Nos casamos en la Vegas y no me acuerdo

Capítulo 19: El verdadero objetivo

El silencio dentro de la cabaña fue absoluto.

Valeria apenas podía respirar.

La grabadora seguía sobre la mesa.

Pero nadie se atrevía a tocarla.

—¿Yo...? —susurró— ¿Yo era el objetivo?

Adrián la miró preocupado.

—Debe haber una explicación.

Con manos temblorosas, Valeria volvió a presionar el botón de reproducción.

La voz de su padre llenó nuevamente la habitación.

—Si estás escuchando esto, Valeria, significa que ya eres lo suficientemente fuerte para conocer la verdad.

Los ojos de Valeria comenzaron a llenarse de lágrimas.

Era la primera vez en años que escuchaba la voz de su padre.

—Hay algo que nunca te contamos.

—Algo que muy pocas personas sabían.

Todos escuchaban atentamente.

—Cuando naciste, tu abuelo te dejó una herencia especial.

Camila parpadeó.

—¿Una herencia?

—No se trata de dinero.

La voz continuó.

—Se trata de información.

La habitación quedó en silencio.

—Información que algunas personas harían cualquier cosa por obtener.

Adrián frunció el ceño.

—¿Qué significa eso?

La grabación siguió.

—Tu abuelo descubrió actividades ilegales realizadas por varias personas poderosas.

—Guardó pruebas durante años.

—Y antes de morir decidió esconderlas.

Valeria sintió que el corazón le golpeaba con fuerza.

—Mauricio descubrió parte de la verdad.

—Y pasó años intentando encontrar aquello que tu abuelo ocultó.

La voz hizo otra pausa.

—Pero jamás lo encontró.

—Porque la única pista fue entregada a ti.

Todos quedaron inmóviles.

—¿A mí?

La grabación terminó abruptamente.

La cinta llegó al final.

Silencio.

Nadie sabía qué decir.

—¿Yo tengo una pista? —preguntó Valeria.

—Parece que sí —respondió Adrián.

—Pero yo no recuerdo nada.

Diego revisó el contenido de la caja.

—Esperen.

Sacó un pequeño collar plateado.

Valeria abrió los ojos.

—Ese collar...

—¿Lo reconoces?

Ella tomó el objeto.

Una oleada de recuerdos cruzó su mente.

Su abuelo.

Un parque.

Una despedida.

Y una frase.

"Nunca te separes de esto."

Valeria llevó una mano a su cabeza.

—Lo recuerdo...

—¿Qué recuerdas? —preguntó Camila.

—Mi abuelo me dio este collar.

Adrián observó el colgante.

Parecía normal.

Hasta que notó algo extraño.

—Hay una abertura.

Todos se acercaron.

Con cuidado, Adrián presionó una pequeña pieza oculta.

Clic.

El collar se abrió.

Dentro había algo diminuto.

Un pedazo de papel doblado.

Valeria lo sacó lentamente.

Sus manos temblaban.

Abrió la nota.

Y encontró una serie de números.

Además de una frase.

"La verdad duerme donde nace el sol."

—¿Qué significa eso? —preguntó Diego.

—No tengo idea —respondió Camila.

Pero Adrián observó los números.

Y su expresión cambió.

—Yo sí.

Todos lo miraron.

—Reconozco estas coordenadas.

—¿Coordenadas?

—Sí.

Valeria sintió un escalofrío.

—¿A dónde llevan?

Adrián levantó lentamente la mirada.

—A una propiedad abandonada que perteneció a tu abuelo.

El corazón de Valeria dio un vuelco.

Parecía que estaban más cerca que nunca de descubrir la verdad.

Sin embargo, afuera de la cabaña, alguien observaba desde el bosque.

Oculto entre los árboles.

Sin hacer ruido.

Sin ser visto.

El hombre sonrió lentamente al ver el collar en manos de Valeria.

—Por fin lo encontraron.

Retrocedió entre las sombras.

Y desapareció.

Porque el siguiente movimiento ya estaba preparado.

Y esta vez, Mauricio Serrano no pensaba quedarse observando desde lejos.

Continuará...




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