No todo es casualidad

Capitulo 3

CADEN

Nunca pensé que la confianza pudiera romperse tan rápido. La traición… no es solo un error, es un golpe silencioso que te hace dudar de todo: de la otra persona, de ti mismo y, sobre todo, de lo que creías que era verdad. Y, por desgracia, últimamente he tenido demasiadas razones para pensar en eso.

—¡Caden, levántate! —grita Aaron entrando ami habitación y sacudiéndome el hombro con insistencia.

—¿Aaron has visto la hora que es? —gruño, tapándome la cabeza con la almohada—. ¿No puedes dejar que la gente duerma en paz?

—¿Dormir en paz? —Aaron se ríe mientras entra y se planta frente a mí—. Hoy es el dia del partido y tenemos que demostrar que somos los mejores así que vamos levántate.

Resoplo y finalmente me siento, frotándome los ojos. Suspiro y lo sigo hasta la cocina, donde él ya ha abierto la nevera y está sirviéndose café. Me apoyo en la barra con los brazos cruzados, mientras él me observa con esa sonrisa de diversión

— ¿A qué hora es el partido?— preguntó mirándolo aun medio dormido—.

— A las 10 asi que ve preparándote ya

Resoplo y me paso una mano por el pelo.

—Son las nueve y media.

—Exacto —responde Aaron, apoyándose mejor en la barra—. Tardas una eternidad en vestirte.

Le lanzó una mirada mientras me incorporo a preparar un cafe

—No sabía que ahora eras mi despertador personal.

—Alguien tiene que asegurarse de que no te quedes aquí dándole vueltas a lo mismo.

Frunzo el ceño.

—No le doy vueltas a nada.

Aaron suelta una pequeña risa de esas que no tienen humor.

—Claro.

Me sostiene la mirada un segundo de más, sabiendo perfectamente a que se refiere.

—No empieces —murmuró—.

—No estoy empezando, ¿Vas a seguir así mucho más?

Echo el café en la cafetera con más fuerza de la necesaria cayendo parte del polvo fuera.

—¿Así cómo?

—Como si algo fuera a cambiar de un día para otro, como si no quisieras asumir que ella ya siguió adelante.

Silencio.

—Está en otro país, Caden…

Aprieto bruscamente la cuchara contra el borde de la taza.

— Lo sé

— Lo sabes pero no haces nada por olvidarla. Pasa página de una vez

—No es tan fácil.

—Sí lo es. —Se acerca un paso—. Deja de mirar atrás y encuentra a otra persona. Sal. Conoce a alguien. deja de vivir como si ella fuera la única opción que vas a tener en tu vida.

—No puedes quedarte enganchado a alguien que ya esta rehaciendo su vida— continua el—.

Me giro hacia él más rápido de lo que pensaba. Olvidando el café por un momento

—¿Y tú qué sabes?

Aaron abre la boca, pero no lo dejó hablar.

—No quiero conocer a nadie, ¿vale? No me interesa. No necesito “reemplazar” a nadie

— y ya la he olvidado— añado con brusquedad—.

Aaron me observa en silencio.

—¿Ah, sí?

—Sí.

—Pues empieza a demostrarlo, Caden.

Aprieto la mandíbula, giro sobre mis talones y me dirijo a la habitación.

—Voy a vestirme —murmuro, sin mirar atrás.

—Bien —responde Aaron, y el sonido de su voz se pierde mientras me alejo—.

Subo las escaleras y cierro la puerta tras de mí. Me pongo la camiseta del equipo y los pantalones y compruebo que tengo todo listo.

Bajo de nuevo con la mochila colgada en el hombro. Aaron ya ha terminado con el café; lo veo recogiendo la taza y mirándome de reojo, como si esperara que dijera algo más. No digo nada. No hay nada más que decir.

—¿Listo? —pregunta, aunque no espera respuesta.

Asiento, me pongo la chaqueta y salgo por la puerta. El aire frío me golpea la cara.

Camino hacia el coche y me acomodo al volante. Arranco el motor, y Aaron se acomoda en el asiento del copiloto.
El aire frío entra por la ventanilla mientras ponemos rumbo a la universidad,

Mis manos aprietan ligeramente el volante, concentrándome en la carretera, en el camino que tenemos por delante.




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