Norsur, diciembre de 1991
Bryan llegó de su trabajo, metió la llave en la cerradura, pero la puerta se abrió sola, tal parece que se había olvidado de cerrarla aquella madrugada al salir de la casa. Conectó el teléfono convencional que acababa de comprar en la línea telefónica que habían vuelto a habilitar hace dos días atrás luego de haber estado inhabilitada algunos meses desde que los últimos ocupantes de la casa se habían marchado. Estaba cansado, por lo que, luego de una ducha, se acostó en la cama y se quedó dormido. Despertó unas horas más tarde, pensó en llamar a su madre y luego a algún amigo para contarles que ya se podían comunicar con él, pero se dio cuenta de que ya era demasiado tarde como para llamar, así que decidió llamar al día siguiente y aprovechar que era fin de año para desearles un feliz año nuevo.
De pronto, un sonido muy fuerte lo despertó, era el sonido del teléfono que sonaba desenfrenadamente, Bryan se levantó de la cama y, cuando estuvo a nada de contestar la llamada, recordó que no le había dado su número telefónico a nadie, así que, antes de contestar, se llevó un gran susto al mirar la hora en el reloj despertador y caer en cuenta de que eran las tres de la madrugada en punto.
#5343 en Otros
#1633 en Relatos cortos
#418 en Terror
misterio, relato corto, terror psicologico misterio suspenso
Editado: 11.02.2025