(Es como si tuviera una especie de aturdimiento en mi cabeza.)
Suspiré y miré a Nobunaga mientras dormía. Había demandado que volviera a ser su almohada, quedándose dormido casi en el momento en que tocó mi regazo.
(Parece que está cómodo. Al menos uno de nosotros está contento con la forma en que son las cosas.)
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Nobunaga- Tomaré esto y estaré satisfecho por esta noche.
Había un calor latente en mi frente, donde me había besado.
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Le aparté el cabello de su rostro, con cuidado de evitar las orejas y el cuello.
(Cuando besó mi frente se sintió tan natural. Desearía que me hubiera besado en los labios. De hecho, desearía que hubiera hecho mucho más.)
Sabía que lo que ardía dentro de mí era más que una necesidad física. Habría sido demasiado fácil, y demasiado doloroso, ponerle nombre a lo que sentía.
(No. No podría. Esto complicaría demasiado las cosas. Ya han pasado dos meses. Regresaré pronto. Todo lo que sucedió aquí, estará fuera de mi alcance para siempre. Así que...)
Me dolió demasiado terminar ese pensamiento. Necesitaba pensar en algo agradable. Miré hacia el rostro del apuesto hombre que dormía en mi regazo. Esta noche, esto también fue suficiente para mí.
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(Mmm.)
Me desperté, sintiéndome envuelta en calor.
Nobunaga- ¿Estás despierta, MC?
(¡Nobunaga! ¡¿De nuevo?!)
Estaba acostado a mi lado en la cama, con la barbilla apoyada en una mano. Por supuesto, tenía una sonrisa en la cara.
MC- Si no estaba despierta antes, estoy despierta ahora.
Noté que mis manos estaban enrolladas en la tela de su kimono. Me solté inmediatamente y me senté.
MC- Ugh. Me quedé dormida otra vez, ¿no?
Nobunaga- Lo hiciste.
(¡No puedo creer que esto haya pasado una segunda vez!)
MC- Bueno, se acabó la hora de la almohada, así que regresaré a mi habitación.
Nobunaga- Aún no es de día. Duerme.
Me tomó en sus brazos, tirando de mí bajo el futón. Me dio un besó en la frente; fue absolutamente un beso de buenos días.
(¡Oh, no, no lo harás!)
MC- ¿Qué crees que estás haciendo?
Nobunaga- Estoy gobernando sobre mi territorio como me parece apropiado. Reclamé tu frente anoche, ¿recuerdas?
(Siempre está hablando de reclamarme. Si tan sólo pudiéramos tener una verdadera conversación sobre esto).
MC- Sí, bueno, déjame ir antes de que empiece una revuelta campesina.
Nobunaga- Creo que los campesinos me ven con buenos ojos. Me abrazaron mientras dormía
(¡Era tu cuello! ¡Probablemente estaba apreciando la tela!)
MC- Esa era yo durmiendo. Esta soy yo despierta.
Nobunaga- Son lo mismo para mí. No nos interrumpirán esta mañana como antes.
MC- Dije que no me acostaría contigo.
Nobunaga- Pero no es a eso a lo que te referías, ¿verdad?
(¡Oh, te crees muy listo!)
MC- El dormir plácidamente ESTABA incluido en esa afirmación, ¡por cierto! Nobunaga, ¿por qué sigues haciendo esto?
Nobunaga- Porque no puedo dormir solo. Pero particularmente... Porque eres cálida.
Lo dijo tan serio que me quedé sin palabras. Además, la sensación de su mano en mi espalda era tan agradable que quería quedarme exactamente donde estaba.
(¿Me llevó a su cama sólo porque soy cálida? ¿No tiene otras palabras? ¿O es eso todo lo que piensa de mí?)
Mi pregunta me trajo recuerdos de la noche en que esta apuesta había comenzado.
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Nobunaga- No me gustaría usar la fuerza. Así que, haré que te sometas a mí, pieza por pieza, hasta que te haya conquistado completamente. Si no aceptas, no podrás irte dentro de tres meses. Te encerraré en las mazmorras de Azuchi y te mantendré allí.
MC- ¿Y si decido que prefiero estar encerrada en tu calabozo?
Nobunaga- Eso me decepcionaría. Eres la primera mujer que me rechaza o me regaña. Te quiero a ti.
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(Él pensó que yo era inusual porque no lo obedecía. Él quería mi sumisión. ¿Es eso lo que quiere? Si le pregunto, ¿me lo dirá?)
Volví a mirar a Nobunaga, pero no vi ninguna respuesta fácil en su expresión. Sólo sabía que últimamente, había tenido una mirada más amable en sus ojos normalmente vacíos.
Nobunaga- ¿Qué pasa? ¿Quieres otro beso?
MC- ¡No!
Eso lo silenció. Me alejé de él y salí del futón.
Nobunaga- ¿MC?
MC- Me voy.
(No voy a quedarme aquí a que me tomen el pelo. Tengo trabajo que hacer.)
Una vez que cerré la puerta, respiré aliviada.
Mitsuhide- Te has levantado antes de lo que esperaba.
MC- ¡Mitsuhide!
Mitsuhide estaba apoyado contra la pared, con los brazos cruzados como si hubiera estado esperando.
MC- ¿Cuánto tiempo llevas ahí?
Mitsuhide- No mucho. Lo suficiente para que tú y Lord Nobunaga tengan tiempo de terminar lo que sea que necesitaban hacer.
(¡Estaba escuchando a escondidas! ¡Esa serpiente!)
MC- No lo hagas sonar indecente. Lo único que estaba haciendo era salir de ahí.
Mitsuhide- Por supuesto. Perfectamente normal.