Nobunaga Oda

CAPITULO 8 (PREMIUM BONUS)

(¡No puedo esperar hasta la mañana! Necesito verlo.)

Nobunaga- MC.

MC- ¡Nobunaga! Escucha...

Me detuve y miré fijamente. La expresión de Nobunaga era tensa.

Nobunaga- Estás bien.

Tomó un respiro hondo.

MC- Sí. Sí, estoy bien.

Nobunaga dio un paso adelante, me rodeó con sus brazos y me atrajo en un fuerte abrazo.

(¡Oh!)

Nobunaga- Pensé que podrías morir por ese veneno, pero en cambio te escapaste, casi muriendo delante de mis ojos. ¿En qué estabas pensando?

MC- Ciertamente no pensé que esto conduciría a un ataque nocturno... Lo siento.

Tomó mis mejillas entre sus fuertes manos, rozando sus dedos sobre ellas como para asegurarse de que yo seguía tibia, todavía viva.

Nobunaga- No entiendo.

Nobunaga me miró, con el rostro retorcido por el dolor.

Nobunaga- No entiendo por qué me siento así.

(Así que, ¿tú tampoco puedes descifrar esto, Nobunaga?)

Una emoción que no podía nombrar brotó dentro de mí, demasiado intensa para ser cómoda.

(¿Qué voy a hacer con esto?)

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Nobunaga- ¿Te hizo daño?

MC- No. Estoy bien.

Nobunaga- Ya veo. ¿En qué estabas pensando al romper nuestra promesa y escabullirte en mitad de la noche? Habrá consecuencias por esto.

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Mi pecho se oprimió al recordar la tensión con la que hablaba.

MC- Nobunaga. Fui imprudente. Olvidemos que esta noche alguna vez sucedió. ¿De acuerdo?

Nobunaga- No lo haré.

MC- ¿Y por qué no?

Me levantó y fuimos juntos al futón, Nobunaga encima de mí. Tomó mi rostro entre sus manos y se acercó.

(¿Qué está haciendo de repente?)

Nobunaga- Abandonaste nuestra partida de Go. Eso significa que pierdes por defecto.

Normalmente hablaba de forma juguetona cuando se refería a nuestro juego, pero ahora había un tono cortante en su voz profunda.

MC- ¿Por qué estamos hablando de esto ahora?

Nobunaga- Porque hay algo tuyo que necesito reclamar.

MC- Dime qué es.

Nos miramos a los ojos, y yo estaba extasiada. Extendí la mano hacia él. Haciendo un sonido, él apartó mi kimono. Cayó abierto, y por un momento fui consciente del calor que emanaba de su cuerpo, sintiéndolo en mi piel desnuda.

MC- Nobunaga....

Nobunaga- Si realmente necesitas hablar, escucharé.

MC- No necesito, no. ¿Qué reclamas?

Mientras exhalaba las palabras, sus ojos no ocultaban nada. No eran fríos como cuando estaba en el campo de batalla, ni pacíficos como cuando estábamos solos.

(Esos ojos hermosos, como nunca antes los había visto.)

Había algo nuevo. La pasión ardía en sus ojos.

MC- ¿Sí?

La mano de Nobunaga se había detenido, justo ahí, sobre mi seno izquierdo. Mi latido parecía resonar contra su mano.

Nobunaga- A partir de esta noche, tu corazón me pertenece.

MC- ¿Mi corazón?

Con su mano apretada contra mi corazón, lo miré fijamente. Él me devolvió la mirada con intensidad.

Nobunaga- No se te permite morir. No lo permitiré.

(¿Esto es lo que Nobunaga quería tan desesperadamente de mí?)

MC- ¿Me estás pidiendo que viva?

Nobunaga- Sí.

MC- Aunque has matado a tanta gente, ¿quieres que yo siga viva?

Nobunaga- ...Sí.

MC- Dime por qué.

Levanté mis propias manos hacia sus mejillas, tratando de sacarle una respuesta. Con voz baja, Nobunaga susurró.

Nobunaga- No hay ninguna razón. Solo necesito esto. No puedo descansar sin ello.

Su mano apretada contra mi pecho, Nobunaga me acariciaba, intentando capturar y aferrarse a mi calidez.

Nobunaga- Cuando te vi a punto de ser atacada, grité tu nombre sin pensarlo. No soporto la idea de que mueras.

(¿Estaba pensando eso? Lo sabía. Sabía que Nobunaga no era un monstruo ni un demonio).

No me había equivocado con las cosas que vi esta noche.

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Nobunaga- No moriré. Seré victorioso. ¡Ahora obedeced mis órdenes!

Vasallos- Mi señor...

Nobunaga- La batalla de esta noche no es asunto vuestro.

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(Es amable.)

(Y es cálido.)

El rítmico latido de mi corazón robado vibraba más y más rápido bajo su mano. Estaba tan cerca de mí que nuestras pestañas casi se tocaban. La emoción parpadeaba en sus ojos mientras parecían volverse oscuros y nebulosos.

Nobunaga- Nunca me había sentido así antes. La idea de que una vida desaparezca nunca me había resultado tan dolorosa antes. Yo...

Nobunaga se detuvo para tomar aliento, como si decir algo más le rompiera el corazón. Él se mantuvo en silencio y solo me abrazó fuerte.

(Oh, Nobunaga.)

Lo abracé con mis brazos y lo sostuve. Ya no podía negar mis verdaderos sentimientos.

(Lo intenté. De verdad lo hice. Encontré cada cosa que pude que estaba mal contigo... Y de todos modos me enamoré de ti. Enamorarse ni siquiera lo cubre. Estoy tan perdidamente enamorada de ti que no sé qué haré después.)

No sabía qué palabra usaría Nobunaga para describir sus sentimientos por mí. Amor, obsesión, compasión... O si incluso tenía palabras. Pero el hecho de que se preocupara por mí tan intensamente me hizo feliz.




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