Nos casamos en la Vegas y no me acuerdo

Capítulo 9: Nada fue una coincidencia

Valeria se quedó inmóvil.

—¿Qué quieres decir con que no fue una coincidencia?

Leonardo permaneció en silencio unos segundos.

Como si estuviera decidiendo cuánto revelar.

Adrián cruzó los brazos.

—Papá, habla de una vez.

Leonardo respiró profundamente.

—Hace muchos años, cuando tú y Valeria eran niños, nuestras familias eran muy cercanas.

Valeria observó las fotografías sobre la mesa.

Cada imagen parecía abrir una puerta a recuerdos olvidados.

—Pero no recuerdo nada de esto...

—Eras muy pequeña.

Leonardo tomó una de las fotografías.

En ella aparecían dos niños jugando en un jardín.

Valeria reconoció a la niña.

Era ella.

Pero el niño...

—¿Ese eres tú? —preguntó mirando a Adrián.

Adrián tomó la fotografía.

Sus ojos se abrieron.

—Creo que sí.

—Jugaban juntos todo el tiempo —dijo Leonardo.

—¿Nos conocíamos?

—Sí.

Valeria y Adrián intercambiaron una mirada sorprendida.

—Eso es imposible.

—No lo es.

Leonardo señaló otra fotografía.

En ella aparecían ambas familias celebrando una fiesta.

Todos parecían felices.

—¿Qué pasó entonces? —preguntó Valeria.

El rostro de Leonardo se volvió serio.

—El accidente.

La habitación quedó en silencio.

—Después de aquello, sus familias se separaron completamente.

—¿Qué accidente? —preguntó Adrián.

Leonardo dudó.

—No es una historia sencilla.

Antes de que pudiera continuar, alguien golpeó la puerta.

Toc. Toc.

Uno de los asistentes entró apresuradamente.

—Señor Vega.

—¿Qué sucede?

—Tenemos un problema.

—¿Cuál?

El asistente tragó saliva.

—La prensa acaba de publicar una noticia nueva.

Leonardo tomó el teléfono que le ofrecían.

Su expresión cambió inmediatamente.

—No...

—¿Qué pasa? —preguntó Adrián.

Leonardo giró la pantalla.

Valeria sintió un escalofrío.

El titular ocupaba toda la página.

"¿La boda de Las Vegas fue planeada desde hace años?"

Abajo aparecían varias fotografías antiguas.

Las mismas fotografías que acababan de ver.

Pero alguien las había filtrado.

—Eso no es posible —dijo Leonardo.

—¿Quién las publicó? —preguntó Adrián.

—No lo sé.

Pero Valeria tenía una sospecha.

Y al mismo tiempo, en un elegante apartamento de la ciudad, Renata observaba la noticia en su computadora.

Una sonrisa apareció lentamente en su rostro.

—Ahora sí...

Cerró la pantalla.

—Que empiece el verdadero caos.

Mientras tanto, Valeria comenzó a recordar algo.

Un recuerdo breve.

Borrosa.

Una voz infantil.

Una promesa.

Dos niños tomados de la mano bajo un árbol.

Y una frase que parecía venir desde muy lejos.

"Cuando crezcamos, siempre seremos amigos."

Valeria abrió los ojos de golpe.

Porque por primera vez...

Había recordado algo de su pasado con Adrián.

Continuará...




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