No supe olvidarte

5

Después del aquel momento en el cuartucho ya no me volvió a buscar, continúe con el evento hasta el final, en ningún momento baje la cabeza, salieron fuerzas que ni siquiera sabia que podía llegar a tener. Toda esa confrontación hizo que pensara en tantas cosas.


¿Desde cuándo esta  con ella? Solo teníamos un año juntos, todas las veces que fuimos a los parques, los paseos mientras comíamos helado, las veces que me dijo que me quería, las veces que me prometió amor, las veces que dijo extrañarme, las veces que me acaricio y tomo como si no existiera otra.
Ahora eso ya no existe, el ya no es mi prioridad, tengo una personita que me necesita más que nunca, porque el que daré todo de mi para que salgamos adelante. 


Los chicos sobre todo David miraban serio al ahora esposo, su mirada tenía esa expresión de “Que paso” todos me miran y están al pendiente de mi desde que vieron a Evan con su esposa y eso solo me hace sentir que no estoy sola en esto que ellos son mi segunda familia, no he conocido otras personas pues  mi trabajado es muy cansado, y ahora con un abdomen que crece cada vez más. 


—Hijita ¿Quieres hablar? 


—Les contare lo que paso, pero en unas horas, los espero aquí a la hora de la comida — los miro a todos que me han acompañado hasta mi casa, todos me han cuidado desde que me integre al grupo. 


—Está bien, aquí estaremos. 


Nos despedimos de beso y al cerrar la puerta, las lágrimas quieren recorrer mis mejillas pero no me lo permito, no debo ni puedo llorar por alguien que no supo quererme, valorarme y  entregarse completamente a mi como yo lo hice. 


Me cambio de ropa, lavo mi rostro para quitar el maquillaje, después de eso, me pongo una crema nocturna en mi rostro y me acurruco en mi cama, esperando sentirme bien y poder olvidarme de el. 
Al levantarme, son las once del dia, limpio el departamento, aspiro los muebles, lavo la ropa, mi cocina la dejo reluciente, limpio mi refrigerador, acomodo mi cama, lavo el baño, termino justamente a las dos. Me baño rápido, depilo todo, al salir del baño, y de ponerme la ropa interior en color negro, lavo mis dientes y cuando termino, me pongo el vestido rosa palo. Para ser cubana mi color de piel es morena clara, mi cabello es negro lacio que me llega hasta la mitad de la espalda, mis ojos son grandes y marrones, mi cuerpo está algo bueno, no exageradamente pero si es decente a la vista. 


Estando frente al espejo de cuerpo completo, me contemplo de perfil y acaricio desde mi estómago hasta mi abdomen, aun no tengo de nuevo la cita con la ginecóloga, le susurro palabras cariñosas, después de unos minutos, aplico desodorante y perfume, me pongo mis sandalias negras con un poco de tacón y aretes negros, quito los bellos de mis cejas que empiezan a salir y las pinto, pongo crema humectante en mi rostro y después polvo fácil, quiebro mis pestañas les pongo un poco de rímel tanto superior como inferior y con eso nada más. Camino a la cocina por un poco de agua cuando tocan la puerta. 


—Qué bueno que ya llegaron los estaba esperando — digo al abrir la puerta y camino de nuevo a la cocina, pero después de unos minutos no escucho sus voces así que giro para verlos pero no son ellos — ¿Qué haces aquí? 
—Vine hablarte de lo nuestro, del por qué te abandone. 


—No se supone que ya deberían estar de luna de miel, tu boda fue hace unas horas y en vez de estar con tu esposa estas aquí, para hablar de lo nuestro, por si no te has dado cuenta, no hay y no hubo un lo nuestro y la prueba está en tus acciones —hablo de lo más tranquila que puedo, de lo que me permito, mi actuación es tan buena que es digna de un óscar. 


—Vengo a decirte porque me fui, porque me aleje de ti de esa forma, escúchame por fa…. 


—Mira desde que te fuiste, me he hecho esa pregunta, pero hasta hace unas horas, cuando te vi bailando con ella, vi esa sonrisa en tu rostro un brillo en tus ojos que no mostraste conmigo y para mi ese simple aspecto es suficiente respuesta, yo no tengo nada mas que hablar. Vete — le señalo la puerta con mi mano y en ningún momento he dejado de mirarlo a los ojos, esos ojos que tanto me gustaron, que tantas veces miraron mi cuerpo.

Mis amigos entran en mi casa y lo miran seriamente pero el único que me observa es David. 


—Hijita ¿Te esta molestando? 


—No se preocupen el señor ya se va y no volverá más, ya se ha dicho todo. Como ves tengo visitas que atender — lo miro con la misma tranquilidad, el solo agacha la cabeza y se va. 

 




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.