No sueltes las riendas

Capítulo 13 - Demasiado fácil… o demasiado difícil

Lo complicado no es acercarse…
es saber qué hacer cuando ya estás demasiado cerca.

El día siguiente no empezó mejor.

Lottie lo supo incluso antes de salir de la residencia.

Había algo en el ambiente, en la forma en que todo parecía moverse más rápido de lo normal, como si el hípico entero estuviera en ese punto previo a algo importante. No era exactamente tensión… pero tampoco era calma.

Era expectativa.

Y eso solo podía significar una cosa.

—Competencia interna en dos días —dijo Sofía desde la puerta, como si hubiera leído su mente—. Alexander no lo ha dicho todavía, pero es obvio.

Lottie dejó de ajustar su guante por un segundo.

—¿Estás segura?

—Siempre lo estoy con estas cosas.

Pausa.

—Y Camille ya lo sabe.

Eso fue suficiente.

Lottie soltó el aire lentamente, sintiendo cómo esa presión regresaba, esa necesidad constante de estar un paso adelante, de no dar lugar a errores, de no repetir lo del día anterior.

No podía permitírselo.

No otra vez.

—Genial —murmuró.

Sofía se apoyó contra el marco, observándola con atención.

—Solo no te sobrecargues —añadió—. No te funcionó ayer.

Lottie no respondió.

Porque no necesitaba recordarlo.

Porque lo sentía todavía en el cuerpo.

—Voy a estar bien.

—Claro.

El mismo tono.

El mismo que no creía en nada de lo que decía.

Pero Sofía no insistió.

Y eso fue peor.

Cuando Lottie salió, el aire fresco no ayudó tanto como esperaba. El movimiento ya estaba ahí: jinetes preparando caballos, voces más firmes, más urgentes, el sonido de los cascos marcando un ritmo más rápido de lo habitual.

Todo indicaba lo mismo.

Evaluación.

Y eso lo cambiaba todo.

Tempestad estaba donde siempre.

Pero no se sentía igual.

O tal vez era ella.

Se acercó con cuidado, sin prisa, obligándose a recordar lo poco que había funcionado el día anterior. No controlarlo. No adelantarse. No intentar demostrar nada.

Fácil en teoría.

Difícil en práctica.

—Llegaste temprano.

La voz de Nicolas apareció a su lado con esa naturalidad que ya no le sorprendía. No invadía, no interrumpía… simplemente se integraba.

—Quería empezar antes —respondió Lottie.

Nicolas asintió levemente, observando al caballo.

—Tiene sentido.

Pausa.

—Si hay evaluación, todos van a estar mirando.

Eso le tensó el pecho.

—Lo sé.

—Entonces no pienses en eso.

Lottie soltó una pequeña exhalación.

—Eso no ayuda.

—Lo sé.

Silencio.

—Pero es verdad.

Tempestad se movió frente a ellos, inquieto, pero no hostil. Lottie se concentró en eso, en ese pequeño cambio, en ese espacio donde aún podía hacer algo sin arruinarlo.

—Intenta otra vez —dijo Nicolas—. Pero no como ayer.

—¿Y cómo entonces?

—Sin querer demostrar nada.

Otra vez esa frase.

Otra vez ese punto.

Lottie dio un paso adelante, sintiendo el peso de la mirada de Nicolas… y algo más.

Más distante.

Más familiar.

No necesitaba girarse para saber que estaba ahí.

Sebastián.

Lo sentía.

En la forma en que todo cambiaba.

En cómo el aire parecía más denso sin razón aparente.

En cómo su cuerpo reaccionaba antes de que su mente lo hiciera.

Y eso…

no le gustaba.

Pero tampoco podía ignorarlo.

Tempestad levantó la cabeza, atento.

Lottie mantuvo la respiración estable, evitando tensar las riendas, recordando ese punto exacto donde todo había funcionado por un segundo.

—Eso —murmuró Nicolas—. Quédate ahí.

Y por un instante…

funcionó.

Otra vez.

El caballo no retrocedió.

No se tensó.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.