No supe olvidarte

20

Por un momento pienso en donde estoy, mi cuerpo duele cuando me acomodo en la cama, mi vecino tiene apoyada su cabeza en la orilla de la cama mientras sostiene mi mano. Mi madre está en un sillón color café que hay al fondo de la habitación. 
Steve se levanta frota y besa mi mano al verme despierta, al recordar lo que paso en la sala de parto, lagrimas bajan por mis mejillas, con su pulgar y con una delicadeza que enamora limpia una de mis mejillas. 


—Tienes una hermosa princesa que desea y anhela conocer a su madre, esa hermosa y fuerte mujer que estoy viendo ahora — mi vecino besa mi mejilla con ternura y poco a poco me mira hasta posarse en mis ojos. 


En ese momento entran mi hermano con mi cuñada y después de unos minutos entra una enfermera con mi bebé, al verla vestida de rosa, supe que siempre tuve razón. 
La sostengo entre mis brazos, su pequeño cuerpecito, esta vez lloro de felicidad, acaricio su pequeño rostro, siento una alegría muy grande al conocerla, al tocarla, al sentirla físicamente. Mi hija toma uno de mis dedos con su delicada manito, en eso escucho el sonido de una foto y ha sido mi vecino el que la ha tomado. 
Vuelvo a mirar a mi hija y ella ha abierto sus pequeños ojos y ha heredado los ojos de su padre, y su cabello a mí. 
Esos ojos gris, que tanto me miraban, que tanto anhelaban una entrega total, esos ojos que me enamoraron, esos ojos, que no podré olvidar nunca. 
Todos me dejan a salas con mi hija para que pueda alimentarla, en ese momento tengo el nombre de mi hija, ese que llevara con orgullo. 
En el cuarto hay flores y globos, le canto su primera canción pero no una de arrullo como normalmente se hace, le canto la canción que por tanto tiempo me conato su padre. Esa que por tanto tiempo me hizo feliz. 
Los días en el hospital fueron rápidos a la semana nos dieron de alta, cuando llegamos a casa nuestros amigos estaban ahí, esperándonos. David por fin anuncio la relación que tiene con mi madre, mi hermano y mi cuñada anunció que esperaban bebé. 
Después de unas horas Ingrid me ayudo a subir a mi habitación y  dejo a mi hija en la cuna que le regalaron mis amigos, después de hacer eso, cuando me di la vuelta Ingid sostenía un sobre blanco en sus manos. 


—Esto es para tu hija — me tiende el sobre lo miro y en una perfecta caligrafía se lee. 


Para mi hija


—¿Cómo sabía que sería niña? Si ni yo lo sabía —mi asombro es evidente. 


—No lo sé, quizás lo mismo que tu madre, instinto, dijo que se la dieras cuando recibiera su herencia, donde sea que el este, de seguro está muy orgulloso de ti, de lo que has logrado. 

Después de lo que me dijo Ingrid he guardado la carta en un cajo con seguro, nunca se sabe que ante la curiosidad de una niña pequeña lo que puede llegar a pasar. 

A los dos meses mi hija tuvo su bautizo, donde también asistió el juez, su esposa y yo nos hemos hecho buenas amigas, sus padrinos fueron Steve e Ingid. Me emocione mucho cuando Mi vecino le regalo una cadena  con dije en forma de corazón, al abrirse tenía una foto de su padre y al reverso tenia escrito: Siempre te cuidare.

 

Cuando tuvo seis años, le puse esa cadena, diciéndole que él siempre la cuidaría, que nunca se la quitara. Cada cumpleaños los festejaba con su amiguitos del colegio, siempre que veía un animalito en la calle, se lo traía a la casa, cuando veía a las personas que viven en la calle siempre me pedía dinero y se los entregaba. Y ahora juega con los gatos y los perros que ha adoptado, les ha cambiado la vida, les da el amor que mucho tiempo no tuvieron en el jardín. Es una niña risueña, alegre, compasiva, enamorada de la vida y de los animales, por las noches al dormir le cuento la historia de su padre y yo le puse nombre al cuento: Un año de felicidad. 
Siempre me pide que se lo cuente y que le cante la canción de los novios, hasta ahora en sus seis años de vida sus abuelo no  han querido conocerla, y ella no pregunta por ellos, pero si por su padre, pregunta cómo era, si la quería, que le gustaba, dos días a la semana vamos al panteón, le dejamos flores, y ella feliz le cuenta todas sus aventuras. 
Con forme fue pasando el tiempo, la directora me cito en su oficina, fui pensando en que se había peleado con algún compañero pero no, me enseño todos los exámenes que había hecho en la secundaria, en la reunión también estaban sus profesores, pues no creían que una niña de doce años pudiera resolver los ejercicios de un universitario. 


—Señora, usted tiene a una hija genio, nosotros dejaremos que hagan los cursos normales pero habrá otra escuelas en donde le adelantaran los cursos asiendo que llegue a graduarse a temprana edad — mi hija una genio, no lo podía creer, siempre me decía que le pusiera los programas con juegos mentales, no leía los libros de cuento, siempre buscaba los libros que leen las personas adultas, como no me di cuenta antes. 


Se interesaba tanto en la empresa de su padre que yo pensé que solo era curiosidad, todos los niños son curiosos, hasta ayudo a resolver un problema con solo doce años. 
¡Cristo! ¿Cómo hare ahora para guiarla? 
Con el pasar del tiempo fue aun más rápido su desarrollo, las escuelas me citaban para lo mismo y a los trece años ya estaba en la universidad, estudiando economía. Su cuerpo también se fue desarrollando, en la universidad le dieron el cuarto más grande, participada en los concursos de ciencia, matemáticas, ganándolos todos. 
A sus dieciséis años ya estaba graduada en economía, idiomas y en administración, se convirtió en una de las empresarias más jóvenes de la sociedad. 




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.