Ieyasu- ¡MC! ¡Tenemos un informe sobre Nobunaga!
(¡Por fin!)
MC- ¿Qué dice?
Ieyasu- Ha logrado llegar al castillo del enemigo.
MC- ¡Es una buena noticia!
(No quería admitir lo preocupada que estaba.)
MC- ¿Cómo están Masamune, Hideyoshi y los demás?
Ieyasu- Están todos bien. Todos ellos han rodeado el castillo. Desde luego, todos los comandantes enemigos también están ilesos.
MC- Ya veo. Pero me alegro de que Nobunaga y los demás estén bien.
Dejé escapar un aliento que no sabía que había estado aguantando.
Ieyasu- El grupo de Nobunaga presionó a través de la vanguardia y desafió al enemigo en el frente. Así que el enemigo se retiró al castillo y ahora se está preparando para un asedio.
MC- Un asedio, ¿eh?
Ieyasu- No sabes nada, ¿verdad? Van a luchar contra nosotros desde el interior del castillo mientras sus provisiones aguanten.
Le di a Ieyasu una mirada de hierro.
MC- ¡Sabía lo que era un asedio! Admito que me has ayudado un par de veces, pero no te preocupes por mí.
(He visto películas y dramas históricos. Pero nunca pensé que necesitaría conocer las tácticas militares de la época Sengoku)
Ieyasu- ...Sabes, no es que me importe decirte las cosas que no sabes.
MC- Y lo aprecio. Pero déjame preguntarlo. ¿Qué te parece?
Mientras decía la palabra aprecio, Ieyasu apartó la mirada.
Ieyasu- Pensé que era más fácil decírtelo todo de una vez que responder a innumerables preguntas. Pero está bien. No empieces a llamarme amable ni nada de eso.
MC- ¿Qué tal si sólo digo que eres ahorrativo?
(Tiene la forma más exasperante de ser útil, pero creo que proviene de un verdadero deseo de ser amable.)
Ieyasu- De todas formas, me has distraído. Tenía una cosa más que reportar.
Ieyasu dejó escapar un suspiro y se enderezó.
Ieyasu- Las fuerzas de Oda están acampando alrededor del castillo. Lo invadirán mañana al amanecer. Esa será la batalla decisiva.
MC- Entiendo.
Sentí una punzada en la boca del estómago.
(Aún falta una batalla más.)
MC- ¿Entonces Nobunaga y los otros no volverán aquí esta noche?
Ieyasu- No. Probablemente estén haciendo preparativos para vigilar toda la noche en este momento. Me dirijo al frente con un reabastecimiento de armas. Tú estarás a cargo aquí mientras yo no esté.
MC- Entendido. Ten cuidado ahí fuera.
Ieyasu- ...no necesito que me digas eso. Duerme un poco esta noche.
Ieyasu dio la vuelta y se fue, caminando a paso ligero.
(Honestamente, parece que nadie va a dormir esta noche.)
Regresé a la sede, con la preocupación en mi pecho.
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Esa mañana, todo había resultado tan perfecto... El sol apenas había salido cuando Nobunaga se preparó para partir.
Nobunaga- Me voy.
MC- Está bien.
Estaba allí para despedir a Nobunaga. Le di una sonrisa de ánimo. Sentado en su caballo, a la cabeza de su ejército, era la viva imagen de una confianza impecable.
(¡Nunca imaginarías que confesó estar cansado anoche!)
MC- Cuídate.
Nobunaga- Lo haré. No necesitas preocuparte por mí.
(¡Claro que me voy a preocupar!)
Con una mirada de impaciencia, tiré de su manga.
Nobunaga- ¿Qué pasa?
Se inclinó sobre su caballo para que yo pudiera alcanzarlo. Parada de puntitas, le susurré al oído.
MC- No es necesario que te hagas el valiente conmigo. Dime, aunque sea a mí, qué es lo que sientes.
Nobunaga- Eres a la única a la que puedo decírselo. Nadie más pregunta. Pero esto no es una actuación. No me gusta verte preocupada.
(Nobunaga...)
MC- Estoy contenta de que te sientas así. Yo también fui muy feliz anoche. Me gusta cuando eres honesto conmigo, así que no te contengas.
Su expresión se suavizó ante mis ojos.
Nobunaga- De acuerdo. Entonces te mostraré mis sentimientos honestos ahora mismo.
Con una sonrisa, Nobunaga me acarició las mejillas.
(¡Siempre olvido lo que me hace el toque de sus manos!)
Inclinándose, me dio un beso rápido en la nariz, sólo un toque de calor.
Vasallo 1- ¡Mira cómo está confiado nuestro Lord, coqueteando con su mujer antes de la batalla!
Al oír los susurros de los soldados a nuestro alrededor, sonreí y sacudí la cabeza.
MC- ¿Piensan que esto es coquetear? ¡Sólo fue un beso en la nariz!
Nobunaga- Entonces, por el bien de los soldados, esta es una buena oportunidad para mostrarles cómo actúa un novio. Te besaré como debería hacerlo un novio.
MC- ¿Por los soldados? Nobunaga, ¡besar no es una demonstración!
Los soldados nos miraban con ansiedad.
Vasallo 1- ¡Oh, Lady Chatelaine, no se preocupe por nosotros! ¡No miraremos!
MC- No, quiero decir, eso no es...
Vasallo 2- Todos nos daremos la vuelta... Vamos, todos.
Todo el ejército modestamente volteó la cabeza.
Nobunaga- Eso es bueno para ustedes, señores. ¿Qué tal ahora, MC?
(15.000 hombres se dieron vuelta para que yo pudiera besar a mi novio. ¿Cómo puedo decir que no a eso?)
Me mordí el labio, sorprendida en cómo un simple beso se había convertido. Aún así, no podía dejar de sonreír. Me puse de puntillas, lista para besar a Nobunaga, pero aunque las tropas se habían dado la vuelta, seguían susurrando.