Nocturnia: Cuando las pesadillas despiertan

13: Respaldo

El Nodo Externo 03 no se parecía en nada a lo que Sofía esperaba. Cuando Ignacio señaló el edificio, ella se quedó observándolo unos segundos antes de preguntar si estaba seguro. Frente a ellos había una construcción de apenas tres pisos encajada entre dos torres mucho más modernas, sin carteles de Somnia, antenas visibles ni ningún elemento que permitiera relacionarla con la empresa tecnológica más importante del país. La fachada gris estaba parcialmente cubierta por paneles metálicos y las ventanas del primer piso habían sido reemplazadas por placas oscuras.

—¿Eso es un nodo? —preguntó Sofía.

—Sí.

—Parece un depósito.

—Esa es la idea.

Valentina se acercó a la puerta principal y pasó su credencial por el lector. Una pequeña luz roja se encendió.

"Acceso denegado."

—Excelente —murmuró—. Caminamos media ciudad para que una puerta nos diga que no.

Ignacio probó con su tarjeta y fue el mismo resultado. Miró a través del vidrio, pero el interior estaba completamente oscuro.

—Los nodos externos tienen restricciones diferentes, solo puede entrar personal autorizado.

—¿Y vos no sos personal autorizado?

—Soy ingeniero de infraestructura, no trabajo con los nodos.

Sofía cruzó los brazos.

—Entonces espero que alguno de los dos también sea ladrón.

Valentina señaló a Ignacio.

—Tiene cara.

—Gracias.

Ignacio rodeó el edificio buscando otra entrada. Encontró una puerta de servicio en el lateral y, junto a ella, un panel de emergencia. Retiró la cubierta con una herramienta que todavía llevaba en el bolsillo de la campera y comenzó a trabajar sobre los cables.

Sofía lo observó.

—Retiro lo dicho.

Valentina sonrió.

—Te dije que era útil.

Ignacio prefirió ignorarlas. Tardó varios minutos, pero finalmente el cierre emitió un chasquido.

—Entremos.

El interior olía a polvo y aire acondicionado. Las luces de emergencia se encendieron automáticamente cuando atravesaron la puerta y revelaron un pequeño corredor que terminaba frente a otra entrada blindada.

Esta vez el lector aceptó la credencial de Ignacio y la puerta se abrió. Detrás había una sala llena de servidores; no eran modernos, algunos tenían más de veinte años.

Ignacio se acercó inmediatamente.

—Esto no tiene sentido.

Valentina pasó los dedos por uno de los gabinetes.

—¿Qué cosa?

—Estos equipos son anteriores a la red actual de Nocturnia.

—¿Y?

—Los nodos supuestamente fueron instalados después de la expansión global.

Sofía miró alrededor.

—Traducilo para alguien que no trabaja doce horas por día encerrado con computadoras.

Ignacio señaló los servidores.

—Este lugar existía antes de que Somnia dijera públicamente que necesitaba lugares como este.

Valentina dejó de sonreír.

—¿Cuánto antes?

Ignacio revisó una etiqueta.

2055.

—Casi desde el lanzamiento de Nocturnia.

El silencio regresó. Si aquel nodo había sido construido desde el comienzo, entonces no era simplemente una infraestructura creada para mantener conectados los dispositivos durante tareas de mantenimiento; había tenido otra función.

Ignacio buscó una terminal activa y encontró una al fondo de la sala. La pantalla permanecía encendida gracias al sistema independiente de energía.

Cuando se acercó apareció una solicitud de identificación y pasó su credencial.

ACCESO LIMITADO

Al menos había funcionado. Valentina se colocó detrás de él.

—¿Qué buscamos?

—Primero quiero saber quién nos mandó el mensaje.

Abrió el registro de comunicaciones, pero había cientos de alertas automáticas enviadas durante la última hora, pero una entrada aparecía marcada como transmisión manual.

Ignacio la abrió.

ORIGEN: NODO EXTERNO 01

USUARIO: E. SALVATIERRA

—¿Conocés el nombre? —preguntó Sofía.

Ignacio negó, Valentina, en cambio, se quedó pensando.

—Salvatierra...

Se acercó más a la pantalla.

—Elena Salvatierra.

Ignacio la miró.

—¿Quién es?

—Trabajaba en Somnia cuando entramos nosotros; creo que estaba en desarrollo neuronal.

—¿Sigue trabajando?

—No la veo desde hace años.

Ignacio buscó el nombre en el directorio interno y el perfil apareció inmediatamente.

"DRA. ELENA SALVATIERRA, DIVISIÓN DE ARQUITECTURA ONÍRICA"

Debajo figuraba su estado laboral.

BAJA: 2073

—Hace seis años que no trabaja para Somnia —dijo Ignacio.

Sofía señaló la pantalla.

—Entonces, ¿cómo acaba de mandarte un mensaje desde otro nodo?

Ninguno pudo responder. Ignacio intentó establecer comunicación con el Nodo 01; la conexión tardó varios segundos y una advertencia apareció.

RED EXTERNA INESTABLE

Volvió a intentarlo y esta vez funcionó.

—Nodo 01, ¿me reciben?

Pero no se oía más que estática.

—Soy Ignacio Ferreyra, ingeniería de infraestructura, nivel doce. Recibimos su mensaje.

Ignacio iba a repetir cuando una voz femenina apareció entre las interferencias.

—¿Salieron del complejo?

Valentina se acercó.

—Sí.

La respuesta llegó inmediatamente.

—Entonces escuchen con atención, no vuelvan a Somnia.

Ignacio frunció el ceño.

—¿Quién habla?

—Elena Salvatierra.

Valentina intercambió una mirada con él.

—Su perfil dice que dejó Somnia hace seis años.

Hubo un breve silencio.

—No la dejé, me hicieron salir.

Ignacio se sentó frente a la terminal.

—¿Qué está pasando con Nocturnia?

La estática aumentó.

—Lo que sabíamos que podía pasar.

—¿Quiénes?

—Los que trabajamos en el proyecto original.

Ignacio sintió que las palabras del documento encontrado en el archivo regresaban a su cabeza, contención.




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