Nolan & Melody

V E I N T I C I N C O

M E L O D Y

No quería entrar, no quería verlo. La noche me había dado el material necesario para reflexionar y procesar sobre lo que había pasado, era un mar de confusión en estos momentos, no sabría decir que era lo que sentía con exactitud, el hormigueo que me había generado el sentir su boca sobre la mía todavía seguía presente cada vez que recordaba aquel beso, pero también me sentía dolida cuando recordaba lo que había pasado en la heladería, era más que obvio que Nolan todavía no olvidaba lo que sentía por Camille. No sé qué fue lo que cruzó por su mente cuando hizo aquello, ni mucho menos cuando me confesó lo que supuestamente sentía, pero ahora no puedo dejar de sentir que fue una broma mal gastada de su parte, no sé qué era lo que quería lograr, pero yo había quedado expuesta ante él y ahora me sentía extrañamente avergonzada. No le había contado a Kath lo que sucedió, no quería recordar mi vergüenza, por lo menos no ahorita.

Seguía parada frente a la puerta del periódico escolar. Había recibido un mensaje de Mitchel, diciéndome que era importante que yo fuera, ya que tenía un asunto que discutir conmigo. Llevaba casi diez minutos viendo la madera sin atreverme a empujarla y entrar.

–¿Te quedarás ahí todo el día? –aquella pregunta hizo que saliera de mi ensoñación.  

Sin girarme a ver de quien se trataba me hice a un lado, y dejé que pasara. Estaba avergonzada, sentía las mejillas coloradas, y no podía dejar de repetirme mentalmente que había actuado como una tonta, quedándome frente a la puerta. Aunque me había retirado del paso, el chico que habló no entró, creo que tampoco se movió de su lugar. Fue ahí cuando me giré y me encontré con Iker, al principio tenía en su mirada un leve rastro de burla, pero después de inspeccionar mi rostro aquello desapareció, arrugó un poco su entre cejo.

–¿Estás bien?

Su pregunta me desequilibró un poco, ¿a qué se refiere? Claro que estoy bien, ¿por qué no habría de estarlo? Sin poder evitarlo, quedé como una estúpida por segunda vez.

–¿Qué? –pregunté.

–Nada. –Negó el chico y se adelantó abriendo la puerta, pero aun así no entró, se hizo a un lado, dejándome pasar–. Las damas primero. –Dijo en cuanto vio que no me movía.

Extrañada, me adentré en la habitación y no me esperé a ver si él entraba o no, fui directo a la pequeña habitación que le servía a Michel como oficina. Entré sin anunciarme, adentro estaba la chica, haciendo lo que parecía ser su tarea, tenía un libro abierto, el cual me dejó ver un par de imágenes procedentes de un texto de historia, y del otro lado tenía su cuaderno, en el cual estaba escribiendo algo, en cuanto vio que entré, me dedicó una pequeña sonrisa, yo hice lo mismo. La presencia de alguien detrás de mí me hizo girarme, para volver a encontrarme con los ojos de Iker, quien al verme me sonrió. Me hice hacia a un lado, para dejarlo pasar.

–Vamos, entren los dos–pidió Michel–, tengo que hablar con ambos sobre algo.

Ambos entramos a la pequeña habitación sin entender que era lo que estaba pasando. Yo me senté en una de las sillas que se encontraban en el lugar, el chico se quedó parado.

–Esto es sobre la distribución de los equipos–empezó lentamente la chica, como si estuviera escogiendo las mejores palabras para decir aquello–, he decidido reacomodarlos de nuevo, por cuestiones estratégicas… Iker trabajaras con Melody por lo que resta de la temporada. ¿Están de acuerdo? –mordisqueó nerviosa la tapa de su bolígrafo azul.

–¿Qué pasará con Nolan? –de todo lo que pude haber dicho, no pude evitar preguntar por él.

–Trabajará con Megan a partir de ahora–dijo lentamente la chica–, pero entonces ¿están de acuerdo o no?

–Yo sí, trabajar con Megan es un fastidio–comentó Iker–, hace tiempo que quiero zafarme de ella.

Esto me caía como anillo al dedo. Ya no estaría más con él, este era el único momento del día en el cual los dos parecíamos coincidir, y si las cosas siguen así lo que resta de la temporada, puede que todo lo que haya pasado entre nosotros quede en el olvido, o que por lo menos él lo olvide, y estoy segura de que así será, yo podría ser fácilmente reemplazada por cualquier chica en cualquier momento, si es que no fue al revés (aunque eso es imposible, yo no puedo ser el reemplazo de Camille Le Brun).

Pero, aunque aquello me sentaba bien, no era lo que yo quería.

–Sí, estoy de acuerdo–pero tampoco era lo suficientemente valiente como para aceptarlo.

–De acuerdo, a partir de ahora, Iker serás compañero de Melody, y si todo resulta bien puede que se queden juntos hasta que alguno de los dos decida abandonar esto.

Ambos salimos del periódico escolar y nos encontrábamos en el pasillo. Iker estaba sonriente, demasiado, como si el hecho de estar lejos de Megan lo hiciera el chico más feliz del mundo, me volteó a ver, y su sonrisa se ensanchó un poco más, yo intenté regresarle el gesto, pero mis labios solo pudieron llenar un cuarto de lo que él reflejaba.

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N O L A N

Trabajar con Megan era un verdadero fastidio, ella no hacía más que quejarse de todo y todos, dictaba órdenes a diestra y siniestra y si las cosas no salían como ella quería, hacía un berrinche, ¡como si fuera una maldita niña pequeña!




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