Soy aquello que un día atrás me rompió. Me convertí en lo que en algún tiempo atrás me lastimó con fervor. Hoy aquellas notas de destrucción danzan en mi corazón.
Hoy no vivo como quien juré aquella noche nunca ser; vivo siendo aquello que sin querer... Me consumió y ahora es parte de mi ser.
¿Soy cruel?
No, no soy cruel; solo me dejé llevar por la marea que me arrastró en tiempos lejanos.
¿Soy de corazón malo?
No, no lo soy; solo se convirtió en algo corrupto. En algo que en un tiempo distinto me hirió y ahora es mi corazón quien hiere con el mismo veneno que alguna vez lo envenenó.
¿Es así como funciona la vida?
Te conviertes en lo que juras nunca ser pero tiempo después te das cuenta que ya te consumió. Lastimas de la misma manera que te enseñaron como se sentía el dolor. Rompes de la misma manera que te rompieron.
. Y obligas a la frialdad reinar sobre lo que alguna vez estuvo lleno de bondad y sensibilidad a lo ajeno. Es así el camino de la vida.
Nunca serás lo que deseas ser por más que te pongas en los zapatos del espectador o... La víctima. El villano tarde o temprano te envuelve como una matra oscura. Y con ello.... Muere un alma pura.