No te resistas

CAPITULO I: LA MARCA

Todo cambió para Grecia desde aquel seis de junio, cuando al salir del colegio, llegó a la casa de Jossie como siempre.

Se recostaron a ver televisión, pero de pronto, ella se levantó de un salto. Sin decir nada, se aproximó a la mitad de la habitación, levantó una teja del suelo y extrajo un cofre viejo.

Cuando volvió a la cama, se sentó frente a Grecia y ella se acomodó con las piernas dobladas, esperando que le mostrara algo. Jossie sacó una daga del cofre, y su brillo cegador hizo que ambas entraran en un trance profundo.

Con la daga en mano, Jossie se aproximó a la pierna izquierda de Grecia y comenzó a trazarle una estrella de cinco picos.

Ella pensó en alejarse y quitarle la daga, pero no pudo moverse; tampoco le salieron palabras. Por suerte, no le dolía a pesar de sentir la hoja metálica desplazarse por su piel.

Jossie repetía una frase en latín, una y otra vez, mientras seguía trazando: encerró la estrella en un circulo y delineó unas runas extrañas sobre cada punta.

La sangre cálida y espesa resbalaba por la pierna de Grecia hasta empapar la cama.

Cuando terminó con la daga, la miró fijamente mientras se quitaba el crucifijo que siempre llevaba puesto; le tomó la mano, colocó la fina cruz en su palma y le cerró los dedos encima del colgante. Después susurró:

—No te resistas. Eres de él desde antes de nacer.

Después, siguieron con su día como si nada hubiera pasado.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.