Asesino- ¡Lo siento! ¡Me disculpo por todo! Haré cualquier cosa que me pidas. ¡Sólo perdóname!
Miré a Nobunaga antes de volver a mirar al hombre.
(Me siento mal por él y me gustaría ayudar, pero está preguntando a la persona equivocada.)
La mirada salvaje en sus ojos me hizo retroceder. Me agarró el tobillo. Pero entonces, más rápido de lo que pude ver, Nobunaga sacó su espada.
Nobunaga- No la toques.
(¿Nobunaga?)
Asesino- Gh-...guh.
(¡Oh Dios mío!)
Nobunaga lo atacó con su espada. Hubo un chorro de sangre, y luego el hombre balbuceó su último aliento y murió a mis pies.
Hideyoshi/Mitsunari- Mi lord...
(Él...¿acaba de hacerlo?)
Salí de mi shock y miré a Nobunaga. Sacudió la sangre de su espada y envainó el arma, aunque la sangre de su víctima aún seguía manchándola.
MC- ¿Por qué hiciste eso?
Nobunaga- ¿Qué?
MC- ¿Por qué lo mataste?
Hideyoshi- Hey, MC, no.
MC- ¡Oh, basta, Hideyoshi!
(¡Ahora no es el momento!)
Mitsunari- MC...
MC- ¡Él estaba pidiendo misericordia! ¿Cómo puedes matar a alguien así? ¿No vas a decir nada?
Hideyoshi- MC, no...
Nobunaga- Hideyoshi, está bien.
Hideyoshi- Mi lord.
Nobunaga- MC, ¿es eso todo lo que quieres saber?
(Te refieres a ¿por qué asesinaste a un hombre indefenso?)
Miré la expresión sin emoción de Nobunaga con mis propias emociones desbordantes de confusión e ira.
MC- ¡Bueno, sí! ¿Vas a darme una respuesta?
Nobunaga- No veo ninguna razón para hacerlo. No te corresponde cuestionar mis acciones.
(Así son las cosas, ¿no?)
Me miró fijamente. Le devolví la mirada. Era como mirar fijamente a un océano congelado. No se veía nada más allá del frío y la oscuridad.
(Nada mueve a este hombre.)
MC- Eres frío y cruel, Nobunaga.
Nobunaga- Piensa lo que quieras.
MC- Increíble. ¿No puedes mostrar ninguna compasión?
Nobunaga- Si vas a hablar sola, puedes hacerlo en privado. Pero no tengo por qué quedarme aquí y escuchar tu ingenua visión del mundo.
(¡Qué!)
Hideyoshi y Mitsunari se mantuvieron al margen de nuestra conversación. Los otros dos asesinos parecían pálidos y agitados. Yo también estaba conmocionada. Enojada, asustada y sintiéndome perdida.
(¿Cómo podría haberlo olvidado? Este hombre es Nobunaga Oda. Cuidar a un niño ocasionalmente, o burlarse de mí como si fuéramos amigos, no cambia lo que es. Es un monstruo de temperamento frío. Un hombre que disfrutaba del título de Rey Demonio.)
Mientras Nobunaga caminaba hacia la puerta, yo me quedé en mi sitio, temblando de ira.
Nobunaga- El retiro ha terminado. Volveremos a Azuchi.
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La mañana siguiente a nuestro regreso, se llevó a cabo otro consejo de guerra. Como parte del proceso, me informaron que tenía que asistir.
(No pude dormir anoche.)
Recuerdos vívidos de nuestra noche en la posada me acechaban cada vez que cerraba los ojos. No podía olvidar al hombre que me rogaba ayuda, y la forma casual en que Nobunaga lo había matado.
(¿Es tan fácil para él matar? ¿Es eso en lo que el periodo Sengoku convierte a la gente? ¿O es sólo Nobunaga?)
Estaba sentada en la parte de atrás de la habitación, como las dos últimas veces, pero Nobunaga apareció aún más lejos que antes. Cuando Hideyoshi terminó de repasar los acontecimientos en la posada, Mitsuhide hizo la pregunta correspondiente.
Mitsuhide- ¿Y bien? No nos hagas esperar. ¿Los atacantes confesaron?
Hideyoshi- Sí. Como sospechábamos, están con el grupo que planeó el intento de asesinato en Honno-ji.
Mitsunari- Y nos dieron el nombre de su líder.
Hideyoshi y Mitsunari parecían contentos con este giro de los acontecimientos, pero yo no podía simpatizar.
(Bueno, en realidad, tengo curiosidad por saber quién es.)
Ieyasu- No seas dramático. Escúpelo.
Mitsunari- Es Kennyo, ex Abad de Hongan-ji.
(¿Kennyo? Ese nombre me es familiar. ¿Pero por qué? ¡Ohhhh no. Recuerdo donde oí ese nombre!)
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Kennyo- Me llamo Kennyo, y soy un monje viajero. ¿Quizás pueda ser de ayuda para usted?
MC- Gracias, pero no gracias, estoy bien por mi cuenta
Kennyo- Deberías volver a casa pronto. Los demonios acechan en el bosque por la noche.
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Era ese monje con la cicatriz sobre su rostro con el que me había topado la primera noche. Después de salvar la vida de Nobunaga en Honno-ji, huí, directamente al hombre que intentó matarlo.
(¡Supongo que mi instinto fue acertado en eso!)
Si hubiera mostrado signos de reconocer a Kennyo, habrían pasado desapercibidos. Masamune silbó fuerte.
Masamune- ¿Hongan-ji? Es el templo-fortaleza de esos monjes guerreros ikko-ikki, ¿verdad? ¡En primer lugar, eligieron pelear contra Nobunaga! ¿Y ahora guardan rencor porque perdieron?
Ieyasu- Oí que desapareció después de su rendición, cuando su templo fue derribado.
Mitsunari- Sí. Parece haber pasado todo ese tiempo planeando su venganza.
Hideyoshi- Está reuniendo a los monjes caídos de los ikko-ikki que sienten lo mismo. Son un poco menos de 5000. No es una fuerza considerable, pero...