Nolan & Melody

D I E C I N U E V E

N O L A N

«¿Qué demonios estabas esperando, Nolan?, ¿un abrazo, un saludo… acaso un beso?»

Me había quedado sentado en la silla un buen rato, tanto así que decidí que era mejor perder esa clase que interrumpir al profesor a la mitad de su explicación y que el resto de la hora fuera un sermón dirigido a todos sobre el porqué debemos ser puntuales al llegar a clase. Mientras esperaba a que la campana volviera a tocar, preguntas como aquella no dejaban de resonar en mi cabeza, tomándome desprevenido, pues eran las ideas que durante el día intentaba reprimir y que, en la noche, mientras dormía, salían a la luz.

«De acuerdo, estás confundido y algo perdido. Eso es todo». Intenté calmarme, pues estaba comenzando a desesperarme al intentar entender que demonios estaba pasando. «Ahorita nada de lo que pienses tendrá sentido, así que… ¡deja de pensar!»

No tenía otra que hacer para mantener mi mente ocupada, más que tomar cualquier libro e intentar leerlo, pero esa idea se vio interrumpida cuando Camille apareció, al verme una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios, pero sin embargo a mí no producía el mismo sentimiento verla, aun así, intenté devolverle el gesto, el cual creo que no salió tan bien, pues la chica borró la suya.

–No se que sea lo que está pasando en el periódico escolar, pero ambos deben descansar–sentenció la chica, a lo que yo la vi sin comprender lo que decía. Se aclaro un poco la garganta y se acomodó un poco mejor en la silla. Nunca me di cuenta de cuando se sentó–. Hace unos minutos estuve con Melody, al parecer al igual que a ti la presión no la está llevando muy bien.

Presión. Como si aquello significara algo para mí un nuevo panorama se abrió dentro de mi mente. Tal vez eso era lo que pasaba con ella en este momento, y el culpable no era yo… no debía preocuparme, las cosas están tal cual deberían seguir. Es decir, Melody sólo se siente abrumada por el estrés que le está causando el periódico en estos momentos… aunque es verdad que no muchos leen esa basura, en momentos, como lo es esta temporada, aquellas hojas de papel impreso adquieren un nuevo significado para la comunidad estudiantil, y se vuelven algo más que un desecho.

Me sentí aliviado, dejé de sentir aquella presión mental por lo menos unos instantes, hasta que recordé que frente a mí se encontraba Camille, quien me veía con cierto aire de preocupación. Intenté recuperar la compostura, para que la chica dejara de verme así y para que también se fuera lo más pronto posible…

–Nolan, ¿estás bien? –preguntó con cierto aire de preocupación.

–Sí… es solo que creo que… quizás deba ayudar a Melody con un poco de la tarea que debe de elaborar esta temporada para el periódico, es decir… es demasiado trabajo para ella.

Camille alzó una ceja, un gesto que parecía ser involuntario, pero que aun así detonaba como se sentía en realidad. Yo sin embargo inflé un poco mis mejillas, las cuales sentía que se habían coloreado.

–Bueno–comenzó de nuevo la chica, cortando el pequeño silencio incomodo que se había hecho–, quería saber si saliendo de la escuela querías ir por una malteada… sólo nosotros dos, claro–sonrió.

El tiempo se detuvo a mi alrededor, era como si los demás no existieran y sólo estuviéramos nosotros dos. Los ojos de la chica seguían puestos sobre los míos, su sonrisa permanecía dibujada en su boca. Yo solo quería salir corriendo de ahí. La pregunta que había esperado, quizás por años, había sido pronunciada hoy, ¡por ella!, parecerá ridículo que el simple hecho de que Camille me haya invitado por un estúpido helado emocione al Nolan de hace unos meses, pero ahora ya no lo hacía, ¿cuántos años tenía?, ¿once?

Hace unas semanas habría aceptado, pero ahora no estoy tan seguro de querer ir… y esta vez no era porque tuviera miedo de enfrenarme a la chica yo solo, sino simplemente porque estar con ella ya no me emocionaba como solía hacerlo al chico de hace unos años atrás.

–Lo siento Camille–la sonrisa de la chica empezó a desdibujarse, al igual que la alegría que había brillado en sus ojos comenzó a consumirse. Aquello me hizo sentir el ser más despreciable de la historia–, pero hoy no puedo… Tengo que ayudar a Melody con la edición de la revista–dije lo primero que se me vino a la mente.

Internamente mis ojos se cerraron en una expresión de: ¿es en serio?, y esa misma pregunta me hacía yo, ¿en serio no se me ocurrió decir cualquier otra cosa que eso? Pudiendo haber acabado con todo esto de una vez, pero es que no podía hacerlo, no después de ver como sus ojos se apagaban y su sonrisa desaparecía.

–Oh, claro–dijo, en un tono totalmente desilusionado que intentó ocultar, pero no pudo–. No te preocupes, debes ayudar a Mel, después de todo es tu compañera, ¿no? –una sonrisa forzada apareció, y cualquier rastro de tristeza fue sustituido por la seriedad completa.

–Camille, yo en verdad lo siento…

–No te preocupes–me interrumpió mientras se levantaba de la silla de golpe–, nos vemos después Nolan.

Y al igual que Melody, ella se marchó sin una sonrisa de despida, o un gesto. Y no podría culparla, ¿quién querría despedirse así de alguien cuando la han rechazado?, y tal como pasó con la primera chica, yo me quedé largo rato viendo por donde había desaparecido.




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