Ainsley
La abogada respondió antes del amanecer. Necesitaba documentos financieros, registros médicos de Marlowe, copias de las autorizaciones y cualquier prueba relacionada con mi trabajo. Pasé la mañana reuniéndolo todo mientras Callum se preparaba para la gala de lanzamiento de la campaña. Sloane llevaba dos horas con una maquilladora en la habitación de invitados.
Ninguno de los dos sabía todavía que Fallon llegaría por mí esa noche. Callum entró al dormitorio cuando yo guardaba los certificados de Marlowe en una carpeta.
—Necesito que vengas a la gala.
—No.
—La prensa ya está preguntando por qué Sloane aparece como directora creativa. Si vienes, podemos aclarar que se trata de un proyecto familiar.
—¿Quieres mostrarme al lado de la mujer a la que entregaste mi trabajo para que parezca que estoy de acuerdo?
—Quiero evitar un escándalo que también puede perjudicarte.
—Mi ausencia no provocó el escándalo. Tu mentira sí. —Callum se sentó al borde de la cama.
Dijo que había dado instrucciones para corregir la página web y preparar un comunicado con mi participación histórica. No mencionó que retiraría a Sloane de la campaña. Cuando le pregunté, respondió que hacerlo horas antes del evento parecería una admisión de culpa.
—Porque lo es.
—No voy a destruir un lanzamiento de doce millones para resolver una pelea familiar.
—Mi trabajo no es una pelea familiar. —Marlowe comenzó a llorar. La levanté y Callum me observó acomodarla contra mi pecho.
—Ven una hora —pidió—. Después vuelves con la bebé.
—No pienso llevarla.
—La campaña incluye una fotografía de las tres generaciones Hawthorne. Moira ya confirmó.
—Nadie me preguntó si podían utilizar a mi hija.
—Es una fotografía familiar, no un contrato publicitario.
—Para tu empresa todo termina siendo publicidad. —Su expresión se endureció.
—No hagas esto más difícil de lo que ya es.
Acepté ir porque necesitaba ver hasta dónde pensaban llegar. No se lo dije. Fallon llevó un vestido negro al mediodía y dejó dos maletas vacías en el automóvil. Mientras me ayudaba a cerrar la cremallera, miró las cajas ocultas en el armario.
—Una llamada y subo por ellas —dijo.
—Esta noche.
—¿Estás segura? —Miré a Marlowe, dormida en la cuna portátil.
—No quiero que aprenda que amar significa quedarse hasta desaparecer.
La gala se celebró en el hotel principal, uno de los primeros que diseñé. Mis lámparas iluminaban la entrada, mis colores cubrían los muros y el bar tenía la forma que dibujé en una servilleta durante nuestra luna de miel. Sin embargo, en las pantallas aparecía Sloane hablando de su sensibilidad, su visión y su manera de convertir cada espacio en un hogar.
Callum me recibió junto a la puerta. Sus ojos recorrieron mi vestido y durante un segundo vi al hombre que me había amado. Después miró por encima de mi hombro.
—¿Dónde está Marlowe?
—Con Fallon.
—La fotógrafa está esperando.
—Seguirá esperando. —Sloane apareció con un vestido plateado y una sonrisa que desapareció al verme.
—No sabía que vendrías.
—Eso explica por qué utilizaste mi biografía en tu discurso.
—La historia de la cadena nos pertenece a todos.
—Las noches frente a los planos no. —Callum se colocó entre las dos.
—No aquí.
—Claro —respondí—. Aquí solo se habla cuando hay aplausos.
La primera parte del evento transcurrió entre inversionistas y fotografías. Yo escuché a empleados agradecerle a Sloane por ideas que me habían visto desarrollar años atrás. Algunos evitaban mirarme. Otros parecían confundidos. Cuando uno de los arquitectos se acercó para felicitarme en privado, Sloane apareció y enlazó su brazo con el mío.
—Mi hermana fue una gran inspiración durante los primeros años —dijo frente a una periodista—. Ahora está concentrada en su recuperación y en la bebé, así que me hace ilusión continuar lo que ella comenzó.
—No estoy en recuperación —respondí.
Sloane llevaba en la muñeca la pulsera que Callum me había regalado cuando inauguramos el primer hotel. La reconocí por una pequeña marca junto al broche. Al preguntarle de dónde la había sacado, dijo que estaba en el tocador de invitados.
—Estaba en mi joyero.
—Debiste dejarlo abierto durante la mudanza de habitaciones. —Callum intervino antes de que pudiera exigirle que se la quitara. —Después revisamos de quién es.
—Sabes que es mía.
—No voy a discutir por una pulsera delante de la prensa. —Sloane hizo el gesto de quitársela, pero él le pidió que esperara para no llamar la atención de las cámaras. .
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Editado: 19.08.2026