Nobunaga Oda

CAPITULO 1 (6-10)

Nobunaga- ¿Estás herida?

MC- Estoy bien, creo. Pero estuvo muy cerca.

Nobunaga- Bien. No dejaré que mis enemigos se lleven mi amuleto de la suerte tan fácilmente. Eres mía y debo protegerte y conservarte.

Con una risa, Nobunaga se giró hacia sus oponentes.

Nobunaga- Yo soy a quien te enfrentas. No cometerás este error dos veces.

La voz de Nobunaga resonó por el campo de batalla. Pude ver que tuvo un efecto en sus enemigos.

(Es formidable, sin duda.)

Nobunaga- Quédate ahí y no te muevas. Pero no cierres los ojos.

MC- Como si fuera a ir a algún lado. Pero no puedes hacerme mirar.

Nobunaga- Nunca te callas, ¿verdad? Lo disfruto, pero lo verás. Cuando estás en el campo de batalla, necesitas ver lo que está pasando con tus propios ojos. Pronto terminará. Espérame, MC.

MC- ¡Muy bien! ¡Sólo apúrate!

Su sonrisa arrogante hizo que mi corazón palpitara incómodamente. Le advertí a mi corazón que no se hiciera ilusiones. Nobunaga tomó su caballo y cargó como una flecha hacia el enemigo.

(Ahí va.)

Era un espectáculo extrañamente conmovedor. Quizás fue mi experiencia cercana a la muerte, pero en realidad me alegró tener a Nobunaga cuidándome.

(No, no. No puedo estar pensando eso. No sobre el asesino de pájaros Nobunaga.)

Vasallo- ¡Mi lady, perdóneme!

Era la angustiosa súplica proveniente del vasallo que me había ayudado antes a subir a mi caballo. Había llevado a mi corcel de vuelta, murmurando disculpas todo el tiempo.

Vasallo- Expuse a una noble princesa como usted a un peligro mortal. Yo nunca podría...

MC- ¿Una princesa? Sólo soy la chatelaine.

Vasallo- Lord Nobunaga nos informó que la nueva chatelaine era una valiosa princesa del linaje de los Oda.

(Oh, claro, ahora lo recuerdo.)

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Nobunaga- Sí. Y no temas. Serás considerada como una princesa a lo lejos y serás tratada como tal. Pasa tus días maquillándote, o jugando cartas y juegos si te apetece.

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(Realmente se lo dijo a todo el mundo. Esa noticia viajó rápido.)

Vasallo- No tengo excusa para mis acciones. En cuanto volvamos al castillo, me arrepentiré con mi vida.

El hombre parecía hablar muy en serio. Le grité.

MC- ¡No, no, no! ¡No hagas eso! Yo me caí del caballo. Es por mi culpa. Por favor, no mueras por mí.

(Me siento muy mal por el tipo.)

MC- En vez de eso, podrías seguir ayudándome, esta batalla ha terminado. ¿Cómo suena eso?

Le di una pequeña sonrisa, esperando que no se atreviera a usar su espada aquí y ahora.

Vasallo- Nunca ha habido una princesa tan compasiva como tú! ¡Mi vida está en deuda contigo!

MC- ¿No podemos ser más como compañeros de trabajo? ¿Dos personas tratando de sobrevivir a una batalla?

(El periodo Sengoku tiene dos velocidades, ruda y melodramática.)

Vasallo- ¡Mire, princesa! La batalla está a punto de terminar.

MC- ¿Hmm?

Seguí la mirada del hombre dichoso hacia el frente. La marea de la batalla estaba ahora completamente a favor de Nobunaga. Con una fuerza abrumadora, sus hombres habían derrocado a un ejército que duplicaba en número a los suyos. A la cabeza de la marea victoriosa estaba Nobunaga.

(¿Está sonriendo?)

Nobunaga atravesó a sus enemigos, con una espada afilada y roja. Con los ojos vacíos y sin expresión, la sangre de los hombres que había matado salpicó su rostro, y sonrió.

(¿Quién en el mundo podría encontrar algo a lo que sonreír aquí?)

El alivio de poder salir huyendo cuando el horror de la situación volvió a mí.

Soldado enemigo 1- No podemos ganar. ¡Huyan! ¡Corran por sus vidas!

Nobunaga- Dando la espalda para correr. ¿Eres un guerrero o no?

Soldado enemigo 1- ¡Ghah!

Soldado enemigo 2- ¡Me rindo! ¡Por favor, no me mates!

Nobunaga- ¿Qué es lo que estás pidiendo?

Oí los lejanos gritos de hombres que se enfrentaban a Nobunaga.

Soldados enemigos- ¡Un monstruo! ¡Eres inhumano!

(Están hablando de Nobunaga...)

El comandante enemigo, cuyo ejército había sido derrotado, fue guiado a caballo y llevado ante Nobunaga. Parecía un hombre destrozado que no había anticipado el final de su estratagema.

Nobunaga- ¿Esto era todo lo que tenías? No necesitaba venir aquí personalmente después de todo.

Incluso ante su acobardado enemigo, Nobunaga parecía contento.

Nobunaga- Ya sabías cuál sería el precio por traicionarme.

Comandante enemigo- Me rindo. ¡Y le ruego que me perdone!

El comandante se bajó del caballo, arrastrándose en el suelo ante Nobunaga.

Comandante enemigo- Te entrego mi tierra, mi castillo y todos mis vasallos. Puedes tomar cualquier cosa, ¡sólo perdona mi vida!

Nobunaga- Perdiste contra un número que no llega ni a la mitad del tuyo. ¿Cómo puede valer la pena perdonar tu vida?

Comandante enemigo- ¿Qué ha dicho...?

El hombre se puso en pie, irritado por las reprimendas de Nobunaga. Desenfundado su espada.

(¡No lo hagas! ¡Te matarán!)

Comandante enemigo- ¡Uagh!

Nobunaga vio fácilmente el torpe golpe y envió la espada del comandante enemigo al aire.

Nobunaga- Un intento inútil.




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