Soy exactamente quien soy por haber sido quien fuí.
Soy aquello que con libertad se movió entre barrotes de acero. Soy aquello que vió cómo dejaba pedazos de sí mismo tras de sí al caminar hacia adelante. Soy aquello que se mantuvo en pie incluso cuando no había suelo para mantenerse erguido.
No soy de los que se aferran al pasado pero tampoco a la incertidumbre del futuro.
Vivo para aprender y sueño con aquello que genera plenitud en lugar de inquietud.
Así que no soy todo lo que ves ahora ni todo lo que viste antes.
Solo existo como la brisa del mar... o quizás como el hierro frío de las celdas escarchadas del atlántico.