Hay momentos en los que todo parece resolverse…
hasta que te das cuenta de que solo acaba de empezar.
El ruido tardó en desaparecer.
No fue inmediato.
Ni siquiera cuando bajó de Tempestad, ni cuando alguien tomó las riendas por ella, ni cuando los otros jinetes comenzaron a moverse otra vez, retomando el ritmo habitual del lugar como si nada hubiera pasado.
El sonido seguía ahí.
En su cabeza.
En el pecho.
En la forma en que su respiración no terminaba de volver a la normalidad.
Lottie caminó sin mirar atrás.
No quería ver las reacciones.
No quería buscarlo.
No quería enfrentarse a lo que fuera que eso había significado.
Porque lo sabía.
Sabía que no había sido solo un salto bien ejecutado.
Había sido otra cosa.
Algo más.
Y no estaba lista para ponerle nombre.
Atravesó la pista, ignorando los comentarios bajos, las miradas que se cruzaban entre sí sin llegar a ella directamente, pero lo suficientemente presentes como para no pasar desapercibidas.
El pasillo hacia los vestidores estaba más fresco.
Más tranquilo.
Casi vacío.
Y eso fue suficiente para que, por fin, soltara el aire que llevaba reteniendo desde hacía demasiado tiempo.
Se apoyó contra la pared por un segundo, cerrando los ojos.
Funcionó.
La palabra llegó sola.
Y aun así… no se sintió como una victoria.
Porque no había sido control.
No había sido técnica.
Había sido… confianza.
Y eso era lo que la descolocaba.
Se enderezó de inmediato, como si quedarse quieta más tiempo del necesario fuera peligroso, y entró a los vestidores sin mirar a nadie.
El sonido del agua cayendo en las duchas llenaba el espacio, creando un ruido constante que ayudaba a cubrir pensamientos que no quería escuchar.
Se dejó caer en la banca, mirando sus manos.
Aún temblaban.
No de miedo.
De algo más.
Algo que no terminaba de entender.
—No estuvo mal.
La voz la hizo levantar la mirada.
Sofía estaba apoyada contra una de las taquillas, con los brazos cruzados y esa expresión que decía mucho más de lo que estaba diciendo.
—Gracias por el entusiasmo —respondió Lottie, quitándose uno de los guantes.
—No, en serio —insistió—. No fue perfecto, pero…
Pausa.
—No fue como antes.
Lottie no respondió.
Porque eso era exactamente lo que más le preocupaba.
—Algo cambió —añadió Sofía.
—Lo sé.
Más bajo esta vez.
Más real.
Sofía la observó unos segundos, como si estuviera intentando decidir cuánto decir.
—¿Fue él?
Directo.
Como siempre.
Lottie dejó el guante a un lado.
—No.
Mentira.
Ambas lo sabían.
Pero Sofía no la corrigió.
—Entonces ten cuidado —dijo finalmente—. Porque cuando algo cambia así… rara vez vuelve a como era.
La frase quedó flotando en el aire.
Y por primera vez… Lottie no intentó negarla.
🐎 🐎 🐎 🐎
El comedor estaba más lleno que antes.
Las voces habían subido, el ambiente más relajado ahora que la tensión de la pista había quedado atrás, pero aún había algo distinto en la forma en que todos se movían. Más atentos. Más conscientes de lo que había pasado.
Lottie dudó un segundo antes de entrar.
No quería esto.
No quería tener que sentarse, escuchar, fingir que todo estaba bien.
Pero tampoco podía desaparecer.
Así que lo hizo.
Entró.
El ruido la envolvió de inmediato.
Platos, conversaciones, risas cortas.
Todo demasiado normal.
Y aun así… no lo era.
—Aquí.
La voz de Nicolas la guió antes de que pudiera buscar demasiado.
Estaba sentado en una de las mesas centrales, con un lugar libre frente a él. Su postura relajada, su expresión tranquila… como si nada de lo que había pasado en la pista lo hubiera afectado.
Y eso la hizo sentir… más inestable.
—¿Cómo estás? —preguntó cuando se sentó.
No fue invasivo.
No fue directo.
Pero tampoco fue superficial.
—Bien.
Respuesta automática.
Nicolas inclinó ligeramente la cabeza.
—No parece.
Otra vez esa frase.
Pero con él… no molestaba igual.
—Fue… complicado.
—Lo vi.
Pausa.
—Pero también vi lo demás.
Lottie levantó la mirada.
—¿Qué?
Nicolas sostuvo su mirada.
—Que no lo forzaste al final.
Silencio.
—Eso hizo la diferencia.
El comentario la dejó quieta un segundo.
Porque era cierto.
Porque no había sido algo que hubiera planeado.
Simplemente había pasado.
—No fue intencional.
—No importa —respondió él—. Funcionó.
La palabra se sintió extraña.
—Por ahora.
Nicolas no insistió.
Pero no apartó la mirada.
—No te confíes —añadió—. Ese tipo de cosas… no se repiten fácilmente.
Lottie asintió apenas.
Porque lo sabía.
Porque ya lo había vivido.
—Gracias.
La palabra salió antes de que pudiera pensarlo demasiado.
Nicolas sonrió levemente.
—No es nada.
Pero lo era.
Y eso…
complicaba las cosas.
🐎 🐎 🐎 🐎
Lo sintió antes de verlo.
No era sonido.
No era movimiento.
Era esa misma sensación de antes.
Esa que no sabía explicar, pero que siempre aparecía cuando él estaba cerca.
Sebastián.
No estaba en la mesa.
No estaba cerca.
Pero estaba ahí.
Lottie no giró de inmediato.
No quería hacerlo.
No con Nicolas enfrente.
No con todo lo demás.
Pero al final…
lo hizo.
Estaba en la entrada.
De pie.
Observando.
No directamente.
Pero lo suficiente.
Y cuando sus miradas se cruzaron…
todo lo demás dejó de importar por un segundo.
No fue largo.
Editado: 05.05.2026