Nadie apartaba la vista de la enorme pantalla.
Valeria sentía el corazón golpeando con fuerza en su pecho.
—¿Qué está pasando? —susurró.
Entonces vio la fotografía.
Era una imagen antigua tomada varios años atrás.
En ella aparecía una niña pequeña sonriendo durante un evento benéfico.
Nada extraño.
Excepto por un detalle.
A su lado estaba un hombre joven.
Y ese hombre era Leonardo Vega.
Los invitados comenzaron a murmurar.
—¿Leonardo Vega?
—¿Qué hacía con esa niña?
—¿La conoce desde hace años?
Valeria observó la fotografía confundida.
—Yo no recuerdo esto...
Leonardo se puso de pie.
Su expresión era más seria que nunca.
—Apaguen esa pantalla.
Inmediatamente.
Los técnicos corrieron a obedecer.
La imagen desapareció.
Pero ya era demasiado tarde.
Todos la habían visto.
Los periodistas comenzaron a tomar notas frenéticamente.
Renata observaba la escena desde el otro extremo del salón.
Su sonrisa desapareció.
Aquello tampoco era lo que ella esperaba.
—¿Qué...? —murmuró.
Leonardo caminó hacia Valeria.
—Ven conmigo.
—¿Qué?
—Ahora.
Adrián se interpuso.
—Ella no va sola.
Leonardo lo observó unos segundos.
Finalmente asintió.
—Bien. Ambos.
Los tres abandonaron el salón mientras los invitados seguían comentando lo ocurrido.
Al llegar a una sala privada, Leonardo cerró la puerta.
El silencio fue pesado.
Valeria fue la primera en hablar.
—¿Por qué aparecías en esa fotografía?
Leonardo suspiró profundamente.
Algo que casi nunca hacía.
—Porque nos conocimos hace muchos años.
Valeria abrió los ojos.
—¿Qué?
—Tenías siete años.
—Eso es imposible.
—No lo es.
Leonardo caminó hasta una estantería.
Sacó una vieja caja.
Y colocó varias fotografías sobre la mesa.
Valeria comenzó a revisarlas.
En todas aparecía ella cuando era pequeña.
Y en varias estaba Leonardo.
—No entiendo nada...
—Tu padre trabajó conmigo durante años.
Valeria se quedó inmóvil.
—¿Mi padre?
—Éramos amigos.
La sorpresa fue tan grande que ni siquiera pudo responder.
Adrián tampoco parecía creerlo.
—Nunca me hablaste de eso.
—Porque ocurrió hace mucho tiempo.
Valeria observó las fotografías una vez más.
Poco a poco algunos recuerdos comenzaron a aparecer.
Un jardín.
Una fiesta.
Una voz familiar.
Pero seguía siendo muy confuso.
—¿Por qué nunca lo mencionaste?
Leonardo guardó silencio.
Su mirada se volvió triste.
—Porque después ocurrió algo.
—¿Qué cosa?
El hombre bajó la vista.
—Un accidente.
La habitación quedó completamente silenciosa.
—Después de eso nuestras familias perdieron contacto.
Valeria intentó recordar.
Pero solo veía fragmentos.
Nada completo.
Mientras tanto, en la gala, Renata estaba furiosa.
Ese escándalo debía perjudicar a Valeria.
No revelar un vínculo con la familia Vega.
—Inútiles —murmuró.
Tomó su teléfono.
—Si el plan A falló... usaremos el plan B.
Al otro lado de la línea alguien respondió.
Renata sonrió.
Y por primera vez desde que comenzó todo, parecía realmente peligrosa.
Mientras tanto, en la sala privada, Leonardo observó a Valeria.
—Hay muchas cosas que aún no saben.
—¿Sobre qué?
—Sobre lo que ocurrió antes de Las Vegas.
Adrián frunció el ceño.
—¿Qué tiene que ver eso con nuestro matrimonio?
Leonardo los miró a ambos.
Y respondió algo que cambió todo.
—Mucho más de lo que imaginan.
El silencio volvió a llenar la habitación.
Porque por primera vez parecía que aquella boda inesperada...
Tal vez no había sido una simple coincidencia.
Continuará...