Lyanna
Hoy no es un día normal, es el día en el que todos los que cumplimos la edad de dieciocho años, tenemos que hacer las pruebas de acceso a la academia que rige todo nuestro reino.
La academia de Noctharys es una de las academias más prestigiosas de todas las razas conocidas y en las que se juntan toda clase de seres mágicos.
No solo estamos nosotros los magos, sino que el continente de Aeloria es mucho más que nosotros. Principalmente nos dividimos en cinco reinos diferentes.
No solo está el reino de Valtheris, que es en el que vivo yo, sino que también están Eldwyn, el reino de los elfos, las islas Caelmar, el hogar donde viven los dragones, las tierras de Morvhal, donde viven criaturas híbridas y antiguas que son consideradas peligrosas por los miembros del consejo y por último el reino de Nhar, un sitio que se considera destruido y que fue donde se produjo la antigua guerra.
Dejando de lado el tema del reino, primero me tengo que preparar ya que a mis padres y a mí, nos espera un viaje puede algo largo ya que nos tenemos que desplazar hasta la montaña flotante de Astrael, donde se encuentra la academia.
Recojo la mochila en la que tengo lo básico que necesito, ya que lo que es ropa y uniformes de la rama de la academia que te toque te la dan allí para que dentro de lo que se puede, no se discrimine a la gente.
Sinceramente a mí la rama que más me gusta de la academia de las seis que hay es la de Runología y Reliquias o la de Invocación y Criaturas.
Si bien sé que puedo acabar en cualquiera de las que hay dependiendo del desempeño que tenga en las pruebas, espero que o me toque una que me saque al campo de batalla.
No tardo mucho en llegar y lo primero que hago nada más entrar es confirmar mi asistencia para que no se me tache de traidora o de algo peor y sepan que mi intención es ayudar a nuestro continente.
Me llevan a una sala y es cuando me encuentro con un chico que puede que tenga unos dos años más que yo y que esté en el tercer curso de los cinco que tiene la academia. Tiene el pelo más largo que algunos, pero no le llega a los hombros, es de color negro como la noche y sus ojos son de un color plateado que no había visto en nadie más que un par de personas en todo el mundo mágico.
Cuando me indica donde tengo que dejar mis cosas y nos explica a los quince que estamos en esta sala en que consiste la primera prueba a la que nos tenemos que enfrentar para ver si podemos entrar, me sorprende la complejidad de la misma.
-Bien, escuchad todos ya que no lo voy a repetir, la primera prueba a la que os enfrentáis es la prueba del despertar. Se trata de que entrareis por orden a la sala circular que está debajo de la academia, donde se encuentra el cristal de Aether, una reliquia como sabéis creada por los fundadores de la academia. Debéis colocar la mano sobre ella y os dirá la naturaleza de vuestra fuerza mágica, de la cual tomaran nota vuestros mentores que os ayudaros según vuestras características en la segunda prueba.
Digamos que al final no parece ser tan complicada como esperaba, pero la sensibilidad de este chaval por las emociones de los demás y por los nervios que sienten algunos de los que están en esta sala conmigo me deja encanta, espero que no todos sean igual.
Poco después de que empice a abrirse la puerta, siento una mano en mi espalda y al girarme me doy cuenta de que se trata de una chica.
-Hola, me llamo Irys Solwen.
-Hola, yo soy Lyanna Arunde.
La verdad es que la chica tiene el pelo castaño y los ojos azules, tiene pecas en la cara y parece ser bastante maja. Nos pasamos le rato riendo y hablando sobre lo que creemos que puede pasar cuando entremos en esa sala y no pasa demasiado tiempo hasta que me toca despedirme de ella ya que ha sido nombrada para entrar y realizar la primera prueba.
Comparto un par de palabras más con gente al azar y conversaciones que no son realmente interesantes y es cuando escucho que el chico tan amable de antes diga mi nombre.
-Lyanna Arunde, pasa a la prueba.
Entro por la puerta en la que él se encuentra y me topo con las primeras escaleras de esta academia. Se trata de unas escaleras en forma de caracol, que tienen unos signos, muy parecidos a los que suelo dibujar desde niña, esos que mi madre me quita antes de terminarlos y que me prohibió dibujar desde que tengo unos seis años.
Conforme voy descendiendo, noto una especie de aura que va envolviendo el lugar y supongo que se trata de la reliquia que nos prepara para la siguiente prueba y nos dice cuál es nuestro poder.
Los pasos van resonando por las escaleras de mármol y me doy cuenta conforme desciendo que el nudo en mi estómago va creciendo y que estoy más nerviosa de lo que creía allí arriba. Cuando llego, me encuentro a la directora de la academia que reconozco ya que es la amiga de la infancia de mi madre y que he visto durante todos los años de mi vida ya que siguen siendo amigas cercanas.
La señora Morgana es una maga increíblemente poderosa, es una señora de la que se desconoce su edad, pero creo que ha vivido mucho más tiempo que mis pares ya que tiene el pelo con un color ceniza debido a las canas, sin embargo, no es que tenga muchas arrugas, sus ojos son como esmeraldas y tiene un estilo elegante que con los tacones la hacen ver más imponente y alta de lo que es.