Nos Casamos por Conveniencia... y Arruinaste Mi Plan

Capítulo 4: Una habitación para dos

La mañana después de la cena familiar, Alessandra despertó temprano para ir a la empresa Ferrer.

Al bajar las escaleras, encontró a Adrián leyendo unos documentos mientras tomaba café.

—Buenos días.

—Buenos... ¿Lista para otro día de mentiras?

—No me queda otra opción.

En ese momento apareció Gabriel Ríos.

—Tenemos un problema.

Los dos levantaron la mirada.

—¿Qué pasó?

—La prensa descubrió que se casaron. Quieren hacer un reportaje exclusivo en la mansión.

Alessandra sintió un escalofrío.

—¿Y eso qué tiene de malo?

Gabriel respondió con seriedad.

—Los periodistas pedirán ver la casa... incluso su habitación.

Los dos quedaron en silencio.

—No pensarán que...

—Exactamente —interrumpió Gabriel—. Desde hoy deberán compartir la habitación principal.

—¡¿Qué?!

Adrián negó con la cabeza.

—Eso no estaba en el contrato.

—Es la única manera de evitar sospechas.

Horas más tarde, las maletas de Alessandra fueron llevadas a la enorme habitación principal.

—Esto será un desastre... —murmuró.

Adrián señaló un sofá.

—Yo dormiré ahí.

—No hace falta.

—Prefiero eso antes que escuchar tus quejas toda la noche.

—¡Eres imposible!

Antes de que siguieran discutiendo, sonó el timbre.

Los periodistas habían llegado.

Durante la entrevista, todo parecía salir perfecto.

Hasta que una reportera sonrió con curiosidad.

—¿Podemos tomar una fotografía de su habitación? A nuestros lectores les encantan los detalles de los recién casados.

Alessandra y Adrián intercambiaron una mirada de nervios.

No podían negarse.

Entraron juntos al dormitorio.

La reportera observó cada rincón.

Entonces frunció el ceño.

—Qué extraño... solo veo una almohada usada en la cama.

El silencio invadió la habitación.

Adrián reaccionó de inmediato.

Abrazó a Alessandra por la cintura y sonrió.

—Es que anoche casi no dormimos.

Alessandra sintió cómo su rostro se ponía completamente rojo.

Los fotógrafos comenzaron a tomar imágenes sin parar.

La reportera sonrió satisfecha.

—Ahora sí parece la habitación de una pareja de recién casados.

Cuando todos se marcharon, Alessandra se apartó rápidamente.

—¡¿Era necesario abrazarme así?!

Adrián soltó una pequeña risa.

—Nos salvaste tú... yo solo terminé la actuación.

Por primera vez desde que comenzó el contrato, ambos terminaron riendo juntos... sin darse cuenta de que fingir empezaba a ser cada vez más difícil.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.