CADEN
Claramente no me esperaba para nada que esa chica estuviera viviendo justo enfrente mío.
Todo gracias a Aaron, por supuesto. Su insistencia de que cambiara de casa era imposible de ignorar. “Vas a estar más cerca de todo”, me dijo.
Salí de mi casa justo cuando ella abría la suya. Nos cruzamos en la acera, y no pude evitar sonreir.
—Bueno, bueno… si es la chica de enfrente —dije con sarcasmo, acercándome con una sonrisa burlona—.
Ella me fulminó con la mirada y dio un paso hacia mí, cruzando los brazos.
—¿La chica de enfrente? —repitió, frunciendo el ceño—.
— Bueno… Necesito un nombre para ti, y “la chica de enfrente” encaja a la perfección —respondí, con esa sonrisa que sabía que la iba a sacar de quicio—. A menos que me digas tu nombre real
—Mi nombre… —dijo, lenta y deliberadamente—. No es asunto tuyo, vecino.
—Perfecto —respondí con fingida decepción—. Entonces me quedaré con “la chica de enfrente”
Ella rodó los ojos y me lanzó una última mirada fulminante antes de darse media vuelta y seguir su camino por la acera.
No pude evitar sonreír mientras la veía alejarse. Decidí seguirla, manteniéndome un poco atrás, observando cada movimiento suyo.
Esta chica era… rara, definitivamente rara. Y no sé por qué, pero había algo en molestarla que me resultaba irresistiblemente divertido. Cada ceño fruncido, cada mirada fulminante que me lanzaba parecía un desafío.
Era como si todo en ella estuviera diseñado para provocarme…
Caminamos durante varios minutos hasta llegar a la universidad. Con suerte, Aaron tenía razón cuando dijo que mudarme aquí me dejaría más cerca de las clases.
En lo único que tuvo razón. pensé
Entré al edificio y me dirigí hacia la cafetería. Desde la mesa del fondo, pude ver a Aaron rodeado de los demás chicos del equipo. Caminé hacia ellos y me sente en frente de Aaron.
—Entonces… ¿Están listos para el partido del viernes? —preguntó Aaron—.
—Más que listos —dijo Marco, golpeando la mesa con la mano—. Hemos estado practicando toda la semana.
—Sí, pero no se confíen —añadió Daniel—. El otro equipo también viene fuerte.
—Vamos a ganar —dijo Aaron con seguridad—. Tenemos la mejor defensa y el mejor ataque. Solo necesitamos concentrarnos.
—Por cierto —dijo Leo, cambiando de tema—, ¿alguien irá a la fiesta en la piscina este fin de semana?
Caden frunció el ceño y negó con la cabeza.
—No creo que vaya. Tenemos que descansar y enfocarnos en el partido, no en fiestas.
—Vamos, Caden —dijo Marco, sonriendo travieso—. Solo es una celebración, nada que afecte tu rendimiento.
—Sí, capitán —intervino Daniel—. Te necesitamos allí. Sería raro ver a todos menos a ti.
Caden suspiró y se recargó en la silla, cruzando los brazos.
—No me gustan las piscinas —Añado—.
—Vamos, no seas aguafiestas —dijo Marco, golpeando suavemente la mesa—. No es solo la piscina, es toda la celebración. Todos estaremos allí, y sería raro que faltes.
—Nada de excusas, Caden. Te necesitamos allí. Punto. Nadie dice que tengas que meterte al agua si no quieres —intervino Aaron, apoyando el codo en la mesa—.
Los miró a todos, evaluando sus caras emocionadas y la insistencia en sus ojos. Finalmente, suelto un pequeño suspiro
—Está bien… pero solo porque sé que no me van a dejar tranquilo hasta que diga que sí. Y nada de arrastrarme al agua sin avisar.
—Perfecto —dijo Marco, levantando la mano en señal de victoria—. Fiesta asegurada, capitán incluido.
Minutos después el timbre toca y nos levantamos de la mesa, cada uno dirigiéndonos hacia nuestras clases
Miro mi teléfono para ver qué clase me toca y justo en ese momento me llega un nuevo mensaje. Lo vi de inmediato y reconocí el nombre de mi exnovia. Sentí como mis músculos se tensaban.
No respondí, ni me metí a leer el mensaje simplemente lo dejé como hice con todos los que me enviaba cada día.
Hace 1 año lo dejemos y ella siguió insistiendo, supongo que es por arrepentimiento o cualquier otra cosa, jamás la perdone y jamás la perdonaré. Pero aún así siempre que me llega un nuevo mensaje de ella no puedo evitar pensar y revivir los momentos que tuvimos, aunque trate de enterrarlos siempre aparecen una y otra vez.