Noche de Sombras

3. ¿Donde se Escondió?

Capitulo 3

Acudimos al llamado del timbre.

Volvió a sonar una segunda vez.

Junto con mis hermanos bajamos hasta la puerta de entrada.

—¿Quién es? —pregunté.

—Policía. Recibimos un llamado.

Abrí la puerta y los hice pasar.

Mientras avanzábamos por el pasillo les relaté lo sucedido desde el momento en que vi aquella silueta reflejada en la puerta ventana de la terraza. También les expliqué cómo había logrado escapar saltando hacia las casas vecinas.

Uno de los policías me miró y dijo:

—Hagamos una cosa. Subamos y echemos un vistazo.

Asentí sin decir una palabra.

Volvimos a la terraza.

Utilizando la misma escalera de mano, uno de los oficiales se asomó por encima de la medianera para observar los techos vecinos.

En ese mismo instante aparecieron los haces de luz de varias linternas.

Venían desde el frente del supermercado lindero.

En pocos segundos iluminaron toda la terraza.

Revisaron cada rincón con detenimiento.

No había nadie.

Sin perder tiempo pasaron a la terraza del vecino.

La inspección volvió a dar el mismo resultado.

El intruso había desaparecido.

Había logrado escapar.

Mientras los observaba recorrer las terrazas, una pregunta no dejaba de dar vueltas en mi cabeza.

¿Cómo?

Las posibilidades de fuga parecían agotadas.

Finalmente descendimos a la planta baja.

—Si vuelve a ocurrir algo, comuníquese de inmediato con nosotros —me dijo uno de los oficiales antes de retirarse.

Les agradecí la rapidez con la que habían llegado.

Cerré la puerta.

Los reflectores permanecieron encendidos durante toda la noche.

La puerta de la terraza volvió a quedar cerrada con llave y pasador.

Sin embargo, nada de eso consiguió devolvernos la tranquilidad.

El miedo y la preocupación se habían instalado en la casa.

—Yo no voy a poder dormir —dijo uno de mis hermanos.

—Yo menos —agregó mi primo—. No puedo cerrar los ojos sabiendo que hace un rato había alguien caminando ahí arriba.

Entré nuevamente en la habitación.

Cecilia seguía despierta.

—¿Todavía no dormís?

—No... te estaba esperando. ¿Qué pasó?

Me senté al borde de la cama.

—Parece que alguien estuvo merodeando la terraza.

—¿Lo pudiste ver?

Negué con la cabeza.

—No. Estaba muy oscuro. Apenas distinguí una silueta.

Guardó silencio unos segundos.

—Entonces... ¿quién era?

Respiré hondo.

—No lo sé.

Hice una pausa antes de continuar.

—Pero tengo una sospecha.

Ella me miró con sorpresa.

—¿Sobre quién?

—Mañana voy a salir de la duda.

—¿Y por qué estás tan seguro?

—Porque solo había dos formas de escapar. Una era salir por el frente del barrio. La otra era cruzar por la casa lindera.

Volvió a quedarse en silencio.

Yo también.

Aunque todavía había una pregunta sin respuesta.

Si realmente había escapado por allí...

¿cómo había conseguido desaparecer tan rápido?




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