Nolan & Melody

V E I N T I S É I S

M E L O D Y

Había corrido a encerrarme en el baño como niña pequeña, evitando que los demás me vieron llorando por los pasillos. Me refugié en el último cubículo, bajé la tapa del inodoro y me senté en ella, dejando que las lagrimas salieron a raudales de mis ojos. Jamás me había sentido tan estúpida y patética como hasta ahora; ¡me encontraba llorando a mares en un maldito baño por culpa de un chico! ¡Un chico, maldita sea! Siento hasta mis lagrimas sienten vergüenza por mí, me siento tan molesta (¿cómo dejé que esto pasara?), idiota (deje que mis sentimientos me cegaran completamente) y usada (las personas no se enamoran así de rápido de alguien, ¡por Dios Melody). El dolor que sentía en mi interior era demasiado grande, nunca había experimentado algo similar, ¿qué es lo que está pasándome?, ¿por qué siento como si mi corazón acabase de ser pisoteado? Quizás sienta eso porque eso fue lo que en realidad pasó, Nolan tomó una oportunidad, tomó mis sentimientos, e hizo lo que quiso con ellos, acaso ¿fue un juego? El beso (¡por un demonio, mi primer beso había sido una vil estafa!), la confesión, pero ¿qué ganaba con eso? ¿Qué demonios ganabas engañándome, Nolan?

Ahora, el llanto no solo iba acompañado de espasmos, sino también de pequeñas lamentaciones. Quería gritar con fuerza, sacar el dolor que estaba asfixiándome de forma justa, patear todo lo que se encontraba a mi alrededor, pero no podía, me encontraba en la escuela, no quiero llamar la atención, además de que me ganaría un castigo por dañar el mobiliario. Así que me quedé en la misma posición, con las manos en el pecho, sujetando la falsa idea de un corazón roto.

Escuché como la puerta del baño se abría, dejando escuchar un poco el bullicio del exterior, después la voz de alguien diciendo que la esperara ahí, que solo iba a pasar a lavarse las manos, en automático mi cerebro me dijo que me detuviera, que dejara de llorar y guardara silencio, pero aunque hubiera detenido mi llanto, los espasmos no me hubieran ayudado en nada, así que seguí con lo mío, daba lo mismo quien era, aquella chica jamás sabría que se traba de mí, quizás cuando salgo de aquí solo le diría a su amiga que había una rarito llorando en un el ultimo cubículo, de solo pensarlo me di cuenta de que si alguien se llegaba a enterar sonaba aún más ridículo de lo que yo creía que ya era. La llave del baño fue abierta, pero después se cerró, los pasos se escucharon por el pequeño lugar, y una sombra se detuvo frente a mi puerta, lo único que pude ver fueron unos tennis negros. Después alguien tocó levemente la puerta.

–¿Todo está bien? –preguntó la chica. En cuanto escuché su voz cerré mis ojos con fuerza y me quedé callada.

«No puede ser, que ironía, me encontraba llorando en el baño, porque el chico que me gustaba me acaba de decir que todo fue una mentira, y la chica que siempre le gustó está del otro lado, preocupada, preguntándome sí todo esta bien, ¡que maldita ironía!»

No quería hablar, pero sabía que ella no tenía la culpa, Camille no era la responsable de gustarle a Nolan, nadie era culpable de los sentimientos que gobernaban en el corazón de los demás, ni siquiera nosotros mismos podíamos adjudicarnos aquelle responsabilidad, pero eso no evitaba que me sintiera tan mal con el simple hecho de escucharla, lo último que quería era verla, y saber que ese tipo de chicas eran el estándar de Nolan, uno en que yo claramente no encajaba.

Una vez más insistió tocando la puerta y preguntándome de nuevo si necesitaba ayuda o si me encontraba bien. Sabía que no se iría con facilidad, debía de responderle, y en cuanto escuchara mi voz y le dijera falsamente: “Sí, todo bien, no te preocupes”, menos se alejaría. 

–Yo… quisiera estar sola, por favor–supliqué. Mi voz salió tan destruida que hasta yo misma me tuve lastima.

–¿Melody?, ¿qué fue lo que pasó? ¿Dónde está Kathya?

Sabía que hablar había sido una mala idea, ahora no se alejaría hasta “ayudarme”, y lo peor, que probablemente termine trayendo a Kath y no quiero, todavía, hablar de esto, no quiero que nadie se entere, que sepan la patética historia, sería demasiado humillante hacérsela saber, en especial porque ella sabía lo que sentía hacía él.

–No te preocupes, estaré bien, solo déjame sola.

–¿Cómo vas a estar bien? ¡Estás llorando en un baño!

–¡Eso ya lo sé, solo vete y déjame sola! –grité, levantándome de la taza del baño y abriendo la puerta. Su intento de ayudar no había hecho más que molestarme.

Camille se tuvo que hacer hacia atrás para que la puerta no la golpeara, con sus ojos inspeccionó mi rostro, debía de parecer una loca con el rostro y los ojos rojos e hinchados, solo por eso odiaba llorar, ¿cómo es que las chicas en las películas logran verse bien, incluso adorables, llorando? Yo parezco… no sé un niño pequeño, con mocos y la cara mojada, además estaba el hecho de que yo no lo hacía de forma delicada, sino que yo literalmente sacaba el demonio que llevaba dentro mientras lloraba.

–Linda, ¿qué fue lo que pasó? –lentamente alzó sus manos y las colocó en mis hombros, cuando sentí su contacto me desmoroné una vez más, ella me acercó a su cuerpo y me abrazó, acarició mi cabello.

–Me siento muy mal, jamás había experimentado algo así… yo siento–me separé de ella y señalé mi pecho con insistencia–, como si alguien me hubiera sacado el corazón, lo hubiera quebrado y lo hubiera puesto de nuevo en su lugar, haciendo que los fragmentos me corten…




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