Al día siguiente, la rutina en la mansión Montenegro parecía tranquila.
Alessandra desayunaba en silencio mientras revisaba unos planos.
Adrián leía el periódico.
Ninguno decía una palabra.
Hasta que el timbre sonó.
La ama de llaves abrió la puerta.
—Señor Adrián, una visita para usted.
Una elegante mujer entró sin esperar permiso.
Llevaba un vestido blanco, gafas oscuras y una sonrisa confiada.
Era Victoria Salazar.
—Buenos días.
Alessandra levantó la vista.
—¿Qué haces aquí?
Victoria sonrió.
—Vine a visitar a mi antiguo amor.
Adrián frunció el ceño.
—Victoria, este no es un buen momento.
—¿Seguro?
Sin pedir permiso, tomó asiento frente a Alessandra.
—Siempre imaginé que la mujer con la que Adrián se casaría sería alguien... más sofisticada.
Alessandra dejó la taza sobre la mesa.
—Si viniste a insultarme, la salida está detrás de ti.
Victoria soltó una pequeña risa.
—Veo que tienes carácter.
En ese momento apareció Sofía.
—¿Victoria?
—Hola, Sofía.
—No sabía que volverías al país.
—Regresé porque aún tengo asuntos pendientes.
Mientras hablaban, Alessandra notó que Victoria observaba constantemente a Adrián.
Como si todavía creyera tener un lugar en su vida.
Antes de marcharse, Victoria dejó una pequeña caja sobre la mesa.
—Es para ti, Adrián.
Él no quiso abrirla.
Cuando Victoria salió de la mansión, Alessandra miró la caja con curiosidad.
—¿No piensas ver qué es?
—No.
—¿Por qué?
—Porque pertenece al pasado.
Alessandra tomó la caja y la abrió.
Dentro había una fotografía.
En ella aparecían Adrián y Victoria abrazados durante unas vacaciones.
Detrás de la foto había una frase escrita a mano:
"Siempre serás el amor de mi vida."
Alessandra sintió una extraña punzada en el pecho.
Intentó convencerse de que no le importaba.
Después de todo, aquel matrimonio era falso.
¿Entonces por qué esa fotografía le molestaba tanto?
Esa noche, mientras Adrián trabajaba en su despacho, recibió un mensaje anónimo.
"Si quieres salvar tu matrimonio, investiga quién está ayudando a Victoria."
Adrián leyó el mensaje varias veces.
—¿Ayudándola... quién?
Sin saberlo, alguien movía los hilos desde las sombras.
Y esa persona conocía el secreto del matrimonio por contrato.
Editado: 08.07.2026