MC- ¡Nobunaga! He venido a decirt...
Mitsuhide- MC, se acaba de ir.
(¡Gah! ¿En serio?)
Miré alrededor de la cámara vacía con un suspiro.
MC- ¿Dónde está ahora?
Mitsuhide- Con Hideyoshi. Están discutiendo los honores para los vasallos que lograron resultados en la última batalla.
(Así que, básicamente es día de pago.)
Durante los meses desde que volví al Sengoku, me dediqué a investigar sobre él. La escritura era diferente. También estaba la etiqueta. Y por supuesto, todas las palabras que no existían en las conversaciones de hoy en día.
(Aprender ha sido divertido, y ahora lo entiendo todo mejor. Perfecto para mi nueva vida... con un Nobunaga muy ausente.)
Mitsuhide- No estés triste, MC. Aunque ya no es una figura pública, Lord Nobunaga sigue siendo nuestra leyenda. Comprenderás que sus deberes no han disminuido significativamente.
MC- Por supuesto que lo entiendo. Y no he venido aquí para irrumpir en su trabajo.
(Sólo esperaba atraparlo mientras estaba entre tareas. ¡No es que pueda enviarle un mensaje de texto!)
Nobunaga empezó a trabajar temprano en la mañana, antes de que yo me levantara. Y no volvió hasta que me quedé dormida esperándole.
(¡Ha pasado... wow, una semana desde la última vez que tuvimos una conversación! Fue cuando volvió de Shikoku.)
Hace varias semanas, Nobunaga lideró a sus vasallos en una guerra para enfrentarse a los territorios de la isla occidental. Y hace siete días había regresado victorioso...
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(¡Ahí está mi novio! ¡Está a salvo, pero parece que le vendría bien un descanso!)
Estaba en la puerta, esperándolo. Rodeado de vasallos impacientes, Nobunaga desmontó su caballo.
(Quiero correr y darle un abrazo, pero...)
Vasallo 1- ¡Mi lord! ¡Hemos estado esperando tu regreso!
Nobunaga- Gracias.
Vasallo 2- Sé que es repentino, pero los daimyos desean que asista a un festín para celebrar su victoria.
Nobunaga- Diles que iré.
Vasallo 3- Lord Nobunaga, me gustaría consultarle sobre el desarrollo de Azuchi...
Nobunaga- Te escucharé en un momento. Primero, reúne a todos los involucrados en la sala de audiencias.
(Hay un mar de negocios entre él y yo. Supongo que tendremos que pescar.)
Le di a Nobunaga una sonrisa de ojos brillantes, esperando llamar su atención con la mía.
(¡Ooh! ¡Cayo! ¿Y qué atrapé? ¡Un ojo de Nobunaga!)
Nobunaga miró más allá de la multitud, directamente hacia mí. Me hizo señas para que me acercara.
(Tal como lo planeé.)
Nobunaga apartó a los vasallos para abrirme un camino.
(¡Discúlpenme todos! ¡Resulta que tengo una invitación VIP!)
Con el corazón acelerado, corrí a verlo.
Nobunaga- MC.
MC- Nobunaga, bienvenido de re...?!
Me tomó en sus brazos y selló mis labios con un beso.
(¡Bienvenido de regreso, sin duda!)
Vasallos- ¿Lord Nobunaga...?
Hambrientos de saborearnos después de todo este tiempo separados, profundizamos el beso. Puse mis brazos alrededor de su cuello, enredando mis dedos en su cabello mientras me arrullaba de placer. Los vasallos se agitaron incómodamente a nuestro alrededor. Demasiado pronto, nuestro beso había llegado a su fin. Nos separamos lentamente. Nobunaga me miró y sonrió.
Nobunaga- He vuelto.
MC- Me he dado cuenta.
Nobunaga- Te he echado de menos.
MC- ¡Yo también te extrañé!
Mi voz era ronca. Mi corazón seguía martillando fuerte. Nobunaga me quitó el flequillo y me dio un beso en la frente. Sus labios aún estaban calientes con un rastro de mi propio calor húmedo persistiendo en ellos.
Nobunaga- Terminaremos más tarde.
MC- ¿Esta noche?
Sin responder, Nobunaga me soltó y siguió a su séquito de vasallos al castillo. Me dio una satisfacción malvada ver lo enrojecidos que estaban sus rostros.
(Fue una sorpresa muy agradable.)
El beso de Nobunaga fue un mensaje- Te he echado de menos mientras estabas fuera. Estoy demasiado ocupado para hablar, pero tenía que darte eso, al menos.
Después de esa repentina y estimulante explosión de afecto, mi corazón revoloteó como una mariposa en un huracán toda la noche.
(Y aún así, el esperado esta noche nunca llegó. Han pasado siete días.)
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Suspiré fuerte.
Mitsuhide- Si necesitas consuelo, siempre estoy disponible.
MC- No, gracias.
Mitsuhide- No hay necesidad de tener miedo. Sólo me ofrecía para atormentart... Lo siento, desliz verbal, animarte un poco.
MC- Uno, eso no fue un desliz verbal. Dos, eso es completamente aterrador. Y tres, no necesito consuelo.
Mitsuhide- Que lástima.
Mitsuhide se rio como imaginé que lo haría una serpiente. Se deslizó atras de mí y salió al pasillo.
(Volveré al trabajo. Veré si puedo encontrar a Nobunaga más tarde.)
Cuando salí de la sala de audiencias, encontré a Mitsuhide esperándome justo afuera de la puerta.
Mitsuhide- MC. Déjame decirte algo que podría ayudarte.
MC- ¡Aah! ¡Mitsuhide! ...¿No tienes trabajo que hacer?
Mitsuhide- En realidad, tengo todo el tiempo del mundo. Ahora, como iba a decirte antes de ser tan rudamente interrumpido, las mejores recompensas vienen a aquellos que son pacientes.
MC- ¿Um?
Mitsuhide- En términos más sencillos, hay una razón por la que Nobunaga ha estado tan ocupado. Te veré más tarde.