medianamente aliviado al encontrar a Beomgyu en la recepción. Lamentablemente, parecía tan ausente, que no estaba seguro de que las cosas estuvieran saliendo bien para él.

- Hey... - Tomó asiento a su lado, llamando su atención. - ¿Acabas de salir? - Beomgyu negó con la cabeza y miró sus manos, pensativo. - ¿Te ha ido muy mal ahí adentro? ¿Deberíamos ir a pinchar los neumáticos del viejo Kim?

- Hyuka... - Gruñó, mirándolo acusadoramente porque no se suponía que debía de hacer ese tipo de bromas cuando la secretaria académica estaba cerca. - No estoy en problemas, él ni siquiera ha mencionado las cosas que hice. - Aclaró su garganta. - Creo que papá me ha justificado antes de marcharse y también ha pagado los daños, probablemente mi hermano se lo ha pedido.




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