No te pedí ser mi héroe

CAPÍTULO 27

Las horas posteriores al incendio se sintieron incómodas para ambos; cada uno trataba de procesar y ordenar lo sucedido. El olor a humo se había quedado adherido a la ropa, al cabello, a la piel… y también a algo más profundo, más difícil de limpiar.

Madison no regresó esa noche a la finca.

El hospital fue un espacio breve pero necesario. La herida en su mano había requerido sutura, limpieza profunda y la advertencia insistente de reposo. No era grave, nada que comprometiera su movilidad a largo plazo, pero sí lo suficientemente serio como para dejar una marca física evidente.

Logan no se separó de ella.

No hizo preguntas innecesarias, no intentó suavizar lo ocurrido. Se mantuvo allí, presente, atento a cada indicación médica, a cada gesto de incomodidad en ella, a cada pequeño movimiento que delatara dolor.

Cuando finalmente regresaron, la finca no era la misma.

Seguía en pie, intacta en su estructura general, pero bastaba recorrer algunos metros en dirección a los invernaderos para ver los estragos de la noche, siendo el más afectado el invernadero pequeño…

El espacio que Logan había construido desde cero era su lugar para pensar, para despejar las preocupaciones, ese lugar donde los olores se impregnaban en la ropa. Ir allí todas las mañanas quizás era lo que para la gente sofisticada representaba una sesión de aromaterapia; eso era el invernadero para Logan, un lugar donde los aromas lo transportaban a otro sitio. Pero ahora era una estructura ennegrecida, parcialmente colapsada, con el plástico derretido aún colgando en algunos puntos y la tierra húmeda cubierta de cenizas.

Nadie habló de eso al llegar.

Charlotte intentó mantener la normalidad dentro de la casa, preparando algo caliente, ocupando sus manos como si eso pudiera contener lo que todos estaban procesando. Clare organizó con Emilio lo necesario para que el resto del equipo retomara funciones sin que el golpe operativo fuera mayor. Daphne, en silencio, ya había comenzado a anotar; junto con Matías tomaba medidas con precisión.

Logan, después de dejar a Madi en la casa, tomó camino hacia su invernadero. Recorrió la distancia caminando, como dándole tiempo a su mente de prepararse para asumir lo sucedido, y cuando llegó no entró, se quedó afuera.

De pie, frente a lo que quedaba del invernadero.

Madison le había pedido a Matías que la llevara en el cuatrimoto. Lo observó desde la distancia unos segundos antes de acercarse. Su mano vendada descansaba contra su cuerpo, inmóvil, pero su paso no dudó.

Se detuvo a su lado. No preguntó nada, no intentó consolarlo con frases vacías.

—Lo vamos a levantar otra vez —dijo finalmente, con calma.

Logan no respondió de inmediato. Su mirada seguía fija en el suelo, y en lo que alguna vez habían sido líneas de mesones cubiertos de plantas.

—No es solo eso —murmuró al fin.

Madison giró apenas el rostro hacia él.

—Lo sé.

Y lo sabía. Todos lo sabían. Ese lugar era su forma de sostenerse.

El silencio volvió.

—Van a pagar por esto —añadió Logan, bajito, conteniendo la rabia.

Madison no lo contradijo.

—Sí… Logan, necesito contarte algo —dijo, tratando de ordenar sus palabras, recordando que la aparición de Logan en la finca confirmaba sus sospechas.

Él la miró con atención.

—Creo que Yvette tuvo que ver el día del secuestro. Ella estaba allí…

A Madi se le nubló la mirada. No había querido pensar en eso, pero ese recuerdo seguía ahí.

—Princesa… —susurró Logan, dando un paso hacia ella y colocando sus manos en sus mejillas—. ¿Estás segura?

—La vi, Logan. Cuando salí del baño estaba allí… ya nos habíamos encontrado. Pero cuando ellos me tomaron… la vi a lo lejos.

Madison respiró hondo, conteniendo las emociones.

—No estoy completamente segura… pero desde que desperté tengo esa imagen de ella detrás de los hombres que me llevaron, viendo cómo me sacaban. Y ahora ella y Harrison hacen esto.

Ella cayó, mirando nuevamente el desastre.

Logan la abrazó y besó su coronilla.

—No te preocupes. Le pediré a Ben que investigue y, si está involucrada, también va a pagar.

No quería creerlo, pero cuando volvió la vista a lo que quedaba del invernadero, tuvo la certeza de que Madison no estaba equivocada.

———————————

El proceso de reconstrucción no comenzó al día siguiente.
Comenzó ese mismo día.

Daphne fue la primera en acercarse con un esquema básico en la tablet. Era impresionante cómo siempre tenía ideas para facilitar cualquier cosa.

—La estructura puede mejorarse —dijo, mostrando líneas claras y precisas—. Sistema de riego automatizado, mejor control térmico, materiales más resistentes.

Logan la miró apenas.

—No quiero algo distinto.

Daphne sostuvo su mirada sin alterarse.




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