Nos casamos en la Vegas y no me acuerdo

Capítulo 7: La gala benéfica

A la mañana siguiente, la mansión Vega parecía más agitada que de costumbre.

Empleados caminaban de un lado a otro preparando todo para la gala de esa noche.

Valeria apenas había terminado de desayunar cuando varias personas entraron en su habitación.

—¿Qué está pasando? —preguntó alarmada.

—El señor Leonardo Vega ordenó que estuviera lista para esta noche.

—¿Lista cómo?

Una mujer sonrió.

—Completamente lista.

Durante las siguientes horas, Valeria fue arrastrada entre vestidos, peinados, maquillaje y accesorios.

Cuando finalmente se miró al espejo, casi no se reconoció.

El vestido azul oscuro brillaba bajo la luz.

Su cabello caía en suaves ondas sobre sus hombros.

—Vaya... —susurró.

—Se ve hermosa, señora Vega —dijo una estilista.

Valeria todavía no se acostumbraba a escuchar ese apellido.

Mientras tanto, en otra parte de la mansión, Adrián terminaba de ajustarse la corbata.

Diego apareció en la puerta.

—Prepárate.

—¿Para qué?

—Para quedarte sin palabras.

—¿Qué?

Antes de que Diego pudiera responder, Valeria apareció al final del pasillo.

Adrián levantó la vista.

Y se quedó inmóvil.

Por unos segundos olvidó respirar.

Valeria caminó hacia ellos.

—¿Qué pasa?

Diego sonrió.

—Nada. Solo que alguien acaba de olvidar cómo hablar.

Adrián le dio un codazo.

—Cállate.

Valeria no pudo evitar reír.

Minutos después, llegaron a la gala.

El lugar estaba lleno de empresarios, artistas, políticos y periodistas.

Las cámaras comenzaron a disparar flashes apenas aparecieron.

—Aquí vamos otra vez —murmuró Valeria.

—Tranquila —dijo Adrián.

Sin darse cuenta, él le ofreció el brazo.

Ella lo tomó.

Y juntos entraron al salón principal.

Durante un rato todo pareció tranquilo.

Saludaron invitados.

Posaron para fotografías.

Escucharon discursos aburridos.

Hasta que una voz conocida rompió la calma.

—Adrián.

Valeria reconoció a la mujer antes incluso de verla.

Renata Beltrán.

Su vestido rojo llamaba la atención de todo el salón.

Y su sonrisa parecía demasiado perfecta.

—Renata —dijo Adrián con frialdad.

—Qué sorpresa encontrarte aquí.

—Es una gala pública.

Renata fingió reír.

Luego miró a Valeria.

—Y tú debes ser la famosa esposa.

—Supongo.

—He escuchado mucho sobre ti.

Valeria sonrió educadamente.

—Espero que cosas buenas.

—No todas.

El ambiente se volvió tenso.

Adrián dio un paso al frente.

—Renata.

Ella levantó las manos.

—Solo estoy siendo sincera.

Pero en sus ojos brillaba algo peligroso.

Antes de que alguien pudiera responder, las luces del salón se apagaron.

Los invitados comenzaron a murmurar.

—¿Qué sucede? —preguntó alguien.

Entonces una enorme pantalla se encendió.

Y apareció una fotografía.

Valeria palideció.

Era una imagen de ella.

Tomada años atrás.

Luego apareció otra.

Y otra.

Información personal.

Fotografías privadas.

Datos sobre su vida.

Todo proyectado frente a cientos de personas.

—¿Qué está pasando? —susurró.

El salón entero observaba la pantalla.

Valeria sintió que el corazón se le detenía.

Adrián la miró inmediatamente.

—Valeria...

Pero lo peor estaba por llegar.

Porque la siguiente fotografía que apareció hizo que todo el salón guardara silencio absoluto.

Y Leonardo Vega se puso de pie de golpe.

Su rostro había perdido todo color.

Como si acabara de ver algo que jamás debió salir a la luz.

Continuará...




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